Hora Cero en Phnom Penh

El problema de la novela policiaca, la hermana mayor de todos los subgéneros, es que de algún modo se espera que se escriba de acuerdo a una fórmula prestablecida.
AsÃ, en una de sus ramificaciones más populares, la llamada P.I. o de investigadores privados, los lectores esperan encontrarse con una serie de elementos familiares, muchos de ellos popularizados por el cine: un detective duro al estilo de Humphrey Bogart, vestido con una gabardina y un sombrero de fieltro, que fuma tabaco oscuro y habla con acento de Brooklyn, con un despacho ruinoso en un barrio sórdido al que llega una dama en apuros que al agotar sus recursos, no le queda más que acudir a nuestro (anti) héroe, un individualista duro y desencantado que en el fondo tiene un gran corazón… o algo asÃ.
Afortunadamente eso no sucede en Hora Cero en Phnom Penh, tercera novela de la serie protagonizada por el detective Vincent Calvino, primera traducida al español, escritas por el canadiense Christopher G. Moore.
Calvino, un neoyorkino mitad judÃo mitad italiano que vive como expatriado en Tailandia desde hace muchos años, se gana la vida como detective en las duras calles de Bangkok.
Con la ayuda de Pratt, jefe de la policÃa local, tailandés que cita a Shakespeare cada que la situación lo amerita y con el que lo une una amistad desde que ambos vivÃan en Nueva York, Calvino resuelve una serie de casos en el exótico y convulsionado escenario del sureste asiático.
En esta ocasión, Calvino es contratado por Patten, un criminal de poca monta, para que encuentra en el vecino paÃs de Camboya a un tal Hatch, su socio en una serie de negocios apenas legales, para que le entregue un cheque por 50 mil dólares.
El primer informante al que recurre Calvino es el gordo Stuart L’Blanc, traficante canadiense de joyas y chanchullero de segunda división que pasa sus dÃas apostando en el hipódromo de Bangkok.
Cuando Calvino encuentra al Gordo, éste niega haber visto a Hatch. El detective no le cree, pero cuando va a hacer una apuesta por un caballo recomendado por el Gordo, éste muere envenenado en las gradas del hipódromo.
A partir de este momento, el autor desgrana una historia situada en una Camboya arrasada por la guerra, ocupada por las tropas de la UNTAC que en no pocas ocasiones son tanto o más nefastas que los jemeres rojos, donde las migrantes vietnamitas se juegan la vida cada noche que salen a prostituirse para sobrevivir. Un lugar, en fin, en el que no existen certezas ni garantÃas.
Con un estilo de sorprendente fuerza, evitando los lugares comunes de la novela policiaca (las metáforas baratas, por ejemplo) Moore retrata el escenario aterrador de una nación desarticulada por la violencia, poblada por toda clase de criminales buscando sacar el mayor provecho posible a los restos aún humeantes de Camboya.
En su periplo por Phnom Penh, Calvino se ve inmiscuido tangencialmente en la búsqueda de unas joyas robadas a la realeza saudà por un ciudadano tailandés, se sumergirá en las redes del tráfico de armas y tendrá queveres con una doctora, voluntaria francesa de una ONG, y una periodista norteamericana.
Christopher Moore, canadiense expatriado en Tailandia es un narrador duro, sin concesiones. Hay quien ve en él una mezcla de Graham Greene con Raymond Chandler. A mà me parece que es algo más complejo.
A través de la novela, Moore hace una denuncia del caos en que viven los camboyanos, sin caer en el chantaje facilón. El propio Vincent Calvino jamás se conmueve ante los horrores que presencia. Pero se indigna.
Al final, la resolución del crimen pasará a un segundo plano. La búsqueda de Hatch por un lado y de las joyas por el otro son un pretexto para que el autor pueda pintar un fresco de la convulsa realidad vivida en la región.
Una novela dura que renueva al género al situarse en un escenario exótico, donde poco importa el asesinato de una sola persona contra el genocidio de millones.
La novela habrá de aparecer en las librerÃas mexicanas en diciembre, cortesÃa de Paidós, que con esta colección se mete de lleno en la narrattiva policiaca. Espero que los demás tÃtulos sean tan buenos como éste.
Ojalá pronto leamos más tÃtulos de Christopher G. Moore.

Noviembre 17th, 2007 at 12:17 am
Oye, mil gracias por la reseña. A mà me entusiasma y hasta un poco de ñáñaras me da leer algo que se desarrolla en la Camboya de Pol Pot, ese genocida sin entrañas que perpetró una de las tragedias más atroces que la humanidad ha atestiguado y que la historia ha condenado al olvido. Nunca he leÃdo policiaco, a ver si me gusta. Con decirte que tengo A sangre frÃa en el buró desde hace quién sabe cuánto tiempo y no me animo… no sé qué me da…
Gracias Bef y te sigo leyendo.