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Archive for April, 2007

Leído, visto y oído

Monday, April 30th, 2007

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Leí: Visionary in Residence, de Bruce Sterling.
Ya he hablado en otras ocasiones de este autor. Fundador del movimiento cyberpunk, agitador cultural, viajero incansable y atento observador del mundo, me parece que Sterling es mejor cuentista que novelista. Su último libro de narraciones lo confirma.

Siempre inquieto, Sterling se mueve a través de los distintos subgéneros con no poco sentido del humor, una prosa que se ha venido refinando con los años y una magnífica extapolación sociocientíca. Las 13 historias incluidas en el volumen van desde la ciencia ficción tradicional a una bonita historia de fantasmas situada en el medio oriente, de la fábula entomológica a la fantasía histórica.

El autor demuestra que ha dejado atrás todos los clichés del cyberpunk, que se ha llevado lo mejor que esta rama de la ciencia ficción le podía dar y se adentra en nuevas aguas de la narrativa fantástica, si bien –todo hay que decirlo– con desigual fortuna.

Quizá la mejor pieza del libro sea el cuento “Junk DNA”, escrito a cuatro manos con su colega Rudy Rucker (de quien hablaré en un post futuro), junto con “Code”, una historia de amor posmoderna que hoy pasa por narrativa mainstream pero que como el propio autor señala, en los 50 le hubiera volado la cabeza a quien la leyera.

Creo que Sterling, que apenas rebasa los 50 años, se acerca a su mejor momento narrativo. Sus colecciones anteriores, Crystal Express, Globalhead y A Good Old Fashioned Future han sido progesivamente mejores, por lo que queda esperar que sus mejores historias estén aún escondidas entre las yemas de sus dedos.

Del uno al diez: un ocho plus (que es muy bueno).

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Vi: 300, de Zack Snyder
Sé que todo lo que diga de esta película no sólo ya se habrá dicho, sino que además será a destiempo.

Basada en la novela gráfica homónima de Frank Miller, uno de mis moneros favoritos, que se basaba a su vez en la historia de la batalla de las Termópilas, sólo puedo agregar algo sobre esta cinta: si no la has visto ya ni la chingas.

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Oí: La consagración de la primavera, de Igor Stravinsky
Cualquier apellido que acabe en “…insky” citado durante una conversación es señal de padantería. Me pregunto si a los eslavos les sucederá lo mismo con nuestros nombres.

Lo cierto es que el aburridísimo panorama del rock pop me terminó ahuyentando, por lo que he buscado nuevos panoramas. Ahora sólo oigo música de gente muerta (Ok, Ok, es una mala broma).

Llegué a la música contemporánea a través de Sonic Youth, que grabaron algunas piezas de John Cage. Todo está interconectado.

Stravinsky es a la música sinfónica lo que Picasso a la pintura (no es coincidencia que don Pablo haya dibujado su retrato más famoso). Y para el caso, lo que los Sex Pistols al pop.

La consagración de la primavera, recientemente interpretada por la Ofunam en la sala Nezahualcóyotl, es una obra inquietante y estridente que provocó un auténtico tumulto el día de su estreno en París, en 1913 (o sea, se armó el slam).

Casi 95 años después es una obra vigente, tan difícil de escuchar o más que el metal más frenético. Y aunque el título pudiera sugerir imágenes cursis de rosas floreciendo y pastorcitos, en realidad alude a los ritos de fertilidad de la Rusia pagana (sacrificios humanos incluidos).

Rebeca y yo escuchamos la pieza fascinados en un programa doble que incluyó el concierto para violín y orquesta de Sibelius (otro punk, abuelo musical de Apocalyptica, desde luego). Salimos fascinados.

Pedí a un amigo que me recomendara una buena grabación de la obra y me sugirió la de Herbert Von Karajan con la orquesta de Berlín. No la encontré pero di con una versión de la Sinfónica de Cleveland dirigida por Pierre Boulez (él mismo, un importante compositor).

Sé que suena rarísimo que escriba sobre esto, pero les juro que esta es música mucho más interesante que muchas de las bandas one-hit-wonder que programan en la radio (no de todas, que quede claro). Mi amigo Alcíbar Vázquez, fan de Philp Glass, estará de acuerdo.

(Otros compositores contemporáneos interesantes, casi todos vivos: Krzysztof Penderecki, Arvo Pärt, Steve Reich, György Ligeti, Henryk Górecki y nuestro Alejandro Escuer, entre muchos otros… )

Ah, raza…

Thursday, April 26th, 2007

Leo en la prensa que los Timbiriche se vuelven a juntar.

Para quienes tuvieron la fortuna de jamás haber escuchado de ellos, se trata de un grupo musical infantil de los ochenta. Algo así como la respuesta mexicana al grupo español Parchís. Un puñado de chicos que durante años interpretaron (con playback) las canciones más ramplonas y estúpidas de que tenga memoria. Quizá sólo superados en oligofrenia por sus múltiples imitadores (Fandango, Magneto, agh…).

Nunca me gustó su música. Desde niño me pareció francamente sosa y tengo el orgullo de jamás haber comprado un disco de ellos (tengo otros placeres culpables).

De sus filas salieron diversos cantantes y actores que corrieron con regular suerte en sus carreras como solistas, seguramente Thalía y Paulina Rubio serán las más distinguidas de sus ex miembros.

En algún momento de mi adolescencia, montaron una versión del musical Vaselina (que si ya era malo con John Travolta y Olivia Newton-John, imagínense con sus imitadores tercermundistas).

El caso es que este grupo variopinto de celebridades piteras se van a juntar para hacer un tour en el Auditorio Nacional (¿tour? Pero si no se mueven del mismo lugar…).

Basta ver su foto para darse cuenta de que son un grupito de has beens que se aferran desesperados al pedacito de fama que les queda. Lo grave es que ese pedacito será suficiente para abarrotar las dos fechas del Auditorio, que seguramente irán de gira (ahora sí) por todo el país y –lo peor de todo– que graben un nuevo disco para las hordas de treintañeros nostálgicos que hicieron de ellos el soundtrack de su vida.

Lo jodido es que es una música raboncita, de letras bastante tontas que cantada por gente que se acerca a los 40 años, resulta bastante patética.

Pero como le dijeron a los Vaqueros de Leningrado, “váyanse a México, la harán en grande; allá les gusta cualquier mierda…”

Su éxito, me temo, no sólo es sintómatico del desolado panorama musical de nuestro país, sino que además no habla bien de ellos, sino mal de su público.

(Sólo para contrarrestrar un poco el efecto devastador de esta noticia, aquí les dejo un link a un videíto de los propios Vaqueros de Leningrado. Salud.)

Ideas al vuelo

Wednesday, April 25th, 2007

* Queríá hablar sobre la matanza del Tecnológico de Virginia. Acerca de cómo la sociedad norteamericana, igual que el sueño de la razón, produce monstruos. Algunos de ellos enloquecen en casa, como Seung-Hui Cho, como Eric Harris y Dylan Klebold en Columbine. Arremeten a tiros contra sus iguales. Doce muertos en Colorado, trentaitrés muertos en Blacksburg. Pero los peores monstruos no son lo que se quedan en casa, sino los que mandan a otros países, unifomados de marines.

* Aprobada la despenalización del aborto. Aplausos. Lo que la extrema derecha y grupos ultraconservadores, tradicionalmente miopes, obtusos e ignorantes no han comprendido es que DESPENALIZAR EL ABORTO NO ES PROMOVERLO. Es dar a las mujeres la opción de interrumpir un embarazo no deseado antes de las primeras 12 semanas, cuando el producto no esta consolidado morfológicamente como un ser humano y es apenas un racimo de células indiferenciadas.

Deben ser las mujeres y nadie más quien decida sobre sus cuerpos y sus vidas, nadie más.

Lo importante aquí no sería hacer tanto escándalo sino promover la educación sexual y el ejercicio responsable de la sexualidad. Entre una población educada y libre (de prejuicios), el índice de embarazos no deseados necesariamente debe descender. Las estadísiticas sin duda mejorarán gradualmente.

* Pablo de Santis, escritor argentino, ganó el primer premio latinoamericano de novela Planeta-Casa de América, con el libro Enigma de París, una historia de detectives sita en el París de fin-de-siecle. Lo interesante es que De Santis entre otras cosas es guionista de cómics, trabajó en la revista Fierro (modelo a seguir del Gallito Cómics mexicano) e hizo dupla con el talentoso monero Max Cachimba. Como dijera Abel Quezada, el triunfo de un colega hombre verde lo siento como propio. Felicidades.

* Y hablando de moneros, el sucio de Bachan ha iniciado la publicación en línea de Pito Parado Comix. Desde nuestros años universitarios queríamos hacer un cómic porno que llevara ese discreto nombre y por fin mi compadre adorado se animó a hacerlo. Esta marranada promete, promete…

* Por cierto, si les interesan los cómics, no dejen de revisar el blog de Luisito Gantús, en esta misma ciudad de blogs y el de Caligrama, donde constantemente se encuentran cosas interesantes.

* Ya para despedirme, he retomado mi blog de ilustrador, después de tenerlo en el abandono. Hay cosas nuevas, pocas, pero poco a poco iré volviendo a agarrar el paso. Pueden echarle un oclayo aquí.

¡¡Bicampeones!!

Thursday, April 19th, 2007

Ahora resulta que además, de acuerdo a una nota publicada hoy en el Excélsior, somos campeones mundiales en el maltrato/homicidio/suicidio infantil.

No cabe duda, somo un país hermoso. En momentos como éste, el fulgor abstracto de mi país me es inasible (José Emilio Pacheco dixit… )

¡Campeones!

Tuesday, April 17th, 2007

De acuerdo a una nota publicada ayer en la Jornada, México ocupa el primer lugar mundial en la exportación de trabajadores migrantes.

Tenemos el dudoso honor de ser el país con mayor porcentaje de su población económicamente activa desplazada fuera de su territorio.

Como destaca la nota, sobre un estudio del Banco Mundial, la migración “no debe tomarse como una receta para el desarrollo.”

Lo dramático, me parece, es que el fenómeno tiene muchas caras, ninguna de ellas agradable.

Entre 2000 y 2005, dos millones de personas salieron del país, básicamente hacia EE.UU. en busca de mejores condiciones laborables. Es vergonzoso que entre otras cosas, el mal llamado gobierno del cambio fue incapaz de generar fuentes de trabajo dignas para tan brutal cantidad de ciudadanos.

Desde luego, la responsabilidad histórica no puede recaer solamente en el gobierno panista. El abandono en que el PRI tuvo al campo desde tiempos de Salinas de Gortari no sólo creo gran pobreza sino que además nos ha hunidido en un rezago agronómico tal que ahora nos hemos convertido en importadores de cultivos que tradicionalmente se producían en nuestro país (¡y que exportábamos!).

Lo más irónico del asunto es que todos esos pepinos, jitomates, frutas y maíz gringos y canadienses son pizcados en su gran mayoría por trabajadores mexicanos, sub pagados, sin prestaciones y sometidos a terribles condiciones de trabajo.

El gobierno norteamericano ataca por un lado la migración ilegal, incluso construye muros para evitar que nuestra gente cruce hacia su lado, pero por el otro se hace de la vista gorda durante las temporadas de pizca y vendimia.

Nuestros compatriotas van en su gran mayoría a trabajar duro. No a pachangueársela.

Sin duda, el día que no vuelva a cruzar ilegalmente un solo mexicano más, las economías de California, Texas y Florida se colapsarán. ¿Quién se encargaría de cultivar sus naranjas? ¿Quién se dedicaría a aquellos trabajos que como dijo el ex presidente Fox, acertado como acostumbraba, ni los negros querían?

Por otro lado, ¿cuáles son las consecuencias de la migración en las comunidades mexicanas? ¿Cuál es el impacto social de las familias divididas, con los hombres y jóvenes de un lado, las mujeres (quienes también migran), los viejos y los niños de este otro? ¿Cuál será el perfil de una generación que creció a la sombra de las remesas?

Ahora hay más mexicanos viviendo fuera de su país que Chinos, Indios o Paquistaníes, países de migración tradicional hacia el primer mundo. Hay más mexicanos desplazados en Estados Unidos que Norafricanos en Europa. Lo cual no es ningún orgullo.

Vergonzoso, el país que hemos construido. Lo hemos hecho todos nosotros. Sí, también tú. Lo anterior sin hablar de la fuga de cerebros. ¿Quién será el último en irse, el que apague la luz al salir?

¿Porqué nadie está alarmado?

Kurt Vonnegut (1922—2007)

Thursday, April 12th, 2007

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Kurt Vonnegut está en el cielo.”

Eso le hubiera gustado que se dijera en su funeral, pese a ser un ateo. Eso mismo dijo él de su amigo Isaac Asimov (otro distinguido escéptico) cuando el buen doctor murió.

Nada menos ayer hablaba de héroes ficticios y verdaderos. Si me viera obligado a escoger a alguien más que el mecánico de Bob Dylan, elegiría como mi héroe a Kurt Vonnegut.

Nacido en Indianápolis en el seno de una familia de migrantes alemanes, fue el hijo y nieto de distinguidos arquitectos. La fortuna familiar se colapsó durante la gran depresión del 29, sumiendo a su madre, Edith Lieber, en una depresión que desembocaría en su suicidio.

Vonnegut estudió bioquímica en Cornell, para después enrolarse en el Carnegie Institute of Technology, poco antes de partir al frente europeo durante la segunda guerra mundial.

Kurt pasó poco tiempo en el frente alemán poco antes de caer prisionero de los nazis. Fue encarcelado en la ciudad de Dresden, donde trabajó en una fábrica que elaboraba un jarabe de chocolate para mujeres “de muy buen sabor.”

El futuro escritor fue testigo del bombardeo aliado que arrasó con Dresden desde la celda de un sótano en el rastro de la ciudad. Esa celda llevaba el nombre de Matadero 5, título de una de sus más famosas novelas.

La experiencia le marcó para el resto de su vida. Después de ser liberado por el ejército ruso fue condecorado con la medalla del corazón púrpura como héroe de guerra herido en combate. Sin embargo, mantuvo un rabioso antimilitarismo hasta el fin de sus días.

Vonnegut publicó su primer cuento, “Report On The Barnhouse Effect” en la revista Collier’s en 1950. El propio autor, en el prólogo de su libro Bagombo Snuff Box recordaba con nostalgia la época en que un escritor podía vivir de publicar cuentos cortos en un circuito de revistas comerciales hoy desaparecido.

1952 vio la publicación de Player Piano (La pianola), su primera novela, enmarcada en el género de la ciencia ficción. Vonnegut imaginaba un futuro distópico dominado por maquinas y empresarios voraces. Desde entonces, la crítica lo relegó al ghetto de los autores “menores”; Vonnegut escribió alguna vez que ciertos críticos confunden el apartado de la ciencia ficción con “un urinal”.

A medida que fue publicando sus novelas, fue apartándose gradualmente del subgénero, no así de las historias delirantes y extrañas.Es posible hallar en casi todas ellas algún elemento fantástico, cuando no son francamente imaginativas.

En su libro favorito, Slaughterhouse-Five, su recuento semiautobiográfico de la segunda guerra mundial se mezcla con un extraño caso de abducción extraterrestre y viajes en el tiempo.

Todas sus historias comparten el mismo universo ficticio, y es posible ver a varios de sus personajes saltar del un libro, donde llevan el papel protagónico, a otro donde apenas hacen una aparición incidental. Sin embargo, siempre le fue fiel a Kilgore Trout, su alter ego literario, extravagante escritor de ciencia ficción (basado en la personalidad de Theodore Sturgeon) a través del cual Vonnegut vertía sus comentarios más corrosivos.

Llamarle humorista sería quedarse corto. Lo mismo encasillarlo como un escritor fantástico. La obra de Vonnegut no sólo es una de las más sólidas de la narrativa norteamericana de la posguerra (casi veinte novelas), sino que además lidia con los grandes temas de lo humano: la guerra, la ciencia, el sexo, la locura, el crimen…

Sin embargo, las pocas ventas de sus libros lo obligaron a vender autos Saab en Cape Cod para poder mantener a su familia. El negocio fracasó rotundamente, por lo que solía bromear que a ello debía el que los suecos nunca le hayan otorgado el premio Nobel. El reconocimiento crítico llegaría para él en la vejez, tanto como narrador como artista gráfico, asunto al que se refería como una buena copa de champán al final de la jornada.

En los 60 y 70 Vonnegut fue recuperado por los jóvenes norteamericanos como un héroe contracultural. Incluso en algunas escuelas secundarias sus libros fueron prohibidos por “cínicos y obscenos”.

Fumador empedernido de Pall Mall, don Kurt solía decir que era su manera de suicidarse lentamente. En 1984 intentó quitarse la vida de verdad, con una sobredosis de pastillas y alcohol, intento del que salió ileso. Incluso bromeaba al respecto.

“Soy capaz de decir algo chistoso en la peor de las situauciones”, solía decir, atribuyendo a ello el fracaso de su primer matrimonio.

Querer cubrir la obra de KV en unas cuantas líneas es tarea imposible. Su obra es extensa y compleja, su descarnada visión de la humanidad, desesperanzada y cruel. Sin embargo, al igual que sus admirados Mark Twain y Johnathan Swift, Vonnegut mantiene un dejo de esperanza que lo animó a seguir escribiendo hasta que en su novela Timequake de 1997, anunció su retiro de la narrativa.

Hermano del brillante físico Bernardo Vonnegut, quien descubriera que se puede provocar lluvia rociando las nubes de bromuro de plata, Kurt tuvo tres hijos de su primer matrimonio, adoptó a los tres hijos que su hermana Alice dejó al morir y a una tercer hija junto con Jill Krementz, su segunda esposa.

Kurt Vonnegut solía decir que de todas las maneras de morir, la que hubiera preferido es la de estrellarse en un avión que sobrevolara el Killimanjaro. No sucedió así. Tampoco murió cuando en 2000 un incendio destruyó parte de su departamento en Manhattan, cerca de las Naciones Unidas. Fue una caída de las escaleras hace un par de semanas lo que le provocó un daño cerebral irreversible que culminó con su deceso el día de ayer.

La noticia de su muerte apareción en los principales medios informativos de Estados Unidos y el resto del mundo. Incluso El Universal y La Jornada consignan la noticia.

Podría extenderme horas y horas sobre la vida y obra de Kurt Vonnegut. Una vez, tras leer su última novela, le escribí una carta que jamás envié. Ahora no hay quien la reciba.

Me quedo con Bluebeard, mi novela favorita de todos los tiempos, la falsa autobiografía del pintor Rabo Karabekian. Ya he escrito sobre mi encuentro con su obra, sobre el profundo impacto que han tenido sus libros en mi trabajo.

Se va uno de los grandes narradores de nuestros tiempos. Sé que es un lugar común decir que su desaparición es como si muriera un amigo cercano. Lo cierto es que durante el tiempo que Vonnegut caminó entre nosotros, este planeta tuvo la oportunidad de ser un mejor lugar.

Descansa, amigo. Te leeremos en tu ausencia.

PD: Nomás para los cuates, va la lista completa de sus libros. Consigno los títulos en inglés. Me parece que al menos un 80 % están traducidos al español.

Novelas:

Player Piano (1952)
The Sirens of Titan (1959)
Mother Night (1961)
Cat’s Cradle (1963)
God Bless You, Mr. Rosewater (1965)
Slaughterhouse-Five (1969)
Breakfast of Champions (1973)
Slapstick (1976)
Jailbird (1979)
Deadeye Dick (1982)
Galápagos (1985)
Bluebeard (1987)
Hocus Pocus (1990)
Timequake (1997)

Compilaciones de cuento:

Canary in a Cathouse (1961)
Welcome to the Monkey House (1968 )
Bagombo Snuff Box (1999)

Libros de ensayo:

Wampeters, Foma and Granfalloons (1974)
Palm Sunday (1981)
Fates Worse than Death (1990)
God Bless You, Dr. Kevorkian (2001)
A Man Without a Country (2005)

El cuestionario Proust (regreso de vacaciones)

Thursday, April 12th, 2007

No, señor, no soy un tipo perezoso.

Al contrario, a veces creo que califico de workaholic.

Pero cómo me cuesta trabajo volver de vacaciones. Regresar a la rutina productiva.

Realmente, si pudiera, yo me dedicaría a no hacer nada. Me levantaría a las 12 del día, leería durante toda la tarde y de vez en cuando iría al cine. Más bien, iría al cine lo más que pudiera.

Pero no es posible.

Esta semana me ha sido espcialmente difícil volver al carril. Llevo dos días pensando en un buen post sin que se me ocurra nada.

Writer’s block. Siempre me he preguntado cómo lidiará con eso Lawrence Block (jojojo, chiste sebo y geek).

Pero hace mucho que dejé de preocuparme por la sequía de ideas. Tengo una novela a la mitad que llegó a un punto muerto hace un par de meses. Angustiarme no sirve de nada, por lo que he decidido dejarla que fermente. Verán, se trata de una mujer policía gorda que…

Sin embargo, he decidido disciplinarme con este blog. Postear al menos dos veces a la semana. Mínino (a menos que sean vacaciones).

¿Qué haces en esos casos?

¡Pues echas mano del Cuestionario Proust!

Pero no voy a cometer la soberbia de contestarlo completo (para beneplácito de mi ego y aburrimiento de los demás); en su lugar decidí tomar sólo dos preguntas dos, y contestarlas con las tradicionales listas de este su blog amigo.

Así que sin más preámbulo, aquí van, mis dos preguntas favoritas del famoso cuestionario:

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¿Cuál es su héroe de ficción favorito?.

Los héroes de ficción son mi especialidad. Aquí van mis diez favoritos de todos los tiempos:

1) Batman: En primerísimo primer lugar. Crecí con la serie camp de Adam West de los 60. Nadie me dijo que no era en serio, por lo que fue lo que forjó mi concepto básico de ética. Después, en mi adolescencia, Frank Miller y Alan Moore me volaron la cabeza con sus respectivas aportaciones a la mitología del Caballero Oscuro. Dejé de seguir el cómic mensual hace muchos años pero sigo fascinado con Ciudad Gótica y sus torcidos habitantes. Mi sueño secreto: algún día escribir un guión de Batman, para que lo dibuje mi compadre Bachan…

2) Lucy Starr: Lo he dicho muchas veces, hoy lo reafirmo: Isaac Asimov me parece un escritor árido y limitado. Pero de niño me devoré las aventuras de su personaje juvenil. Apenas un puñado de novelas dentro de la gran producción del buen doctor (a quien admiro más como nerd que como autor). Lucky Starr es el héroe espacial quintaesencial. Batallas espaciales, armas láser y planetas exóticos. Mi favorita, Lucky Starr en los océanos de Venus. Si bien las historias fueron escritas con los conociemientos astronómicos que se tenían en los 50 y hoy son totalmente obsoletas, mantienen su capacidad de asombro y fascinación por la aventura intactas.

3) Ben Grimm: Héroe de guerra, piloto de aviones y superhéroe. Mi personaje favorito de la Marvel, la Mole era de alguna manera con el que más me identificaba de los cuatro fantásticos. Ingeniosillo y desmadroso, anteponía su humor a la tragedia de haber mutado en un monstruo mineral. Su frase “Es hora de pelear” (It’s clobbering time) se ha integrado al habla popular desde hace muchos años. Enemigo de la pandilla de vagos de la calle Yancy, sobrino de la tía Petunia (que resultó ser un pimpollo), ex novio de Alicia, la escultora ciega, es uno de los personajes más entrañables del universo de los cómics, siempre atrapado en la dualidad de la fuerza bruta y la grandeza de su corazón de oro.

4) Sherlock Holmes: El detective primigenio (junto con Auguste Dupin). Me gustaría haber leído más de sus aventuras. Ahora que lo pienso, quizá me compre una edición de las obras completas…

5) Los Supersabios: Pepe, Paco y Panza. La mejor historieta mexicana de todos los tiempos. Aventuras exóticas, en países lejanos y planetas remotos. En el fondo del mar y en los aires. Germán Butze fue nuestro Hergé y no ha tenido el reconocimiento masivo que se merece su obra. Pero estamos trabajando en ello…

6) Rorscharch: El antihéroe de Watchmen, la novela gráfica de Alan Moore y Dave Gibbons. Personaje marginal, vigilante vengador durante en día deambula por las calles con un letrero que anuncia el inminente apocalipsis mientras va tomando notas en su bitácora. Por la noche, bajo la máscara que forma patrones simétricos asume su verdadero rostro. Violento e implacable, nunca abandona sus ideales, por torcidos que éstos sean.

7) Steve Carella y los muchachos del Precinto 87: Este grupo de policías de las novelas de Ed McBain son la adición más reciente a mi panteón personal. McBain es el corifeo de ese subgénero de la novela policiaca llamado procedural, en el que el autor sigue paso a paso los procedimientos policiacos reales con los que se resuelve un crimen. Carella, Kling, Hawes, Byrnes y todo el elenco no son superhombres infalibles, sino personajes comunes y corrientes metidos a hacer su trabajo que es, bueno, resolver crímenes. La serie, que McBain escribió durante 50 años es una de las más famosas del mundo de la novela negra. Duro, sin concesiones, la serie del Precinto 87 es una de las más entrañables series policiacas de la literatura.

8 ) Héctor Belascoarán Shayne: Nuestro detective nacional. EL fundador del llamado Neopoliciaco Mexicano, creación de Paco Ignacio Taibo II. Belascoarán, militante de izquierda, justiciero social –no siempre exitoso–, fumador empedernido y tuerto, tuvo que ser revivido por su autor después de que al igual que Conan Doyle con Sherlock Holmes lo matara en No habrá final feliz. Por si fuera poco, su primera novela, Días de combate, debe ser la primera (o una de las primeras) novela mexicana sobre asesinos seriales. (Aunque debo decir que la novela a cuatro manos con el Sub Marcos no me gustó).

9) Edward Scissorhands: OK, no es un héroe propiamente. Pero es uno de mis personajes ficticios favoritos. Una hermosa alegoría del artista, del hombre creativo metido en un entorno que no le comprende. Mi papel favorito de Johnny Depp.

10) El Spirit: La obra maestra de Will Eisner, uno de los mejores moneros de la historia. El agente Denny Colt es dado por muerto, por lo que se convierte en Spirit, detective enmascarado que se enfrenta a los más extraños casos que pasan por la delegación policiaca del comisionado Dolan, en Central City. Lleno de un humor delirante y metido de lleno en la estética noir, Spirit es la respuesta inteligente a las áridas aventuras de Dick Tracy, un policía mucho menos carismático.

¿Cuáles son sus héroes de la vida real?

Una vez le preguntaron a Bob Dylan a quién admiraba. Contestó: “Bueno, está este mecánico en la esquina de mi casa, que siempre logra arrancar mi choche…”

Es esa semana del año. Cuando la ciudad se vacía.

Monday, April 2nd, 2007

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Poco a poco vas viendo menos autos en las calles. Según avanzan los días, descubres que el tráfico se va reduciendo. Que la gente empieza a desaparecer de las calles.

“¿Sales de vacaciones?”, se preguntan unos a otros. Invariablemente la gente contesta “Sí, a Acapulquito unos días”.

Las carreteras, es cosa sabida, se atascan de autos en diversas condiciones mecánicas (no siempre las adecuadas para llegar hasta la playa).

No es raro encontrar carcachas varadas a un lado de la autopista. Una imagen triste: la familia y amigos retacando el auto, el papá y su compadre revisando el cofre abierto con una expresión que delata su absoluta ignorancia en mecánica.

“Compadre, te dije que lo mandaras al taller”, dice uno.

“Es que no me dio tiempo”, replica el otro.

Las playas se abarrotan. En traje de baño, metidos al mar, todos somos iguales.

Aglomeraciones en los restaurantes. En los hoteles. En las centrales camioneras. En los aeropuertos.

Qué tal las discos, la noche del sábado de gloria, en Acapulco, Puerto Vallarta, Cancún, Ixtapa y demás destinos. El paraíso de los cadeneros. “Déjanos entrar, Jerry. Somos quince…”, ruega alguna chica ante el placer del portero.

Nos vamos a descansar a las aglomeraciones de semana santa.

Con lo bonita que se pone la ciudad, cuando hasta el Ã?ngel de Reforma se va al mar…

(Ventajas de ser un antisocial: nunca he salido de la ciudad en Semana Santa. La foto, por cierto, es de Jerry Uelsmann, hecha a manita, antes de que hubiera Photoshop… )