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Kurt Vonnegut (1922—2007)

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Kurt Vonnegut está en el cielo.”

Eso le hubiera gustado que se dijera en su funeral, pese a ser un ateo. Eso mismo dijo él de su amigo Isaac Asimov (otro distinguido escéptico) cuando el buen doctor murió.

Nada menos ayer hablaba de héroes ficticios y verdaderos. Si me viera obligado a escoger a alguien más que el mecánico de Bob Dylan, elegiría como mi héroe a Kurt Vonnegut.

Nacido en Indianápolis en el seno de una familia de migrantes alemanes, fue el hijo y nieto de distinguidos arquitectos. La fortuna familiar se colapsó durante la gran depresión del 29, sumiendo a su madre, Edith Lieber, en una depresión que desembocaría en su suicidio.

Vonnegut estudió bioquímica en Cornell, para después enrolarse en el Carnegie Institute of Technology, poco antes de partir al frente europeo durante la segunda guerra mundial.

Kurt pasó poco tiempo en el frente alemán poco antes de caer prisionero de los nazis. Fue encarcelado en la ciudad de Dresden, donde trabajó en una fábrica que elaboraba un jarabe de chocolate para mujeres “de muy buen sabor.”

El futuro escritor fue testigo del bombardeo aliado que arrasó con Dresden desde la celda de un sótano en el rastro de la ciudad. Esa celda llevaba el nombre de Matadero 5, título de una de sus más famosas novelas.

La experiencia le marcó para el resto de su vida. Después de ser liberado por el ejército ruso fue condecorado con la medalla del corazón púrpura como héroe de guerra herido en combate. Sin embargo, mantuvo un rabioso antimilitarismo hasta el fin de sus días.

Vonnegut publicó su primer cuento, “Report On The Barnhouse Effect” en la revista Collier’s en 1950. El propio autor, en el prólogo de su libro Bagombo Snuff Box recordaba con nostalgia la época en que un escritor podía vivir de publicar cuentos cortos en un circuito de revistas comerciales hoy desaparecido.

1952 vio la publicación de Player Piano (La pianola), su primera novela, enmarcada en el género de la ciencia ficción. Vonnegut imaginaba un futuro distópico dominado por maquinas y empresarios voraces. Desde entonces, la crítica lo relegó al ghetto de los autores “menores”; Vonnegut escribió alguna vez que ciertos críticos confunden el apartado de la ciencia ficción con “un urinal”.

A medida que fue publicando sus novelas, fue apartándose gradualmente del subgénero, no así de las historias delirantes y extrañas.Es posible hallar en casi todas ellas algún elemento fantástico, cuando no son francamente imaginativas.

En su libro favorito, Slaughterhouse-Five, su recuento semiautobiográfico de la segunda guerra mundial se mezcla con un extraño caso de abducción extraterrestre y viajes en el tiempo.

Todas sus historias comparten el mismo universo ficticio, y es posible ver a varios de sus personajes saltar del un libro, donde llevan el papel protagónico, a otro donde apenas hacen una aparición incidental. Sin embargo, siempre le fue fiel a Kilgore Trout, su alter ego literario, extravagante escritor de ciencia ficción (basado en la personalidad de Theodore Sturgeon) a través del cual Vonnegut vertía sus comentarios más corrosivos.

Llamarle humorista sería quedarse corto. Lo mismo encasillarlo como un escritor fantástico. La obra de Vonnegut no sólo es una de las más sólidas de la narrativa norteamericana de la posguerra (casi veinte novelas), sino que además lidia con los grandes temas de lo humano: la guerra, la ciencia, el sexo, la locura, el crimen…

Sin embargo, las pocas ventas de sus libros lo obligaron a vender autos Saab en Cape Cod para poder mantener a su familia. El negocio fracasó rotundamente, por lo que solía bromear que a ello debía el que los suecos nunca le hayan otorgado el premio Nobel. El reconocimiento crítico llegaría para él en la vejez, tanto como narrador como artista gráfico, asunto al que se refería como una buena copa de champán al final de la jornada.

En los 60 y 70 Vonnegut fue recuperado por los jóvenes norteamericanos como un héroe contracultural. Incluso en algunas escuelas secundarias sus libros fueron prohibidos por “cínicos y obscenos”.

Fumador empedernido de Pall Mall, don Kurt solía decir que era su manera de suicidarse lentamente. En 1984 intentó quitarse la vida de verdad, con una sobredosis de pastillas y alcohol, intento del que salió ileso. Incluso bromeaba al respecto.

“Soy capaz de decir algo chistoso en la peor de las situauciones”, solía decir, atribuyendo a ello el fracaso de su primer matrimonio.

Querer cubrir la obra de KV en unas cuantas líneas es tarea imposible. Su obra es extensa y compleja, su descarnada visión de la humanidad, desesperanzada y cruel. Sin embargo, al igual que sus admirados Mark Twain y Johnathan Swift, Vonnegut mantiene un dejo de esperanza que lo animó a seguir escribiendo hasta que en su novela Timequake de 1997, anunció su retiro de la narrativa.

Hermano del brillante físico Bernardo Vonnegut, quien descubriera que se puede provocar lluvia rociando las nubes de bromuro de plata, Kurt tuvo tres hijos de su primer matrimonio, adoptó a los tres hijos que su hermana Alice dejó al morir y a una tercer hija junto con Jill Krementz, su segunda esposa.

Kurt Vonnegut solía decir que de todas las maneras de morir, la que hubiera preferido es la de estrellarse en un avión que sobrevolara el Killimanjaro. No sucedió así. Tampoco murió cuando en 2000 un incendio destruyó parte de su departamento en Manhattan, cerca de las Naciones Unidas. Fue una caída de las escaleras hace un par de semanas lo que le provocó un daño cerebral irreversible que culminó con su deceso el día de ayer.

La noticia de su muerte apareción en los principales medios informativos de Estados Unidos y el resto del mundo. Incluso El Universal y La Jornada consignan la noticia.

Podría extenderme horas y horas sobre la vida y obra de Kurt Vonnegut. Una vez, tras leer su última novela, le escribí una carta que jamás envié. Ahora no hay quien la reciba.

Me quedo con Bluebeard, mi novela favorita de todos los tiempos, la falsa autobiografía del pintor Rabo Karabekian. Ya he escrito sobre mi encuentro con su obra, sobre el profundo impacto que han tenido sus libros en mi trabajo.

Se va uno de los grandes narradores de nuestros tiempos. Sé que es un lugar común decir que su desaparición es como si muriera un amigo cercano. Lo cierto es que durante el tiempo que Vonnegut caminó entre nosotros, este planeta tuvo la oportunidad de ser un mejor lugar.

Descansa, amigo. Te leeremos en tu ausencia.

PD: Nomás para los cuates, va la lista completa de sus libros. Consigno los títulos en inglés. Me parece que al menos un 80 % están traducidos al español.

Novelas:

Player Piano (1952)
The Sirens of Titan (1959)
Mother Night (1961)
Cat’s Cradle (1963)
God Bless You, Mr. Rosewater (1965)
Slaughterhouse-Five (1969)
Breakfast of Champions (1973)
Slapstick (1976)
Jailbird (1979)
Deadeye Dick (1982)
Galápagos (1985)
Bluebeard (1987)
Hocus Pocus (1990)
Timequake (1997)

Compilaciones de cuento:

Canary in a Cathouse (1961)
Welcome to the Monkey House (1968 )
Bagombo Snuff Box (1999)

Libros de ensayo:

Wampeters, Foma and Granfalloons (1974)
Palm Sunday (1981)
Fates Worse than Death (1990)
God Bless You, Dr. Kevorkian (2001)
A Man Without a Country (2005)

7 Responses to “Kurt Vonnegut (1922—2007)”

  1. Alejandra Espino Says:

    Releí Player Piano y Mother Night por tu post del anterior monorama. Leí la noticia de que Vonnegut había muerto y me imaginé cómo te habría afectado. Te acompaño en el sentimiento, aunque suene a lugar común. Leeré Bluebeard, en ausencia.

  2. ernesto sandoval Says:

    rest in peace, then. justo ayer empecé a leer “survivor” de chuck palaniuhk en donde aparece una critica que dice: “bien podría ser el vonnegut o el delillo de nuestra generación”, y pensé: “en qué andará el buen kurt?”.

  3. lulú Says:

    beeeeeef
    hola hola, aquí lulú, saludándote después de mucho tiempo.
    ¿el cielo no será aburrido?

  4. ernan Says:

    B. yo tambien soy un admirador de kurt y le dedique un pedazo de historieta…te dejo el link pa que te des una vuelta…
    saludos
    Ernan
    http://historietasreales.blogspot.com/2007/04/leccion-n56-kurt-vonegut-sobich.html

  5. Empiezo a entender Says:

    Enorabuena por la reseña…;-)

  6. Las historias » Bienvenida a la jaula de los monos Says:

    […] cuento fue escrito por Kurt Vonnegut (1922-2007), el autor—fallecido hace tan sólo unos días—de Cuna de gato, […]

  7. El Paquiro Says:

    Hace muchos, muchos años en unas vacaciones de verano me toco ver una Serie o telenovela en el extinto y hoy añorado Canal 13 llamada “La Madre Noche”estelarizada por Sergio Klaimer y me gusto muchisimo, el nombre del Autor de la Novela en que estaba basada JAMAS se me olvido: Kurt Vonnegut…¿A que direccion podria enviarte un material producido aca en Tierras Sinaloenses?…Saludos…El Paquiro

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