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Archive for September, 2007

Carta abierta a Vicente Fox

Wednesday, September 26th, 2007

Iba a escribir una carta abierta a Vicente Fox.

Pero cuando iba a la mitad, me dio tanto asco, que decidí pararle.

Sólo quiero decir tres cosas:

1) Tengo la conciencia tranquila. No voté por él. No me dejé engañar. Lo lamento por quienes le dieron su voto.

2) Nadie, ni un solo mexicano votó por Marta Sahagún. ¿Por qué tuvimos que padecerla? ¿Por qué tuvimos que soportar esa estupidez de “la pareja presidencial”?

3) Ahora, el ex presidente invoca a su madre, quien supone que de dios goza, para que avale su verdad. Qué grotesco.

Sólo dos preguntas dos:

¿Tendrá Felipe Calderón el valor para llevar el esclarecimiento del famoso rancho de 300 mil pesos de su antecesor?

¿Hasta cuándo Marta Sahagún y su marido se van a burlar del pueblo de México?

El horror, el horror…

La LITERATURA

Thursday, September 20th, 2007

Así, con mayúsculas.

¿Qué es la LITERATURA?

Hace poco unos colegas que están haciendo un reportaje sobre novela policiaca contra historieta popular me preguntaban si yo pensaba que cómics como El libro policiaco y similares eran literatura.

Y no supe qué contestar.

Definivamente son narrativa. Y tienen su complejidad. Pero, ¿literatura?

¿Qué es la literatura? A lo mejor me estoy metiendo en complicaciones más propios de blogs como Puras Letras.

Pero vayamos por partes, dijo Jack el Destripador.

Ya he hablado de mi cojera académica: estudié diseño gráfico, una carrera donde ni los profesores leían. Lo siento, mi vocación por la imagen era muy grande.

No tengo autoridad ni bibliografía para hablar de teoría literaria, ni de mejores o peores escritores, ni para hacer complejos análisis semióticos de cual o tal libro. Y lo lamento. Soy un escritor lírico. Autodidacta.

Pero al menos intuyo dos o tres cosas. Quiero compartirlas aquí.

1) Me imagino que la LITERATURA, así con mayúsculas, es aquello que se seguirá leyendo muchos años después de la desaparición física de su autor.

2) Y si sucede lo anterior con los buenos libros, como sucede con la buena música, los buenos cómics y las buenas películas, entre otros objetos culturales, es porque la conjunción de su forma y contenido es tan afortunada que a la distancia en el tiempo y el espacio nos dicen diciendo cosas importantes sobre la condición humana.

3) Lo anterior, supongo, es lo que hace que un libro sea un clásico, lo que lo separa de la lectura inmediata, desechable.

4) Por supuesto, TODOS los escritores quisiéramos escribir –y publicar– clásicos, no desechables. Incluido Carlos Cuauhtémoc Sánchez.

5) A estas alturas de la historia, pareciera que TODO está escrito. Que lo que menos nos falta, después de la basura, es nuevos títulos en las mesas de novedades. ¿Por qué entonces seguimos escribiendo?

6) Por nuestra enorme sed de historias, creo. Es lo mismo que ha mantenido vivo al cine, a la televisión, los cómics, el teatro y básicamente a todas las formas de narrativa.

Dicho lo anterior, sólo quedaría puntualizar tres cosas:

a) Como bien enunció Theodore Sturgeon en la ley que lleva su nombre: “El 90% de lo que se publica es basura.” Nada más cierto.

b) Muchos autores gozan de éxito en vida, producto de circunstancias coyunturales ajenas a lo literario, mientras otros ni siquiera publican en vida (siendo Kafka el ejemplo que me viene a la memoria). El bueno es el juicio de la historia, quiero pensar.

c) Todo escritor es por definición un lector voraz. ¿Por qué escribimos? Quizá para devolverle a la literatura un poco de lo que le hemos arrancado.

O algo así. Los dejo con una lista personal de autores que me gustaría que fueran más leídos, por si un día le quieren variar a la dieta de García Márquez y Saramagos.

Disculpen la predominancia de autores angloparlantes, uno no puede negar sus vicios y filiaciones. Nomás unos cuantos, para no abusar:
Francisco Tario*

Pedro Miret*

R. A. Lafferty

Kate Koja

Nizar Qabbani

Nellie Campobello

George Langelaan

Joe R. Lansdale

J.G. Ballard

Horace McCoy

*Cuentistas méxico-españoles que conocí gracias a Alberto Chimal. Ambos MUY buenos.

UPDATE: Al momento de escribir estas líneas no he sabido nada sobre lo que sucederá con los originales y los gatos del Negro Hinojosa. Prometo postaear algo en cuanto lo sepa. Gracias a quienes han preguntado.

La muerte del Negro

Friday, September 14th, 2007

Las circunstancias que rodearon la inesperada muerte del Negro Hinojosa son tan insólitas que seguramente lo hubieran divertido a él mismo, con aquella vena de humor macabro que tenía.

Cuando Rebeca, Luis Gantús y un servidor llegamos al velorio, nos encontramos con la sorpresa de que además de no haber ningún familiar, el hombre era un auténtico misterio para los amigos y compañeros de trabajo que nos reunimos a despedirlo.

Era tal su hermetismo que nadie sabía nada sobre su familia. Se conoce que sus padres habían muerto, que tenía algún hermano o hermana con quienes nunca hablaba.

El Negro vivía solo en su departamento, rodeado de gatos, como resalta la nota publicada hoy en el periódico El Metro, donde colaboraba. Era un sujeto peculiar, por decir lo menos. Véase lo que escribió sobre él nuestro colega monero Miguel Ángel Hernández Cedillo en su blog:

La ultima vez que lo ví fue en el WTC, en el evento de Utopía 2003, platicamos un largo rato acerca de sus proyectos y de los mios, despues seguimos en comunicación, me mandó algunos cuentos que el escribia, muy padres, Alberto era muy buen narrador, sé que siempre que fallece alguien se habla de lo buena gente que era… tendré que romper un poco tal protocolo, a Alberto le olia mal la boca, era muy terco, defendia a capa y espada sus ideas, por mas insensatas que parecieran, alababa el estilo clasico de dibujo de comics, por supuesto el venia de la escuela de Eisner, se notaba en su dibujo, y veia un poco de lado a quienes no ponian atención a la vieja escuela, ese es el Alberto Hinojosa que yo conocí, y así como era me caia muy bien, porque te decia las cosas derecho, sin tapujos.

Trabajosamente, entre los varios presentes reconstruimos la historia: Hinojosa llegó visiblemente enfermo a trabajar el lunes. Sus compañeros lo mandaron al doctor, en donde le detectaron una fuerte hipoglucemia. Tanto, que querían hospitalizarlo, a lo que se negó.

Prometió volver al día siguiente a hacerse unos análisis. Fue la última vez que se supo de él.

Como no se reportara, los compañeros de la oficina fueron a buscarlo. Se encontraron con que su departamento estaba cerrado, con la luz encendida y que los vecinos, con quienes no llevaba buena relación, no lo habían visto.

Llamaron a la policía y abrieron la puerta. Lo encontraron muerto. Había servido comida a sus gatos y dejado sus identificaciones a la vista.

Al parecer sufría diabetes hace tiempo. Pero de nuevo, las versiones se contradicen. El hombre era totalmente críptico. Al grado de que en este momento ni siquiera hay quién se haga cargo de sus pertenencias. Lo preocupante es saber qué pasara con sus originales y su obra.

Hoy será sepultado al mediodía, dejando tras sí una obra inconclusa, que prometía fructificar vigorosamente, decenas de preguntas y sobre todo un limbo legal respecto a la custodia de su obra.

Sirvan, pues, estas líneas de Nicanor Parra, para despedir a nuestro amigo Alberto:

ni muy listo ni tonto de remate

fui lo que fui: una mezcla

de vinagre y aceite de comer

Descanse en paz El Negro Hinojosa.

PD: Aún no se ha localizado a sus familiares. Si alguien los conoce favor de remitirlos lo antes posible al 5514 7726 extensión 509 o al mail de Javier Loera (compañero de trabajo del Negro) a jloera2001@yahoo.com.

PD2: Por cierto, su apodo no obedecía al color de piel, sino a su humor macabro.

Alberto “El Negro” Hinojosa (1968—2007)

Thursday, September 13th, 2007

negro2.jpg
Murió Alberto Hinojosa, ilustrador y monero, de manera inesperada, prematura.

La noticia llegó a través de un e-mail enviado por los compañeros de la agencia de publicidad donde trabajaba. Lamentablemente, Hinojosa tuvo una complicación hipoglucémica fulminante.

Al momento de escribir estas líneas, no ha sido posible localizar a su familia para darle la triste noticia. Alberto vivía solo, pero se sabe que tenía parientes en el interior del país.

Ruego si alguien conoce a sus familiares les pida que se comuniquen lo antes posible al 5514 7726 extensión 509 o manden una mail a Javier Loera a jloera2001@yahoo.com


Alberto Hinojosa era autor de varias series de aventuras como Gallardo y la tira de superhéroes El Gato que se publicaba en el periódico El Metro, entre otras. Era un apasionado del cómic y sus posiblidades narrativas. No me quedaba duda de que sus mejores páginas estaban por dibujarse.
Lamento profundamente su fallecimiento.

La vergüenza

Thursday, September 13th, 2007

Estoy seguro de que si Marx viviera, diría que el fútboltambién es el opio del pueblo.

Pertenezco a los doce mexicanos que no nos gusta el fútbol. Siendo naturalmente poco proclive a los deportes en grupo, me parecía excesivante tonto desde niño. ¿Quién podía pasarse hora y media viendo 22 tipos persiguiendo un balón en lugar de ver las caricaturas?

Pues bueno, está visto que la gran mayoría.

Debo reconocer, sin embargo, que el errático comportamiento de la llamada selección nacional (honestamente no me siento representado por un grupo de 11 jugadores, lo siento) parece ser una curiosa polaroid del inconcsiente colectivo de este país.

Sorprende, por ejemplo. el centenario complejo de inferioridad que el mexicano siente ante otras selecciones. Especialmente dramático me parece el hecho de que el soccer, el único deporte donde los gringos eran “unos pendejos” haya dejado de ser nuestro consuelo deportivo frente a nuestros vecinos, que siempre nos ganan.

Ahora fueron los brasileños. Un país tan subdesarrollado o más que nosotros, pero eso sí, con un fútbol de primer nivel.

Alguna vez me pregunté si no habría una relación entre las dictaduras y el nivel futbolístico de una nación. Pareciera que aquellos países donde ha habido dictadores brutales suelen tener buen fútbol: Alemania, Argentina, Brasil, Italia…

Por lo pronto, nuestra selección nacional sólo sirve para pasar vergüenzas. Para que justifiquemos nuestra mediocridad colectiva. Para que sigamos diciendo “jugamos como nunca, perdimos como siempre”, con las excusas más estúpidas (Hugo Sánchez atribuyendo el error de Márquez ¡al pasto de la cancha!).

Ah, raza…

Colofoncito

Thursday, September 13th, 2007

Muchas gracias a todos los que participaron con sus comentarios sobre el post anterior. Ya he puesto mi propia acotación, agradeciendo sobre todo el respeto con el que que creyentes y no creyentes expresaron sus ideas.

No me quiero clavar en el tema. Pero sí quisiera dejar una pequeña bibliografía para aquellos interesados en profundizar en el ateísmo. Sólo dejo un par de recomendaciones.

The God Dellusion, de Richard Dawkins, traducido –me parece– como El espejismo de dios. Magnífico texto sobre la imposibilidad científica de la existencia de un ser superior. Algo así como una biblia del ateo.

El mundo y sus demonios, de Carl Sagan. Este famoso astrónomo se pregunta porqué en la llamada era de la información, una sociedad cada vez más dependiente de la tecnociencia parece fascinada con las pseudociencias y en neomisticismo.

Manual del perfecto ateo, de Rius. El título lo dice todo.

Saludos.

El blues del ateo

Wednesday, September 5th, 2007

En este país se perdona todo (que seas borracho, mujeriego, ladrón, etc.) menos que seas homosexual o ateo. Yo soy lo segundo.

No voy a hacer una apología del ateismo. No voy a tratar de convencer a nadie de mis creencias (o no creencias). Pero sí me voy a quejar de una cosa: no hay respeto para los que no creemos.

Considero que las creencias religiosas (y asumo que de algún modo el ateismo es una de ellas) pertenecen a la esfera íntima más profunda de una persona. Como su sexualidad. Como la marca de calcetines de su preferencia.

Por ello, evito andar por la vida queriendo convencer a nadie de que, de acuerdo a lo que pienso, no existe dios ni divinidad alguna. Me callo mis ideas.

Porque en cuanto llego a decir que no soy una persona religiosa, de inmediato brinca alguien que se siente muy inteligente y me dice “¿Ah, sí? ¿Y entonces cómo explicas las galaxias? ¿Qué, las montañas se hicieron solas o qué?”

(Entre paréntesis, hay explicaciones racionales a ambas preguntas, mucho más sorprendentes y maravillosas que el absurdo sofisma de decir que fueron creadas por una divinidad superior).
Ello es tan irrespetuoso como si al enterarme de que esa persona es creyente descalificara sus ideas. Pero nadie respeta a los ateos. Hace unos días en una reunión, un imbécil que nunca en su vida ha leido nada sobre ateismo grosermente lo calificó ( o descalificó ) frente a mis narices como “una bandera.”

¿No sería lo mismo cualquier otra religión?

Y es que hay una extraña percepción popular del ateo: se piensa que somos amorales, gandallas y pecaminosos por definición. Nada más falso. Mi amigo Bachan, ateo ejemplar, por ejemplo, es una de las mejores personas que conozco. No puedo decir lo mismo de muchos fervientes católicos. La peor persona con la que me he topado hacía ostentación de su catolicismo, rolaba con sacerdotes e iba cada 12 de diciembre a rendirle honores a “nuestra madrecita del Tepeyac.”

¿Hay alguna relación entre la maldad de este sujeto y sus creencias religiosas? No lo sé, prefiero no generalizar. Pero por favor, que nadie generalice conmigo.

El colmo fue cuando hace poco una amiga (con buena intención, no lo dudo) me mandó un archivo de Powerpoint en el que se daba cuenta de una supuesta discusión (apócrifa) sostenida entre Einstein cuando era estudiante y un profesor en la que el gran físico demostraba (con puros silogismos, todo hay que decirlo) la existencia de dios.

¡Nada más falso! Einstein siempre dijo ser agnóstico (para efectos prácticos, ateo). No era creyente. Lo mismo que gente tan brillante como Pablo Picasso, Diego Rivera, Bernard Shaw, Karl Marx, Isaac Asimov, Stephen Hawkins, Slajov Zizek, Andy Warhol, Bjork, Jorge Luis Borges, Douglas Adams, Stanislav Lem, Friedrich Nietzche, Woody Allen, Kurt Vonnegut, Sigmund Freud, Francis Crick y James Watson, Ambrose Bierce, George Orwell, Jean Paul Sartre, Clive Barker, Frank Miller, David Gilmour, José Saramago, China Mièville, Percy Shelley, Mark Twain, Carl Sagan, Stephen Jay Gould, Matt Groening, Frank Zappa, Richard Dawkins, Charles Chaplin, Luis Buñuel, H.P. Lovecraft, Salman Rushdie, Jacques Lacan, Margaret Atwood y Rius entre muchos otros.

¿Creyentes famosos? Sólo doy tres nombres: George W. Bush, Augusto Pinochet y Adolph Hitler.
Así que la próxima vez que se topen con un ateo, por favor, déjenlo en paz. Les prometo que no los va a molestar. Son gente pacífica. Prueba de ello es que no existe un equivalente ateo de la inquisición. O de la quema de brujas de Salem. O del 11 de septiembre. O de…