Felà Navidá
Monday, December 24th, 2007
Este blog sale de vacaciones a un lugar indeterminado del norte del paÃs. Les deja sus mejores deseos para el 2008. Promete enviar postales. Nos vemos

Este blog sale de vacaciones a un lugar indeterminado del norte del paÃs. Les deja sus mejores deseos para el 2008. Promete enviar postales. Nos vemos
(Pero no del colombiano, no sean malpensados…)
El mejor momento de la FIL, perdonen que lo remita tan tarde, fue la noche del sábado en que Gantús, Clément y yo nos amanecimos platicando en el lobby del hotel con Rius mientras ellos bebÃan de una anforita metida de contrabando y yo tomaba mi reglamentaria coca-cola.
Con la sencillez que sólo los grandes tienen, el maestro nos contó un poco de todo, de cómo se hizo caricaturista por accidente el dÃa que en la agenicia funeraria donde trabajaba, el director del Ja-Ja, legendaria revista de humor picante de los años 50 lo vio dibujar unos monitos para matar –valga la expresión– el tiempo.
“Llámeme”, le dijo mientras le tendÃa una tarjeta con su número. Ello cambió su vida. Estaba destinado a convertirse en el maestro embalsamador de Gayosso. Ya tenÃa apalabrado un curso de la especialidad en San Luis Missouri. Sorpresas que da la vida.
Nos contó de cuando vio llegar el cadáver de Miroslava, que aun muerta era hermosa. De cómo empezó a publicar en el Ja-ja hasta que Abel Quezada dejó el ovaciones y Rius se decidió a pedir su puesto. De cuando años después el Departemento de Estado norteamericano lo invitó a hacer una gira por los Estados Unidos y en una visita al estudio de animación de la UPA le ofrecieron chamba de animador.
“Pero no acepté, mano, nomás de verlos a todos trabajando ahà amontonados como obreros chinos.”
De cómo se hizo vegetariano y de la manera en que a través de sus cómics creó la próspera industria de las tiendas naturistas en México; de los viejos caricaturistas de los 50; de cómo hacÃan la famosa revista de la Garrapata (cuyas sesiones editoriales casi siempre acababan jugando al futbolito); de la manera en que se hizo aficionado al jazz por influencia de Gila, el cómico español, y mil cosas más. El hombre, sin duda, es inagotable.
Cuando nos dimos cuenta, era casi el amanecer. Acompañados del maestro Chac, decano de los diseñadores editoriales y monero de la Garrapata, nos tomamos la última y subió cada quien para su cuarto, con un pedacito de vida que nos compartió el decano de los moneros de este paÃs.
Mientras esperábamos el elevador, Gantús me dijo: “Tanta gente que admira a Rius y nosotros platicando aquà con él. no cabe duda que soy un privilegiado.”
Somos, Luisito, somos…