Los Ludistas (1)
Ésta no es una expresión popular en el español. Proviene del ingés luddites, grupo de obreros textiles lidereados por un tal Ned Ludd (de ahí el nombre) que durante inicios de la Revolución Industrial, a inicios del siglo XIX, se opusieron violentamente a la automatización de los telares que, evidentemente, los dejaba sin trabajo.
Por extensión, esta palabra se usa para designar a la gente que se opone a los cambios tecnológicos de manera retrógrada y en ocasiones violenta. No tiene nada que ver con el término lúdico, que se refiero a lo juguetón, a lo que se hace por diversión. Ojalá.
Para ilustrar lo anterior me robaré una fábula que escuché contar a alguien hace mucho tiempo. Seguramente en la antigüedad había gente que tenía capacidad de dibujar círculos con mayor precisión que otros. Círculos hechos a mano, preciosos a la vista, hechos por unos cuantos privilegiados de pulso firme.
Imaginen lo que pensaron estos sujetos cuando alguien inventó el compás. “Qué horror”, habrán pensado, “¿cómo puede compararse un círculo hecho con un instrumento mecánico con un precioso círculo trazado a mano por un maestro artesano? ¿Quién puede preferir la frialdad del compás contra la calidez del trazo humano?”
Lo cierto es que el oficio de trazador de círculos desapareció. Si es que alguna vez existió. Engordaron la lista de ludistas desempleados.
Lo mismo puede decirse de cualquier innovación tecnológica. Pienso en la gente que se resistió a dejar de usar el pergamino de piel a cambio del papel. ¿Cómo comparar la calidad del material? O los que se aferraron a los carros de caballos ante la aparición del automóvil.
Pues bien, por si alguien allá afuera no lo sabe, hace 30 años estamos inmersos en una revolución digital que ha transformado radicalmente nuestra vida. El hecho de que hoy les pueda compartir estas opiniones es una consecuencia de ello.
Vislumbrar los cambios no es fácil. No lo fue, por ejemplo, para el propio Billy Gates, quien en los 80 declarara que 640 k de memoria debía bastarle a cualquier usuario. Alvin Toffler escribió un libro extraordinario sobre el asunto, el hoy clásico The Third Wave. Para ser concisos: lo único que no cambia es el cambio.
No puedo pensar en actividad humana que no haya sido afectada por la digitalización. Sin ir muy lejos, prácticamente no conozco ningún escritor que no trabaje con un procesador de textos. No falta quien diga que prefiere escribir a mano pero después necesariamente tiene que transcribir su texto a un archivo digital. ¿Quedará algún necio que insista en utilizar una máquina de escribir? Lo dudo, la más sofisticada máquina eléctrica de IBM, aquellas que usaba Isaac Asimov hoy son armatostes inservibles.
Hace poco murió Arthur C. Clarke. En el post que dediqué a su obituario olvidé mencionar que su novela 2010 fue una de las primeras en ser escritas en una computadora y la primera en ser enviada por módem desde la casa del autor, en Sri Lanka, a las oficinas de su editor, en Londres. Fue en 1982 y se dice que el archivo tardó en transmitirse más de cinco horas. Bien, Mr. Clarke, por eso lo adoro más que al buen doctor Asimov.
Pero…
(Siempre hay un pero.)
¿Qué es lo que pasa en el mundo de los cómics? Pues que muchos de sus autores —ludistas aferrados— insisten en seguir trabajando nuestro oficio (y distribuir sus obras) como se hacía hace cien años. ¿Quedará algún oficio dentro de los medios de comunicación que se siga perpetrando como en 1896?
Lo dudo, pero de eso continuaré hablando mañana.
>>>Triste actualización: Hablando de ludistas y retrógrados, Milenio publica esta patética nota, en la que el Cardenal Rivera convoca a sacerdotes católicos a combatir al Maligno (?) a través de su oficio de ¡Exorcistas! Si es metáfora, me parece lamentable. Si lo dice en sentido literal, es aún más triste. Qué pena, como decía Carl Sagan, que en una sociedad cada vez más dependiente de la tecnología, se siga promoviendo el pensamiento mágico y la superstición. Ah, raza…

Julio 16th, 2008 at 12:38 pm
Tienes razón. Hace algunos años. una amiga gritaba, literalmente, ante la desaparición de los linotipistas sustituidos por las formaciñon digital. No entendía que los linotipistas a los 35 años parecían de 70 y a los 50 estaban muertos por inhalar plomo.
Mi papá, de 74 años, escribe todos los días en computadora, desde memos hasta sus colaboraciones para periódicos o la Sinfónica; Dolores Castro, poeta de más de 80 años, es experta en el manejo de porcesadores de palabras y programas para presentaiones; el caricaturista Rruizte, de cerca de 70, emplea –y enseña– el uso del PhotoShop en su trabajo.
Sin embargo, hay gente –mucha muy joven– que sigue aferrándose a “lo de antes” en un rechazo absurdo por la tecnología, sin comprender, siquiera, que como dice Derrick de Kerckhove, el lenguaje es la primera tecnología humana puesto que es lo primero que nos permite manipular la realidad.
En fin. Por cierto, ¿pudiste ver la entrevista? Se publicó el domingo.
Saludos
Julio 16th, 2008 at 1:58 pm
La idea del ludismo remite inevitablemente a la primera novela de Kurt Vonnegut: Player Piano (1952). Inspirada en sus propias experiencias como trabajador en General Electric, es a la vez profundamente pesimista e hilarante.
Aunque tal vez no llegue a la genialidad de Cat’s Cradle o Slaughterhouse Five, está llena de reflexiones inteligentes sobre todos esos trabajos en vías de extinción.
Julio 16th, 2008 at 5:38 pm
Tienes toda la razón, aunque yo aún no consigo dominar a esa máquina que familiarmente llamamos “patas de hule”.
Julio 16th, 2008 at 9:55 pm
No sé a quién me recuerdas cuando hablas de no querer cambiar jeje.
Por otro lado, desde mi muy particular punto de vista, esas acciones de Norberto “el superheroe de los pederastas” Rivera, creo que son patadas de ahogado porque a estas alturas no me cabe en la mente que exista gente que conociendo las acciones de estas personas y su manido recurso; sigan aún pensando que es válido ese sitema de creencias tan… absurdas.
Julio 17th, 2008 at 2:22 pm
El cambio es parte de la naturaleza del ser humano, no sé cómo hay gente que todavía se resiste…
El cambio es la vida misma…
Saludos!!!
Julio 17th, 2008 at 4:32 pm
Interesante post.
Dicen que Asimov, siempre que salía se llevaba su máquina IBM, para no dejar de escribir nunca. Que yo sepa, nuestro versátil Monsiváis sigue escribiendo con su bolígrafo Bic (o al menos lo dice en las entrevistas). Por supuesto, alguien se lo pasa después a la computadora.
Con respecto al pensamiento mágico… pues, no sé, la verdad es que me considero amante y usuario de la tecnología, pero he visto dos o tres cosas que me hacen pensar que exorcistas y chamanes hacen maniobras bastante reales. ¿No será que ellos –los chamanes, sobre todo- disponen de tecnología propia que a la tecnología actual le parece “magia”, porque no sabe nombrarla de otro modo? Por ahí decía Clark que se le llama “magia” a una tecnología que no se comprende. Yo no estoy tan seguro de que no existan demonios y seres sobrenaturales, independientemente de que sea usuario de laptops y procesadores de palabras. El pensamiento materialista y cientifista a ultranza también puede ser una forma de superstición.
Por otro lado, a riesgo de sonar un poco ‘ludista’, no veo porqué forzarnos a elegir entre tecnologías, cuando todas pueden coexistir. Para escribir uso Word, pero de vez en cuando me gusta sacar mi cuaderno y anotar cosas con plumilla y tintero. Me encanta el Photoshop pero a veces lo uso para retocar dibujos que hice sobre pergamino –sí, pergamino anticuado y retrógrado, pero magnífico– y me cae que los pixeles y la piel de animal muerto se llevan requetebien.
Eso sí, mientras oigo cantos gregorianos en mi iPod…
Saludos!
Julio 17th, 2008 at 10:24 pm
Alfredo: Qué maravilla. Mis papás también son usuarios de palms y iPods. Saludos.
RHG: Efectivamente, Kurt Vonnegut solía llamarse a sí mismo Ludista. Aborrecía la internet, decía que era como los radioaficionados de los años 40. Pero no desaprovechó la oportunidad de vender sus serigrafías a través de su website.
Alcíbar: Quizá el patas de hule es como el reloj del cuento de Cortázar: tú eres el regalo para la máquina.
jmiguel: En realidad, creo que es la gran mayoría de la gente la que se resiste a los cambios.
Pipiripau: La vida misma, compadre…
Gabriel: Brillante, como siempre, has dado en el clavo del asunto. Las tecnologías y los medios, decia McLuhan, no desaparecen, se reacomodan. Qué maravilla digitalizar tus dibujos sobre pergamino y manipularlos en el Photoshop. Y escuchar cantos gregorianos en el iPod. Pero ese es justo el tema de el tercer post de esta serie, así que no me adelanto. Saludos a Tatis y el bebé.
Julio 17th, 2008 at 10:53 pm
pues eso del pensamiento magico hasta lo promueven en programas de tv azteca…sii si a que fuentes me voy…pero es que la otra vez mientras me desvelaba en la compu con la tele prendida, vi un programa de una tipa donde estaban hablando de exorsismos y que llevaban años de insvestigacion que probaban que son cosas 100 % reales… en fin