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Citas citables (4): Héctor Aguilar Camín

“La civilización nos ha apartado del origen de nuestras pulsiones. Ha fragmentado nuestra experiencia, ha pulido nuestros modales y segregado de nuestra vista las cuestiones centrales: el amor, la violencia, la muerte. Hemos construido cuartos privados para los amantes, lugares secretos para morir y hemos echado un velo institucional sobre el origen de nuestra paz, que no es otro que la violencia ejercida contra los que la ponen en peligro: los locos, los criminales, los disidentes. ¿Dónde se administran esas segregaciones? En los sótanos. ¿Me comprende usted? Vea esa hilera de señoras que van al supermercado y ponen en su carrito chuletas, costillas, filetes. ¿Cuántas podrían soportar el olor a sangre fresca de los rastros donde se preparan esas carnes? ¿Cuántas podrían soportar la mirada melancólica de la vaca a punto de ser sacrificada y presenciar sin desmayarse la escena del puntillazo sobre el animal? ¿Y cuántas podrían asistir al destasamiento, el corte de las chuletas, etcétera? ¿Cuántas de ellas o cuántos de nosotros, ciudadanos carnívoros seríamos capaces de empuñar el cuchillo del carnicero y matar, destazar, limpiar las vacas necesarias para que haya filetes en el supermercado? Si viéramos al matarife ejecutando su labor, la gran mayoría de los que usufructuamos su trabajo encontraríamos su oficio repugnante, inhumano, siniestro, como en efecto lo es. Pero sin ese repugnante oficio de matar y destazar vacas, no habría los limpísimos trozos de carne para uso de los limpísimos ciudadanos que aborrecen el proceso pero aman el resultado. ¿Me entiende usted?”

De La guerra de Galio (1990).

3 Responses to “Citas citables (4): Héctor Aguilar Camín”

  1. pbetteo Says:

    Nada más cierto, Héctor, Bernardo.

    Algo parecido resulta cuando reflexiono, no sólo sobre los orígenes, sino sobre los destinos (y en los heroicos oficios que nos ocultan la repugnante evidencia de que estamos vivos):
    Los rellenos sanitarios, el drenaje profundo, los enterradores. Donde todo se pudre, se descompone, se convierte en pesadillas.

    Dicho esto, buenas noches :)

  2. Alfredo Gabriel Says:

    Ya me publicaron (luego de una larga espera y un prolongado silencio del editor autista) la semblanza de Vicente Leñero*, así que ahora sigues (espero que tengas tiempo).

    Las versiones impresas y en línea son muy parecidas.

    Saludos

    Alfredo Gabriel

    * http://www.laprensa.com.bo/fondonegro/04-05-08/04_05_08_edicion1.php

  3. Adriano Says:

    Claro. Esta reflexión ha ocupado mi mente muchas veces durante largo tiempo. Robert Crumb también hace grandes observaciones sobre ese velo que hemos construido para ocultar las verdades elementales de la existencia (Ni hablar de Hemingway, por supuesto)

    Interesantísimo tema que tiene la propiedad de ser de esos que permean todo el hacer humano.

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