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Archive for March, 2008

Recién nacido

Saturday, March 22nd, 2008

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Finalmente, la edición francesa de mi novela Tiempo de alacranes está lista para salir en mayo. Les dejo esta foto de mis editores con el primer ejemplar.

(Este blogger se va a Cuba a un encuentro de jóvenes narradores latinoamericanos. Intentaré mandar postales desde allá. En cualquier caso, felices pascuas a todos).

Se nos fracturó

Wednesday, March 19th, 2008

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Murió el último gran dinosaurio de la edad de oro de la ciencia ficción. Arthur Charles Clarke, autor del guión y la novela de 2001, odisea espacial falleció hoy a los 90 años de edad.

Quien pactó con Isaac Asimov que uno siempre diría que el otro era el mejor escritor de ciencia ficción del mundo pasó los últimos 30 años confinado a una silla de ruedas en la ciudad de Colombo, en Sri Lanka, donde afincó un próspero negocio hotelero y una escuela de buceo. Esta última actividad, solía decir, es lo más cercano a estar en gravedad cero que se puede conseguir en la Tierra.

Clarke, quien estudió matemáticas en el King´s College de Londres, fue quien sentó las bases teóricas para la puesta en órbita de satélites estacionarios. Años después habría de lamentar el no haber patentado la idea.

Y si bien su prosa siempre me pareció un poco árida y acaso limitada, no hay lector –especialmente entre los más jóvenes– que se acerque a su trabajo sin deslumbrarse del elegante rigor científico y la complejidad de ideas que rebosan en los muchos libros de este hombre, que alguna vez dijo que la tecnología muy avanzada es indistinguible de la magia.

Quien también se viera envuelto en un escándalo de paidofilia que empañó su nombramiento como caballero de la Reina siempre mantuvo su preferencia sexual en el misterio, lo que fue tema de acalorado debate entre sus lectores.

Lo cierto es que la acusación de un tabloide sensacionalista londinense fue contrarrestada con una feroz demanda por difamación por parte de los abogados de Clarke y dos años después recibió el que se considera el más alto honor para los ciudadanos ingleses.

Cierro con el que creo que fue el último cuento publicado en vida por Arthur C. Clarke.

El año pasado, la revista Wired convocó a varios escritores del género a escribir una minificción en seis palabras. Clarke lo hizo en diez, y como se negara a editarlo, se publicó así:

God said, ‘Cancel Program GENESIS.’ The universe ceased to exist.

Que en buen castellano es:

Dios dijo “Cancelen el programa Génesis.” El universo dejó de existir.

Descanse en paz, Arthur C. Clarke.

Update: Decidí cambiar la foto que había utilizado primero para subir una de Amy Marash en la que se ve que nuestro hombre… era usuario de Mac. Ahí nomás.

Sobre el escribir (3)

Wednesday, March 12th, 2008

Muchas gracias a todos los que han comentado sobre los posts anteriores. En el tercero y último de la serie contesto algunos de los comentarios y un par de mails que llegaron.

Primero que nada, debo rectificar mi comentario en el post anterior, como bien me hicieron ver varios de quienes amablemente comentan sobre lo que escribo.

No, no sólo los profesionales pueden dar una opinión autorizada sobre una obra. Cualquiera del público puede emitir su opinión subjetiva, y como tal será válida. Lo que no soporto son los autores/artistas amateurs que se permiten descalificar el trabajo de alguien como si tuvieran la mayor autoridad en dicho campo. Es verdad, es un enfoque muy diferente, pero era a lo que me refería, perdón si di a entender que despreciaba la opinión del público, al contrario, es lo más importante.

Pero cómo me revienta coincidir con algún escritor (o dibujante) en ciernes que diga “Es que ese Humberto Ramos no sabe dibujar” o “No cabe duda que Jorge Volpi es un mediocre”. Nada más falso, en boca del envidioso.

Aclarado el puntacho, continúo.

Decíamos por otro lado que una habilidad muy diferente es el escribir del publicar. He conocido escritores muy talentosos que han permanecido inéditos, y gente muy mediocre que logró publicar varios libros. Es un hecho, no todos los buenos manuscritos se convertirán en un libro, pero afortunadamente a un escritor mediocre se le va acabando el impulso (la gente no es tonta).

Así que recapitulando, terminaste de escribir una novela. Pasaste por el tortuoso camino de corregirla, durante el cual sentiste de manera alternada que eres el peor narrador que hay, que no tienes pizca de talento pero hubo frases que te hicieron sonreir diciendo “qué bueno soy.” Al final, tienes una historia compacta, con personajes interesantes, bien caracterizados, diálogos que no parecen copiados de las traducciones españolas o las series dobladas, y con una trama original e interesante, bien resuelta y que no deja cabos sueltos…

¿Ahora qué?

Para el escritor principiante en México existen dos posibilidades. Una es seguir el camino largo y remitirla a dictaminación a una editorial como cualquier hijo de vecino. Yo recibí varios rechazos haciendo esto. Honestamente no sé si es perder el tiempo, pero estoy seguro de que más de un autor habrá logrado publicar así su primera novela.

Debo abrir aquí un triste paréntesis: cuentistas, olvídenlo, ninguna editorial comercial va a publicar libros de cuentos, como no sean de autores que ya se hicieron muy famosos como novelistas (y quiero decir MUY famosos).

Lo segundo dentro de este paréntesis es una recomenadación que me dio Daniel Sada: “Manténte siempre en el circuito comercial”, es decir, tírale a publicar en las editoriales grandes, Planeta, Alfaguara, Random House Mondadori, Ediciones B…

¿Por qué esto último? Sin duda, habrá quien piense que no es necesario, que hay otros circuitos alternativos de publicación, en fin. Lo que me parece importante es medirse en los términos y estándares de calidad de los editores grandes. Si los que conocen el negocio están dispuestos a invertir en tu trabajo, entonces ahí tienes un indicador de calidad.

En cualquier caso, si insistes en escribir prosa experimental debes tener en cuenta que te será muy difícil publicar.

Desde luego, lo más fácil es empezar publicando en las editoriales pequeñas, las ahora tan de moda independientes. Yo mismo empecé en una editorial chiquita que finalmente desapareció, la llorada Times Editores que se aventó al ruedo publicando autores nuevos que escribíamos subgéneros (doble suicidio).

Aquí debo hacer un par de recomendaciones. No importa cuán chiquita sea la editorial, nunca aceptes pagar por que te publiquen tu libro. Lo más probable es que no te den adelanto, ni que veas nunca mucho dinero de las ventas (a lo mejor ni siguiera veas nada, si la edición sale tablas o pierde), pero huye de los que te dicen “yo te publico tu libro en mi editorial, tú nomás dame treinta mil pesos.”

Hay muchos vivales por ahí que ofrecen ese tipo de negocios. O peor aún, los que organizan a varios amigos escritores para hacer “una tanda de libros”, en la que cada quien pone una lana al mes para mandar imprimir un libro de cada uno de los miembros cada vez y luego desaparecen con la plata. Estafas.

El trabajo –y riesgo– de un editor es poner el dinero para la edición. El del autor es poner la obra. Punto.

Otra cosa es que se organicen varios amigos para poner una pequeña editorial o publicar una revista pero ése es en un cuento enteramente distinto del que hablaré en otra ocasión.

Finalmente, retomando el asunto de los concursos, siempre digo que sólo sirven para que te obligues a acabar a tiempo, pero a lo mejor si tienes suerte te ganas uno importante y entonces, cuando llegues a una editorial ya sabrán quién eres y podrás saltarte la fila de los manuscritos que esperan dictaminación. Si mantienes un nivel de calidad y sobre todo te mantienes activo, a lo mejor después de un par de libros medianamente exitosos logras queya los editores te busquen.

Juro que no quería escribir esto con un tono de recetas de cocina, pido disculpas si quedó así. Sólo me resta desear buena suerte a quienes se inicien en esta aventura y recordarles que ésta es un carrera de fondo. Mucha paciencia. Lo más importante es tener siempre en cuenta que no hay nada escrito, por raro que suene.