Las circunstancias que rodearon la inesperada muerte del Negro Hinojosa son tan insólitas que seguramente lo hubieran divertido a él mismo, con aquella vena de humor macabro que tenía.
Cuando Rebeca, Luis Gantús y un servidor llegamos al velorio, nos encontramos con la sorpresa de que además de no haber ningún familiar, el hombre era un auténtico misterio para los amigos y compañeros de trabajo que nos reunimos a despedirlo.
Era tal su hermetismo que nadie sabía nada sobre su familia. Se conoce que sus padres habían muerto, que tenía algún hermano o hermana con quienes nunca hablaba.
El Negro vivía solo en su departamento, rodeado de gatos, como resalta la nota publicada hoy en el periódico El Metro, donde colaboraba. Era un sujeto peculiar, por decir lo menos. Véase lo que escribió sobre él nuestro colega monero Miguel Ángel Hernández Cedillo en su blog:
La ultima vez que lo ví fue en el WTC, en el evento de Utopía 2003, platicamos un largo rato acerca de sus proyectos y de los mios, despues seguimos en comunicación, me mandó algunos cuentos que el escribia, muy padres, Alberto era muy buen narrador, sé que siempre que fallece alguien se habla de lo buena gente que era… tendré que romper un poco tal protocolo, a Alberto le olia mal la boca, era muy terco, defendia a capa y espada sus ideas, por mas insensatas que parecieran, alababa el estilo clasico de dibujo de comics, por supuesto el venia de la escuela de Eisner, se notaba en su dibujo, y veia un poco de lado a quienes no ponian atención a la vieja escuela, ese es el Alberto Hinojosa que yo conocí, y así como era me caia muy bien, porque te decia las cosas derecho, sin tapujos.
Trabajosamente, entre los varios presentes reconstruimos la historia: Hinojosa llegó visiblemente enfermo a trabajar el lunes. Sus compañeros lo mandaron al doctor, en donde le detectaron una fuerte hipoglucemia. Tanto, que querían hospitalizarlo, a lo que se negó.
Prometió volver al día siguiente a hacerse unos análisis. Fue la última vez que se supo de él.
Como no se reportara, los compañeros de la oficina fueron a buscarlo. Se encontraron con que su departamento estaba cerrado, con la luz encendida y que los vecinos, con quienes no llevaba buena relación, no lo habían visto.
Llamaron a la policía y abrieron la puerta. Lo encontraron muerto. Había servido comida a sus gatos y dejado sus identificaciones a la vista.
Al parecer sufría diabetes hace tiempo. Pero de nuevo, las versiones se contradicen. El hombre era totalmente críptico. Al grado de que en este momento ni siquiera hay quién se haga cargo de sus pertenencias. Lo preocupante es saber qué pasara con sus originales y su obra.
Hoy será sepultado al mediodía, dejando tras sí una obra inconclusa, que prometía fructificar vigorosamente, decenas de preguntas y sobre todo un limbo legal respecto a la custodia de su obra.
Sirvan, pues, estas líneas de Nicanor Parra, para despedir a nuestro amigo Alberto:
ni muy listo ni tonto de remate
fui lo que fui: una mezcla
de vinagre y aceite de comer
Descanse en paz El Negro Hinojosa.
PD: Aún no se ha localizado a sus familiares. Si alguien los conoce favor de remitirlos lo antes posible al 5514 7726 extensión 509 o al mail de Javier Loera (compañero de trabajo del Negro) a jloera2001@yahoo.com.
PD2: Por cierto, su apodo no obedecía al color de piel, sino a su humor macabro.