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Ribofunk (sueños guajiros)

La revista Newsweek publicó recientemente, en su edición digital, un artículo de Rudy Rucker sobre los alcances de la biotecnología en un futuro más próximo de lo que suponemos.

Para quien no lo conozca, Rudy Rucker es , además de matemático, un distinguido profesor de ciencias computacionales en la Universidad de San José, en California, y fundador, junto con escritores como William Gibson y Bruce Sterling, del movimiento literario cyberpunk en los años ochenta.

Nos encontramos ante el advenimiento de una revolución comparable con la digitalización que hemos vivido los últimos cinco lustros. En los próximos años veremos a la biotecnología intervenir cada vez más en nuestras vidas. Ya Michael Crichton en su novela Jurassic Park (1990) daba una voz de alerta respecto a las implicaciones catastróficas que puede tener el jugar a los dados con los genes.

Rucker toma una posición más relajada: “Supongo que eso (el hecho de que un organismo sintético se salga de control y devore todo cuanto existe en la Tierra) jamás sucederá.”

El autor se muestra escéptico respecto a que los organismos creados por los bioingenieros genetistas resulten mucho más eficientes que aquellos que han estado ahí durante millones de años. A cambio, se muestra oprimista respecto a las posibles aplicaciones de esta revolución tecnólogica (con la prospectiva que sólo un escritor de ciencia ficción podría tener).

Nos dice el autor: “algo que me gustaría serían unas bacterias radiosensibles etiquetadas individualmente que pudiera espolvorear alrededor de mi casa. Ya que estos ‘gérmenes URL’ estuvieran diseminados, podría googlear a través de todas las cosas que tengo— ¡se acabaron las llaves y los lentes perdidos!”
Wow.

Continúa Mr. Rucker preguntándose cuál es el sentido de construir casas cuando se podrían plantar: “La semilla es del tamaño de una pizza y crece rápidamente. Entiérrese en suelo húmedo y fértil y hágase a un lado. En pocos días tendrá una gran casa hueca con tuberías y cableado cultivados dentro de los muros, que vienen con todo y membranas transparentes para ventanas.”

Más aún, después de las evidentes aplicaciones médicas (”medi-gérmenes limpiando nuestras arterias”), Rucker está convencido de que nuestro futuro sintético nos depara grandes sorpresas para aquellos que quieran conjuntar la milenaria tradición de intervenir el cuerpo con la biotecnología.

Los jipitecas, nos dice, podría implantarse tatuajes vivientes hechos de colonias subcutáneas de algas (programadas para moverse o modificar periódicamente sus patrones). Los punketos podrían dejarse crecer collares de dedos alrededor del cuello con todo y uñas de colores.

Implantando la sensibilidad electromagnética de una anguila eléctrica en nuestros cerebros nos permitiría captar señales inalámbricas. Nuestros cerebros receptores de Wi Fi harían realidad el sueño de la telepatía y la posibilidad de conectar cerebros para pensar el paralelo.

Y más allá: nuestras mentes inalámbricas nos permitirían tener una mano extra independiente del cuerpo que pudiera caminar como un cangrejo para buscar cosas debajo de la cama o rascarnos la espalda o un globo ocular con alas.

Será posible tener agallas para vivir bajo el agua o dejarse crecer una espesa piel de oso polar para escalar montañas sin equipo alguno. Los atronautas se podrían convertir en esporas autosustentables que viajaran libremente por el espacio.

Las posibilidades, como señala Rudy Rucker, son infinitas y apenas comenzamos a atisbarlas.

Mmm. Interesante. Esto me da una idea para un cuento…

5 Responses to “Ribofunk (sueños guajiros)”

  1. paperJerry Says:

    Esto me recuerda una novela que leí en la secundaria, de la cual no puedo acordarme de su título, allá por 1982. La cosa es que es una de las primeras novelas que toma en cuenta el peligro de la tecnología sin control, y la generación de insectos robóticos (nanotecnología, pero en esa novela creo que no se le llama así aún).

    Me la regalaron 2 veces en aquella ocasión, y ahora no se enuentra tan fácil… a menos que alguien sepa dónde encontrarla.

  2. Escritor de clóset Says:

    Más interesante que una mano, sería una cabeza independiente. Por lo menos daría sentido a la frase �dónde dejé mi cabeza�.

  3. yolandajimenezg Says:

    mmm creo que con tanta cosa nueva, viviriamos más, si se aplica a la salud estos cambios, no solo llegaríamos fácil a los 100 años -Yupii mi abuela los cumple en agosto.
    Los medigérmenes me llaman la atención:Mi rodilla dejaria de molestarme, manteríamos el nivel de colesterol, grasa, azúcares y de más en los niveles óptimos. Tener el cabello de un color distinto según el estado de ánimo con que amanecí. Vaya, me quedé con muchas ideas, habra que compartir cuentos ;-)
    Ahi te va el título del mío: Morir es una opción.

    mmm me gusta me gusta

  4. MIN SOGA Says:

    Soy algo arcaico en el sentido de los gadgets y demás tecnologías del uso del hombre común, pero se escucha bastante interesante el asunto.

    Seguimos leyéndote.

    atentamente
    SOGA

  5. Ursula Amaranta Says:

    No había podido navegar hace mucho y ahora que lo hago, me doy cuenta q te mudaste, ya tenía algùn tiempo leyendo tu blog, creo que solo una vez deje comentario aunque siempre leía.
    Varios comentarios: q interesante lo del post de hoy, tambien me hizo pensar mucho, voló mi imaginación, de hecho alguna vez escribí un cuentillo al respecto, no me latio y pues ya no existe, pero, que cagado lo que viene!!!, tan ajeno a nuestra realidad actual.
    Otro comentario: intentaré ponerme al día, creo que ya tiene mucho que te mudaste a este blog y yo ni enterada, me perdí un buen tiempo pero dandole una revisada me acorde de algo ¿escribiste alguna vez en algo asi que era como una revista que se llamaba sub? y otro comentario, felicidades por la boda !ame el diseño de la invitación!!!!!, hasta me dieron ganas de volverme a casar y hacer invitaciones, yo no tuve invitaciones, todo fue por mail.

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