Los Ludistas (3)
(Pido una disculpa por la tardanza para continuar esta serie de posts y continúo):
El futuro es hoy. La digitalización y el mercado global nos ha alcanzado y ya seas un campesino en Veracruz, un músico en Bruselas o un escritor en Nairobi, afectará tu vida. Para bien y para mal.
En el campo de los cómics, tan retrógrado y ludista como hemos visto, esta nueva revolución industrial no sólo ha afectado la manera en que trabajamos, sino que poco a poco irá cambiando la manera en que distribuimos nuestro trabajo. Si es que no lo hace de sopetón.
Ya mi amigo Gerardo Horacio Porcayo, escritor de ciencia ficción, se preguntaba a inicio de los 90 cómo habría de modificar la internet la manera en que el creador es retribuido por su trabajo. Con pesimismo, Porcayo preveía que cada vez sería más difícil para un escritor obtener una ganancia económica por su trabajo.
Ello en caso de seguir el esquema editorial tradicional, el mismo que ha seguido la industria durante siglos. Aquel en el que se venden átomos y no bits, como plantea Nicholas Negroponte en su libro Ser digital (Being Digital, 1995). Hemos llegado al momento en el que se venden contenidos y no objetos.
Muchos creadores brincarán. ¿Cómo abandonar los formatos y canales de distribución tradicionales que hemos utilizado durante más de 100 años? ¿Cómo puedo vivir si regalo mi trabajo en la internet?
Preguntas legítimas, sin duda. Pero como dijera Bob Dylan, “The Times They Are a-Changin”, los tiempos están cambiando y si los creadores, moneros, comiqueros, caricaturistas, guionistas y coloristas no estamos atentos, nos quedaremos fuera de un mercado competitivo y feroz (y, ojo, también los escritores, no olviden que dobleteo gremio).
Dudo que lo impreso desaparezca. Pero estoy convencido de que la manera en que se vende y distribuye habrá de transformarse profundamente. El mercado editorial tendrá también que dejar de vender átomos para ofertar bits. No, no creo que los libros desaparezcan. Lo que pienso es que se volverán objetos para conocedores, coleccionistas y bibliófilos mientras que el grueso de la población migrará a los formatos digitales. Lo mismo, exactamente, que le sucedió a los LPs.
No nos alarmemos. El mercado del libro seguirá existiendo mientras haya compradores. Pero aun cuando corriera a comprar la úlitma novela de Robert Crais, quizá no me caería mal poderla bajar por el mismo precio del website del autor para traerla en un lector digital, similar al iPod, en el que pudiera llevar decenas y hasta cientos de libros al mismo tiempo.
En este aparato podría ajustar el tamaño de la tipografía y el contraste con el fondo e incluso marcar mis pasajes favoritos. No suena mal, y si no ha cundido masivamente (pese a los que ya hay en el mercado, carísimos por cierto) es, como me dice mi querido Bachan, porque no hay un formato universal como el mp3 para la música o el jpg para las fotos que unifique a estos libros digitales. Pero el libro (y la revista) digital están a la vuelta de la esquina.
En este entorno, ¿qué destino le queda al artista independiente, tradicionalmente condicionado a que una editorial le compre su trabajo y financie la impresión y distribución de la misma? Ello, a reserva de que en las librerías o los puestos de periódicos se venda.
Pues si tienes dos dedos de frente y tu mente silenciosa te permite callar un momento para escuchar un poco el entorno, la vía son los webcómics.
Como su nombre lo indica, se trata de historietas publicadas en la interne que normalmente se suben en formato de tiras, de una en una, y que se pueden consultar gratuitamente desde cualquier parte del mundo (cualquier parte del mundo que tenga acceso a internet, quiero decir, pero de cualquier forma los watusis africanos difícilmente compran revistas de cómics) y que si tienen una periodicidad formal y alta calidad, pueden generar una horda de lectores fieles que a diferencia de los medios impresos, literalmente pueden ser de millones.
La dinámica que puede generarse aquí abre un abanico de posibilidades. Del mismo modo en que las tiras cómicas elevaron la popularidad de la prensa en la primera mitad del siglo XX, los webcómics pueden convertirse en un importante medio de difusión del trabajo de artistas y creadores.
Pero a direfencia de la prensa del siglo XX, aquí la competencia es feroz y global. El autor compite por la atención de millones de lectores contra miles de otros webcómics. ¿Qué criterios habrán de permitir a algunos prevalecer mientras otros desaparezcan en el olvido?
La respuesta es contundente: la calidad. Un webcómic de calidad captará la atención de los lectores. Esto redituará en que visiten regularmente la página. Y este tráfico se traduce en AUDIENCIA, comprobable al instante digitalmente. Lo cual puede atraer de inmediato a anunciantes y además permite que haya un contacto directo entre el autor y sus lectores. En poco tiempo, el creador puede generar todo tipo de productos (incluidos las recopilaciones impresas del cómic, para quienes lo quieran comprar) y mandarlo directamente a quien pague por ello. Playeras, tazas, calcomanías e incluso juguetes.
¿Y en el caso de los escritores?
Bueno, ya narradores como Neil Gaiman o Cory Doctorow han declarado que si liberan sus obras en versiones digitales, en formato de PDF las ventas de los libros suben. Esta idea, que aún aterroriza a los editores tradicionales, está permeando lentamente en nuestra mediósfera. Allá afuera hay gente que ya se dio cuenta, y está haciendo cosas interesantes.
Sólo los más aptos habrán de sobrevivir, como siempre. Pero creo que vale más la pena subirse a este tren y dar la batalla que quedarse en la estación, rezagado, viendo como se aleja mientras tú insistes en que no hay más que una vía, la impresa, para socializar y distribuir tu obra.
No cabe duda, estamos en el umbral de una profunda transformación del medio editorial.
(Perdonen lo clavado. Prometo un post frívolo para la siguiente.)

Julio 24th, 2008 at 9:00 pm
Una vez, no hace mucho, platicaba con unos amigos (y amigos de mis amigos) sobre el tema de la distribución de literatura por internet y les decía precisamente eso, que me extrañaba que no existiera aún una especie de ibro “Ipod” donde se pudieran descargar libros se pudieran leer en pantalla.
El nivel de oposición que tuve sólo fue comparable a cuando meciono en grupos de gente que me caga Pedro Infante. Me decían que no, que la tegnología del libro es imbatible por su belleza intrínseca, que leer en pantalla arruina los ojos, etc.
Puedo estar de acuerdo o no y, como tú, dudo que los libros impresos desaparescan en muchos años pero, la idea en sí, se me hacía un paso lógico en la digitalización de obras literarias. Pues bien, uno de esos amigos se quedó con la duda y descubrió lo que tú. Que SÍ existe el gadget en cuestión y que se vende en Amazon. Tal vez aún demasiado caro pero ya en proceso de refinamiento.
Luego hablamos del sketchbook digital.
Julio 24th, 2008 at 9:07 pm
Interesantísimo tu punto de vista, puedo o n o estar de acuerdo, pero de que viene, viene…y pronto, tal vez antes delo que podríamos pensar
Julio 25th, 2008 at 5:49 am
Interesante indeed. Como sabes estoy escribiendo la tesis de doctorado sobre webcomics. Incluye una brevísima historia del medio. Curioso que todavía se hable de ellos en tiempo futuro…
Julio 25th, 2008 at 5:53 am
Hey Adriano, no sé si ya hayas visto esto, o esto…
Julio 25th, 2008 at 8:15 am
Completamente de acuerdo con Ernesto. En mayo, PVP (Uno de los webcomics que sigo) cumplió 10 años. El comic de nuestra compatriota Maritza Campos (http://www.crfh.net/) va para allá que vuela. Esto es un medio jóven, que no necesariamente nuevo. ¡Ya hasta existe el premio Eisner al mejor webcomic del año!
Para mí que el tren ya arrancó, y estamos parados en la estación viendolo moverse y seguimos discutiendo si tiene futuro o no.
Julio 25th, 2008 at 10:40 am
De acuerdo con Ernesto y Bechan. Una gran variedad de paneles en la Comic Con de ahora son sobre Webcómics. La industria de la distribución siempre ha cambiado, no tiene nada que ver lo que hacía Winsor McCay con que lo que hace Scott McCloud. Lo mismo sucedió en la fotografía, no ha dejado de cambiar. Son intereses comerciales de ciertos sectores los que protegen lo que ellos consideran que es el Status Quo, digo, un ejemplo era el grupo de artistas de la Silueta en contra del Daguerrotipo.
El Kindle de Amazon se agotó en menos de un mes, el lector de Sony es una maravilla (los costos disminuirán, hace 28 años un lector de CDs costaba $14, 000 dólares!) y lee casi cualquier formato de texto. El LP está en resurgimiento (en Japón la onda son los viniles, vi unas tornamesas Harman Kardon en 500 000 yenes) y los CDs no los compran. Incluso vi unos radios de bulbos! Me acordé mucho del naciemiento de El Bulbo.
Saludos Bef!
Julio 25th, 2008 at 10:54 am
Por ahí se quedó otro comentario mío en la moderation….
Pero bueno, sobre lo que he estado escribiendo es, sobre todo, esto…. Es de la DC Comics, y prueba que aunque todavía hay mucho por hacer, ya está bien presente lo que los cómics son en la red, y no sólo desde las trincheras del underground sino desde una de las dos grandes…
Julio 25th, 2008 at 5:18 pm
Totalmente de acuerdo… No sólo son las tiras, también se está dando mucho que los fans de comics como Spider-Man, Batman, etc. ahora bajan primero los comics digitales para ver qué números son lo suficientemente buenos para comprarlos… y aunque esto es ilegal han proliferado mucho los sitios que ofrecen este material… Algunos autores opinan que esto es una forma de publicidad gratuita pues llegan a gente que de otra forma no conocería su trabajo y coincido con ellos.
En lo personal leo algunos webcomics y además del Bulbo el que no me pierdo es Bunsen:
http://www.heroeslocales.com/bunsen/
En cuanto a los libros… he bajado algunos en PDF pero nomás no me acostumbro…
Saludos!
Julio 25th, 2008 at 7:11 pm
Ernesto: No había visto la versión de Sony, sólo conocía la de Amazon. ¡¡Gracias por el link!!
Julio 26th, 2008 at 12:29 am
De acuerdo en los puntos que toca el artículo sobre los cambios necesarios, aunque veo dificil (al menos para mi) “leer” un libro o comic en una pc o hmm tabla creo que le llaman, por eso creo que no dejará de existir el papel y el webcomic no deja de ser una herramienta para generar más audiencia y posteriormente convertirlos en lectores potenciales de nuestras obras en papel, a final de cuentas lo que cuenta es la calidad y el interés que genere el trabajo.
Julio 26th, 2008 at 2:07 am
La tecnología seguirá avanzando, es cuestión de ver como te favorece en tu labor aplicarla. Las costumbres cambiarán en algún momento, solo hay que estar preparados para que no nos tomen desapercibidos.
Te contribuyo con algunos ejemplos de lo que expones sobre publicar comics en internet -al menos aca en México y de los que frecuento: Uno el blog de Kabeza -http://www.kabezatimes.blogspot.com/ , el blog de Rictus -http://allyouneedisblog.blogspot.com, y sacatrapos.com… Ganan lectores que al final de cuentas llegamos a donde publican ya sea en prensa o en internet.
sobre los ebooks… he bajado libros de internet, ocupan menos espacio en mi maleta cuando viajo, y se empolvan menos, pero no es lo mismo a sentir el papel en las manos, no te sirven para ocultarte detras de las pastas gruesas, ni te puedes quedar dormido con él junto la almohada -ya me pasó una vez y adios lector.
Julio 26th, 2008 at 9:53 am
“El futuro es hoy”
Creo que mas bien no hemos entendido que el presente cambia…
el tiempo ya no es lineal, como en la alegoría del tranvía de Einstein, se puede ir tan rápido que el entorno tiende a curvarse. Tenemos que aprener a leer ya no líneas unidimensionales, sino hipérboles multidimensionales.
¬L¬
Soné bien Ponce.
Julio 26th, 2008 at 9:56 pm
pues si, (como diria el dr. meillon). Como que mas bien ese tren ya se fue!!!
querido Bef, yo todavia recuerdo que el año pasado te rehusabas a poner internet en casa. jajajajja. las cosas cambian y muy rápido. eso han dicho nuestros abuelos desde que nacimos. nomás no les haciamos caso.
Julio 27th, 2008 at 12:27 pm
Aunque la discusión se centra en los webcómics (que me parecen geniales, sigo varios con continuidad), pienso que aplica a los libros también.
No tengo nada en contra de los lectores digitales, pero como diseñador editorial pienso que todavía les falta un rato para igualar la calidad de un buen libro impreso, empezando por la tipografía y la resolución.
Una página bien editada tiene un cuidado que el lector promedio ni sospecha. El texto es MUCHO más que un líquido que simplemente se vierte en columnas, hay que revisar muchos otros parámetros editoriales y estéticos: guionado, mancha tipográfica, viudas, interletraje, estilo tipográfico, etc. Estos detalles son justo lo que distingue una edición mediocre de una buena. Ningún lector digital tiene todavía estas sutilezas que “retrógrados” como yo todavía apreciamos, sorry.
Pero seguramente la tecnología tendrá pronto soluciones para estos problemitas. Los lectores digitales tienen la ventaja de la capacidad. Una puede traer cien libros en un aparatito, en vez de andar cargar cien libros de papel. Pero están todavía sujetos a todos los vaivenes de los aparatos electrónicos (que si se les acaba la pila, que si se caen, que si no son compatibles con tal formato, que si hay que apretar el botoncito tal) a los que los libros tradicionales son inmunes.
Todo depende del lector, y creo que lo mejor está justo en que una tecnología no TIENE que sustituir a otra, sino que se acopla a ella. Uno puede leer un PDF de un libro en internet y si le gusta, comprar el libro de papel, donde habrá un cuidado editorial y de factura que a ciertos lectores les importa. Y el mismo lector, cuando va a la playa, a lo mejor carga sus libros favoritos en su lector digital, para evitarse cargar los libros de su biblioteca.
Como comenta Bef, llama la atención que las ventas de Gaiman y doctorow SUBAN cuando liberan un PDF, y es que así más gente puede tener acceso a la obra, y si ésta es de calidad y les gusta, por supuesto que la compran en forma de libro tradicional. Una tecnología ayuda a otra. Este es el futuro.
Pienso que el futuro debe adaptarse a nosotros, y no nosotros a una versión preformateada del futuro. No tenemos que tomar cualquier tren que nos pase en frente. Afortunadamente, hay varias líneas y varios destinos, y trenes de primera, de segunda y de quinta.
Saludos y felicidades por el post, Bef.
Julio 28th, 2008 at 7:20 am
Gabriel, interesante tu comentario. Dices, sin embargo: “Ningún lector digital tiene todavía estas sutilezas que “retrógrados” como yo todavía apreciamos, sorry.”
Permíteme estar en total desacuerdo. La mayoría de los estudios académicos sobre libros digitales son de historiadores del libro que son editores, bibliógrafos, bibliotecarios, et cetera. Como ejemplo, los diferentes colaboradores de “The Literary Text in the Digital Age” (University of Michigan Press: 1999), y más recientemente Peter L. Shillingsburg From Gutenberg to Google (Cambridge: Cambridge University Press: 2006). Shillingsburg es un editor y estudioso del libro impreso. Otro libro de rigor es McKenzie, D.F. (1986) The Sociology of Bibliography. (London: British Library), y McKenzie es LA AUTORIDAD en estudios bibliográficos, y quien fue el pilar de los estudios sobre publicación digital.
Precisamente, lo que más ha hecho daño al debate sobre la publicación electrónica es la oposición maniquea entre lo impreso y lo digital. Precisamente, al contrario de lo que opinas en tu comentario, han sido los más obsesivos (”retrógrados” como tú dices) bibliófilos quienes se han interesado en la edición digital y en sus posibilidades.
Esto, por supuesto, como tú también apuntas, no quiere decir que lo digital, todavía, pueda suplantar del todo lo impreso. Esto nunca pasará completamente o no del modo que lo podemos imaginar ahora, porque ambos medios logran cosas distintas.
Julio 28th, 2008 at 9:58 am
Pues yo creo que por eso entrecomilló “retrógrados”, Ernesto…
Y retomando mi obsesivo tópico… SOMOS COLONIA: nosotros NO inventamos ni los libros ni los medios electrónicos: estamos condicionados a ADOPTAR parámetros, no a CREARLOS: por ello nos cuesta trabajo flexibilizar nuestros criterios. Es más fácil entender este cambio como parte de un proceso general a una sociedad que aprendió EN LIBROS a hacerse SUS COMPUTADORAS, para hacer… otra cosa que aún no saben qué es.
Los que discuten y discuten sobre el futuro en vez de trabajar en él, somos nosotros, que al final acabaremos consumiendo esa cosa que aún no sabremos qué será, pero que seguramente consumiremos mientras discutimos la validez de los medios digitales, los libros y la contabilidad cuneiforme labrada en piedra frente a… esa cosa que aún no sabemos qué será, pero en la que otros ya están trabajando en ello para inventarla… y vendernosla.
JOJOY!
Julio 28th, 2008 at 1:42 pm
Bueno Clément, no creas, en los imperios también se la viven discutiendo el futuro. Lo cierto es que “the technological divide” (muy sintomático que el término sólo se conozca en inglés) es aún enorme y pues con los tiempos de bajado de material y con lo inaccesible que es la tecnología para la mayoría la cosa sí que se ve difícil. Acá lo vivo todos los días, hermano: para nosotros el futuro es saber si vamos a poder comer mañana, para estos acá (vivo en Londres) es dentro de 5 años. No tenemos ningua certeza de nada, y eso se refleja por supuesto en toda nuestra práctica cultural.
Pero creo que también hay gente (como ustedes pues) que está trabajando YA y que está haciendo cosas ahora mismo. Lo que sucede es que sí, como colonia, somos una sociedad dividida, que produce por un lado minorías hipercalificadas que no encuentran trabajo que les de para comer (bien) en una sociedad sobrepoblada de injustucia y pobreza.
(PD. Entendí que lo puso entre comillas, no creo que Gabriel se piense como “retrógrada” ni yo lo pienso así.).
Julio 28th, 2008 at 3:50 pm
Saludos Bef, ya tenía tiempo que no me asomaba a tu blog y me he perdido de cosas muy interesantes.
Bueno, pues yo decidí subirme al tren y desde noviembre lanzamos www.ficomics.net proyecto que por ahora me demuestra que el tren si ya arrancó, pero va lento.
No sé si se deba también a nuestra realidad mexicana (frase de lugar común, lo sé, pero ahorra muchas explicaciones y analogías - por cierto, “frase de lugar común” se me hace también ya de tan lugar común…-), pero a pesar de promocionar, de regalar nuestro material (y no creo que sea de mala calidad, digo, nos ha costado mucho esfuerzo), el lector virtual de comics prefiere piratear material conocido o escuchar podcasts de comics donde se la pasan echando desmadre y apenas si hablan de comics (frase de ardilla, lo sé).
Comulgo totalmente con las nuevas tecnologías, no habría lanzado la página si no pensara así, e inclusive me atrevo a afirmar que el libro como lo conocemos si va a desaparecer, vamos, el libro como lo conocemos no tiene más de 600 años de historia, que en retrospectiva no es tanto, utilizando un ejemplo análago al de tu compás: ¿No hubo luddistas cuando se pasó de la piedra al pergamino o al papiro? Me imagino a los escritores egipcios defendiendo su técnica ante los que utilizaban cincél, muy al estilo de Asterix y Cleopatra (”Cualquiera puede escribir si sabes dibujar”), de ahí a los rollos, a los libros esciros a mano y luego a la imprenta, ¿Por qué no defender las nuevas tecnologías cuando con el tiempo serán más prácticas, más económicas y más accesibles? (y de pilón hasta ecológicas, con eso de que en el Amazonas desaparecen varias hectáreas diarias de árboles).
No sé, a lo mejor me falta estudiar mercadotecnia, pero hasta ahora solo hemos recibido una sola crítica negativa (y muy mal fundamentada, por cierto) de nuestro proyecto, lo que me lleva a pensar que por ahí está la cosa (nótese que dije “está” y no “va”) así que pues nosotros a seguirle, los invito a que nos visiten.
Saludos Bef y felicidades por tan estupendo blog.
El Nachomán!
Julio 28th, 2008 at 6:01 pm
Sí, en efecto, puse “retrógrados” como cosa sarcástica, de veras…
Híjole, pues no tengo nada en contra de los libros digitales, se me hacen artefactos fabulosos. Simplemente, estoy dando una opinión personal, como diseñador editorial y diseñador tipográfico (se puede checar mi trabajo en www.kimera.com.mx, www.kimeratype.com y www.meave.org).
No dudo que grandes eminencias como las que citas, Ernesto, se hayan interesado tanto en los libros digitales, y con eminentes razones y estudios, además. Pero es un hecho –no una opinión– que el texto en pantalla todavía no alcanza los estándares de calidad de un libro impreso. Ninguna pantalla que actualmente exista tiene la calidad de detalle en tipografía que tenía la Biblia de 42 líneas de Gutemberg, ¡publicada en 1456!. Las paletas de signos tipográficos de que disponían los impresores renacentistas son más amplias de las que dispone el teclado de cualquier computadora actual. Mientras los dispositivos digitales no resuelvan estos problemas de calidad, los libros tradicionales seguirán siendo simplemente los dispositivos donde el texto es mejor reproducido.
Yo diseño fuentes digitales, algunas distribuídas por Adobe Systems International, y justo uno de los principales problemas técnicos (que todavía no se resuelven satisfactoriamente) es la representación de las formas de las letras en un “grid” digital, como el de las pantallas. Creeme que conozco el tema. Y ni hablar de sutilezas como espaciado óptico, pares especiales de letras, alfabetos no latinos, simbología matemática y otros casos donde los dispositivos digitales de texto todavía les falta camino por recorrer.
No discuto las bondades de portabilidad, capacidad, conectividad y trendiness que los lectores digitales tienen, yo mismo soy fan de la tecnología y me encanta que existan esos chunches (y por supuesto, soy usuario de iPods, laptops, y metiche de blogs). Pero es un hecho que, hoy por hoy, en cuanto a la CALIDAD de reproducción del texto, un libro tradicional, bien editado, sigue siendo el rey.
Y qué bueno será que la tecnología avance para resolver estos problemas pronto, y así tengamos, como dicen los gringos “lo mejor de ambos mundos”. Y claro que hay que evitar las oposiciones maniqueas, no tengo nada en contra de la edición digital (es más, soy fan de ella), pero también adoro la página impresa, no me parece que sea algo descartable en pos de la “tecnología de punta”. Al menos no todavía.
Órale!, no pensaba que esto de los “ludistas” levantaran tanto revuelo. Ya me voy. Saludotes, Bef.
Julio 29th, 2008 at 1:15 am
yo como lectora prefiero todavia leer un libro… me da no se que leer en el monitor… y no estoy en contra de la tecnologia, la utilizo y me encanta. tengo varios libros en .pdf o .doc que no leo porque de plano no se me antoja… no por el tema, sino que tal vez prefiero hacer otra cosa frente al cpu… incluso podria pasarlos a mi reproductor de mp3 y leerlos ahi, pero… no se, prefiero los libros, ja. en cambio adoro leer webcomics, aunque mi conexion es lenta y se tarda mil horas en abrirlos… de hecho, no he abierto un webcomic por este problemita que tengo… saludos.
Julio 29th, 2008 at 1:18 pm
‘Con madre’ está el intercambio de ideas.
Me encanta cuando este blog se pone así. (Nadie más habla de cómics, pos hay que hacerlo más seguido, ¿qué no?)
Julio 29th, 2008 at 3:27 pm
Estimado Gabriel, creo que tendrías que revisar el display del Ebook Reader de Sony. Lo pude apreciar hace dos años en la tienda de Ginza en Tokyo y es una absoluta belleza. Primer punto: la pantalla no es luminosa, como los LCD o plasma (esto es el principal elemento que hace que la vista se “canse” al leer en pantalla). Tiene una resolución impresionante (170 ppi) y acepta casi cualquier formato de texto. Otro punto, la tipografía se puede crecer.
http://www.sonystyle.com/webapp/wcs/stores/servlet/CategoryDisplay?catalogId=10551&storeId=10151&langId=-1&categoryId=16184
La empresa que desarrolló esta tecnología (fundada por científicos del MIT) es la misma del Kindle de Amazon y de otros dispositivos:
http://eink.com/
Y lo que es mejor, se están desarrollando pantallas flexibles, ligeras, con conectividad que diversificarán la experiencia de la lectura.
Julio 29th, 2008 at 4:41 pm
Una buena discusión entre Gabriel Meave y Ernesto Priego, qué bien. Esto está mejor que la televisión.
Julio 29th, 2008 at 6:24 pm
Ignacio, no te preocupes, no hay que defender la tecnología: ella se defiende sola.
Julio 30th, 2008 at 9:21 am
Gracias a todos por sus respuestas, agradezco la discusión que se ha generado en este espacio. Por primera vez no contesto en los comentarios, sino que agrego un post nuevo, así que los invito a que lo lean. Un abrazo a todos y saludos.
Julio 30th, 2008 at 9:37 am
Órale, Carcass, trataré de echarle un ojo, a la chunche ésa de Sony. En una de esas hasta me la compro.
Por otro lado, les invito a echarle a un ojo, o dos, a uno de esos libros manuscritos que tanto se han criticado, a uno de verdad, no en la wikipedia o en una reproducción. Ninguna pantalla –y de paso, ninguna obra impresa– le hacen justicia, y no hay tecnología que los reproduzca. También echenle un ojo a una edición de Manuzio (s. XV), o de Elzevir (s. XVII), o de Baskerville (s. XVIII), y compárenla con un libro de hace 30 años. Los viejitos, me cae, se ven como nuevos. Los de hace 30 años se harán polvo en breve. Esa gente antigua y “retrógrada” hacía las cosas con un estándar de calidad que ya no se ve en estos tiempos.
Perdónenme lo ludista, pero hay cosas que sí se pierden en un cambio a otro de la “tecnología”. Si vale la pena o no que esas cosas se pierdan… pues es la materia de esta discusión. Mi opinión es que NO. Vale la pena conservarlas… y abrazar las nuevas tecnologías, yeah.
Julio 30th, 2008 at 11:37 am
“Esa gente antigua y “retrógrada” hacía las cosas con un estándar de calidad que ya no se ve en estos tiempos.”
Aunque, por otro lado, La Última Cena se andaba cayendo a pedazos porque al “genio” que la pintó se le ocurrió experimentar con los pigmentos.
Tengo más choro pero me lo echo en el nuevo post.
Julio 30th, 2008 at 7:34 pm
He de decir que por “lector digital” entendí lector humano de textos digitales, y no un aparato que desplegue textos digitales. Pero bueno, igual aplica. Creo que es importante mencionar que los libros electrónicos, así como la Internet, hacen cosas diferentes a los libros. Es decir, no hay por qué pedirle a un texto digital que haga lo que hace un libro impreso, ni viceversa.
En cuanto a “minucias” tipográficas, lo que el texto impreso no permite es el “zoom in”: es hipótesis mía que esto está cambiando radicalmente la forma en que leemos, al menos, cómics.
Les recomiendo ver el proyecto “Turning the Pages” de la British Library aquí: http://www.bl.uk/onlinegallery/ttp/ttpbooks.html
Creo que permite observar las “sutilezas” que Gabriel le pide a los textos digitales… claro, si se tiene la tecnología para hacerlo. Lo he presenciado en un display bastante grande en la British Library, y, en serio, es mejor que ver y tocar el original.
Agosto 2nd, 2008 at 10:30 am
Pues sí, se confunde un poco lo de “lector”, con eso de los digital readers. No reparé en eso al poner el comentario.
Benísimo el link de la British Library, Ernesto.