Enfermita

Como todas las desgracias, llegó sin anunciarse. Un segundo antes del cataclismo, el mecanismo funcionaba con la precisión que ni siquiera los relojeros suizos alcanzaron a soñar antes de la era digital.
¿Qué hacÃa yo en ese momento? Como todos los instantes previos a las catástrofes, me ocupaba en una nimiedad cuando algo pareció reventar dentro de sus entrañas.
Un claqueteo ominoso sonó debajo del teclado. Del lado izquierdo. Ahà donde las máquinas tendrÃan corazón si fueran de carne.
Clac, clac, clac. Como el dolor pectoral que antecede un infarto.
Mi laptop se colapsaba.
Reinicié de inmediato. La máquina encendÃa, pero se trababa en la imagen de la manzanita que parecÃa observarme, burlona, desde la pantalla.
Llamé de inmediato al técnico. Llegó para llevársela como el bulto inútil de un cadáver. Dentro de sus tripas magnéticas iban varios proyectos inconclusos. Una portada para un libro en España. La imagen corporativa de un restaurante de Torreón. Una novela gráfica inconclusa. Una novela policiaca a medio escribir.
Sin ella, mi concha de cangrejo ermitaño de plástico, me siento desnudo. Era, ay, una G3 que habÃa iniciado su descenso por la espiral inexorable del equipo anticuado.
Sin embargo aún daba batalla. CorrÃa las últimas versiones del Painter y el Photoshop. No se amilanaba frente a la Wacom. Se conectaba alegremente a cualquier red Wi-Fi sin hacer caso de los achaques propios de la edad.
“Podemos recuperar la información”, dijo el técnico. “Sólo que tardaremos un poco.”
No puedo aplazarlo más tiempo. Hay una MacBook Intel Duo en mi futuro próximo.
Pero, carajo, escribà tres novelas en esa G3. Hice mis primeras ilustraciones digitales ahÃ. Me acompañaba a todos lados con fidelidad canina, sólo a cambio de una clavija eléctrica y de que la llevara en mi mochila. Mi esposa llegó a sentir celos de ella. Quizá ahora festeje en secreto.
Y es que no es lo mismo escribir en su curtido teclado, veterano de mil embates que en el teclado impersonal de la torre G4 que tengo en la oficina.
Lo sé, habÃa llegado el momento de cambiarla.
No sé, pero la extraño…

Mayo 16th, 2007 at 8:08 pm
que cosas… me uno a tu dolor, se lo que es perder a un confidente, compañero, cómplice…
ánimo, que venga algo mejor.
Mayo 16th, 2007 at 9:12 pm
Ah cómo se extrañan estas chingaderas cuando se joden verdá?
Y yo no te veo cara de cangrejo ermitaño, cuando yo tenÃa y se salÃan de sus conchas eran feos feos, asà como un gusanote con patitas prehistóricas.
Mayo 17th, 2007 at 5:27 am
Mierda, que poca madre, que le haya llegado su hora macabra a tan fiel servidora.
No es una G4, es una compañera.
Q.E.P.D.
ATENTAMENTE
BLUEVIOLENCE
Mayo 17th, 2007 at 10:09 am
Este blog esta de Luto… Nos unimos a tu pena.
Es complicado liberarse de algo al que se le tiene harto cariño…aunque sea algo tangible o hecha de circuitos y silicio.
Espero que todo salga bien con la información.
Saludos, buen jueves.
Mayo 18th, 2007 at 7:33 pm
Chale…como cuando se jodio mi iPod…aquel que me alegrara horas y horas de transporte publico. o que me reconfortara en los momentos mas tristes. Juntos recorrimos kilometros y kilometros fusionados. Me hacÃa muy felÃz, quienes me conocen lo pueden constatar. Y simplemente dejo de funcionar…empezó un proceso degenerativo que culminó con su vida util. De vez en cuando prende pero solo para trabarse a los pocos segundos…nunca será el mismo de nuevo. En el centro de atención me dijeron que no tenÃa reparación. Juro que no lo he tirado a la basura porque siento feÃto. Ni hablar.
Para mi que Apple tiene friamente calculados todos los tiempos de vida utiles de sus productos para asà obligarnos a comprar actualizaciones. Lo que no saben es que los humanos nos encariñamos con los objetos.
coparto tu pena Bef.
mike
Mayo 19th, 2007 at 10:10 pm
Yo a las computadoras no me ha dado por tomarles tanto afecto, porque tengo la ligera impresión de que se descomponen, les caen virus, etc. justo cuando tienes algo por entregar y justo cuando no tienes el trabajo respaldado jajaja. Aunque por ejemplo hay ropa vieja o cosas cursis de la secundaria que no me atrevo a tirar aunque ya no las utilice y estén horrorosas… como sea, al menos se puede recuperar la información y el “alma” de G3 pasará a una nueva laptop O_o
Mayo 21st, 2007 at 1:26 am
Claro, una compañera. Como los diarios que viajan en la bolsa o la mochila. Que esperan junto al buró pacientes. Cómo no extrañarlas si en ellas descargamos a los fantasmas, donde se materializan las ideas que nos dan de comer.
!Ahora piensa en todo lo que harás con la nueva!