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Archive for the 'Escritores' Category

Si lo bueno es breve…

Martes, Julio 15th, 2008

…entonces es doblemente bueno.

O al menos eso dicen los que escriben minificción.

Popularmente se piensa que El Dinosaurio de Augusto Monterroso es el cuento más corto del mundo. En realidad lo es otro, escrito por Forrest J. Ackerman en los 50 que reproduzco a continuación, en traducción libérrima a la mexicana (va en itálicas, título en negritas):

Boleta de Calificaciones Cósmica: Tierra

5

En el original, el texto era sencillamente “F”, que es la calificación reprobatoria en los Estados Unidos. Ackerman, quien patentó la idea de un cuento escrito con una sola letra para evitar plagios, merece un post para sí mismo. Ya lo haré en algún futuro.

Lo cierto es que la minificción es un género difcilísimo de cultivar, que requiere de un ingenio agudísimo y una sensibilidad poética de la que carezco. Nada más patético que una minificción fallida.

El narrador mexicano que más admiro, José Luis Zárate, un aristócrata entre nuestros autores “raros” (aquellos alejados del canon, creadores de obras originales y no pocas veces inquietantes) ha emprendido la titánica labor de escribir varios libros de minificciones, dolorosamente inéditos (aunque estamos trabajando en ello, ¿verdad, Alberto?).

El gran José Luis lleva dos blogs, en uno ha ido depositando sus pequeñas joyas, mientras que en el otro se ha propuesto un juego aún más complejo: minicuentos de menos de 140 caracteres. Apenas lo que cabe en un mensaje de SMS.

En donde algunos juegan, José Luis se ha convertido en un auténtico maestro. Cada una de sus piezas, refinadas obsesivamente con el oficio de un narrador experimentado, es una pequeña perla narrativa. Y lo que más me gusta es que son cuentos de literatura fantástica. Fantástica en todos los sentidos.

Los invito a visitar ambas páginas y como buen dealer, la primera dosis es gratis: les dejo un ramillete de sus minificciones, preciosos híbridos entre narrativa y aforismos, con un toque haikú:

Lazaro se levantó para comer cerebros.

 

Hay vida después de la muerte. Que malo descubrirlo en el ataúd, tres metros bajo tierra.

 

Medianoche. Temo el tamaño de mi sombra. 

 

Porque te me antojas me sirvo otro trozo. 

 

Al soñar los espejismos producen desiertos. 

 

No desean rescate quienes naufragan en otra piel.

 

La supernova estropeó nuestro hermoso bronceado.

No hay nada nuevo que ver, dijo cerrando sus tres ojos. 

 

Amo cada uno de tus pixeles. 

 

Encontramos el Eslabón Perdido. Desde entonces opinamos muy diferente del ornitorrinco.

Emily Dickinson

Lunes, Junio 30th, 2008

El equipo del programa ReVerso del Canal 22, dirigido por Nicolás Alvarado, me invitó a hacer una pieza basada en un texto de Emily Dickinson para el capítulo dedicado a la locura, transmitido el pasado martes 24.

Decidí hacer un video cómic, algo así como un animatic, y éste es el resultado. Como dijo Nicolás durante la entrevista que me hizo previa a la presentación de la pieza, nada más alejado de mi trabajo que la obra poética de Dickinson. Se los dejo para que ustedes juzguen el resultado.

No future (2 de 2)

Miercoles, Junio 11th, 2008

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6) Snow Crash, Neal Stephenson, 1992. Para muchos, la novela que sepultó al cyberpunk. En sus páginas, llenas del humor y desparpajo que quizá le falten a sus predecesores generacionales como Gibson y anexas, Stephenson plantea un mundo gobernado por corporaciones y franquicias donde la internet ha sido remplazada por el Metaverso, entorno virtual bastante parecido al Second Life actual. Hiro Protagonist, hacker y repartidor de pizzas, descubre junto con Y.T., una mensajera que se transporta en una patineta motorizada, que hay un nuevo virus en la red, el devastador Snow Crash del título.

Y esa es una groserísima reducción de su delirante historia. Con cada párrafo atiborrado de ideas, la narrativa está escrita en un estilo vertiginoso que lo mismo abarca criptología que mitología sumeria. Situada en un punto indeterminado de inicios del siglo XXI (¡ja!), fue la primera novela que se atrevió a ir más allá de los clichés planteados por los primeros cyberpunks. Una joya heroicamente traducida al español por Juanma Barranquero para Gigamesh.

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7) Random Acts of Senseless Violence, Jack Womack, 1994. El derrumbe de la sociedad norteamericana es presenciado por Lola, una niña adolescente que registra acuciosamente el proceso en su diario. Hija de una familia acomodada de Nueva York, Lola da cuenta de la degradación que sigue al colapso económico en un futuro cercano. La violencia comienza a surgir al tiempo que su familia se desintegra. Poco a poco, la propia Lola va entrando en la dinámica de violencia, convirtiéndose en una sobreviviente a costa de lo que sea. Ballardiana de hueso colorado (sus personajes siguen procesos similares), se trata de una novela y un autor que merecen más lectores. Para que se den una idea, Pattern Recognition, la penúltima novela de William Gibson está dedicada a él. Desgraciadamente no está traducida al español.

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8 ) The Chronoliths, Robert Charles Wilson, 2001. Autor canadiense que poco a poco va ganando reconocimiento (fue merecedor del Hugo en 2005). Enfocado en la llamada ficción social, y sin brindar complicadas explicaciones técnicas al estilo de Robert Heinlein, por ejemplo, el autor muestra un temprano siglo XXI cuya tranquilidad es interrumpida por la aparición de los cronolitos, grandes torres de un material indestructible que surgen de la nada, arrasando todo a su alrededor en un extraño esquema terrorista (es de hacer notar que la novela se publicó antes del 9/11). Con la misteriosa inscripción en chino de la palabra Kuin como único mensaje, los cronolitos parecen haber sido enviados desde veinte años en el futuro. ¿Suena extraño? Y eso es apenas el primer capítulo de esta exploración que Wilson, nacido en California pero emigrado a Toronto, hace en la sociedad norteamericana al lidiar contra este enemigo invisible. Disponible en español en La Factoría de Ideas.

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9) Altered Carbon, Richard K. Morgan, 2002. Combinando elementos del cyberpunk con la novela policíaca hardboiled, Morgan sorprendió a propios y extraños con esta novela protagonizada por el mercenario Takeshi Kovacs, con la que Morgan inicia una serie de libros en la mejor tradición del género policíaco.

En el siglo XXVI, la teconología ha dado lo que ninguna religión oranizada pudo: la inmortalidad a través de la digitalización de la personalidad, lo que ha permitido a la humanidad extenderse por toda la galaxia en un delicado equilibrio político plagado de complots y conspiraciones. En ese entorno, Kovacs se verá envuelto en una intriga demencial, en un mundo donde la vida humana no vale absolutamente nada. Publicada en español por Minotauro.

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10) Down and Out in the Magic Kingdom, Cory Doctorow, 2004. Doctorow, el enfant terrible canadiense de la ciencia ficción, relevo generacional del género al lado del inglés China Mièville, crea una de las distopías más extrañas que se hayan escrito recientemente. En un mundo donde la super abundancia ha resuelto la vida de los ciudadanos, éstos se ven condenados al más colosal de los aburrimientos, hasta que uno de ellos decide emprender una auténtica labor quijotesca: defender la casa encantada de Disneyworld de las fuerzas modernizadoras que pretenden renovar el juego. ¿Suena extraño? Sólo es el inicio.

Doctorow ha decidido liberar todos sus libros en formato electrónico, que se pueden bajar de su sitio, y por si fuera poco, hay una edición en español disponible para bajar en PDF de su editor en España, el granadino Grupo Ajec. También muy recomendable, su última novela, Little Brother.
Esta lista es apenas un bosquejo de lo que los autores activos están haciendo dentro del género. Deliberadamente dejé fuera a los autores formales que recientemente se han adentrado en las convenciones de la ciencia ficción (como Cormac McCarthy en The Road o Margaret Atwood con The Blind Assasin) así como a otros autores interesantes, entre los cuales se puede nombrar a Lucius Shepard, Kathe Koja, Joe R. Lansdale y Neil Gaiman, todos ellos brincadores de géneros que han sido traducidos al español.
Sobre los autores mexicanos que siguen entrándole sin miedo a este tipo de historias… bueno, creo que eso se merece su propio post…

No future (1 de 2)

Sábado, Junio 7th, 2008

10 novelas anglosajonas de CF para sobrevivir el cambio de siglo

Como había contado hace poco, preparé este artículo a petición de Alejandra Espino, quien me contactó por mail para pedirme una lista de 10 novelas del género que valga la pena leer. Quise hacer una lista que iniciara con Orwell y Ballard pero que incluyera puros autores activos. Hela aquí, dedicada a mi amigo Alberto Chimal, con el que tanto he platicado sobre la ¿agonía del género? y quien escribió una entrada en su blog que inspiró directamente a ésta.

“It´s the end of the World as we know it… and I feel fine”, cantaba R.E.M. a mediados de los 90. Y aunque nunca fue mi banda favorita, debo reconocer que la rola era buena y viene a cuento con esta lista.
El futuro nos alcanzó. Rebasamos el mítico año 2000 y seguimos sin tener autos voladores ni hoteles de quince estrellas en la Luna. ¿Qué pasó, en qué momento nos cambiaron a Los Supersónicos por Futurama?
La frase “el futuro ya no es lo que solía ser” se volvió lugar entre los cienciaficcioneros de fin de siglo. Parecía que el optimismo tecnólatra de Isaac Asimov no tenía lugar en medio de un mundo cuyos referentes ideológicos se habían derrumbado apenas en 1989.
¿Qué lugar le queda a la ciencia ficción en este, el mundo del futuro que habitamos los nietos de quienes lo soñaron? Para tratar de ayudar a contestar esa pregunta, elaboro la siguiente lista. No pretende de modo alguna ser exhaustiva (ninguna lista de diez títulos puede serlo) ni englobar a los mejores títulos del género. Digamos que simplemente es una guía de lectura de novelas anglosajonas para un género que por momentos parece agonizar, en tiempos de la post post post modernidad.

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1) 1984, George Orwell, 1949. Vigente como nunca. La gran distopía del siglo XX, a mi gusto muy superior a la sobrevalorada Un mundo feliz de Aldous Huxley. Orwell imaginó que de seguir las cosas como iban, Inglaterra acabaría convertida en una dictadura totalitaria, y si no lo hizo, en un pequeño porcentaje fue gracias a la publicación de esta novela. Pero el bombardeo mediático de información basura y la vigilancia de Gran Hermano (concepto convertido en mierda por los reality shows sin que jamás se haya mencionado a Orwell en ellos) están aquí y ahora. Inquietante y bellamente escrita por un veterano voluntario de la Guerra Civil española. Disponible en español en múltiples ediciones escolares.

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2) Crash, J.G. Ballard, 1973. Hay quien ubica a Ballard junto con William Burroughs y Jean Genet como los únicos autores de literatura punk. Cierto o no, de los tres me quedo con don James Graham y de su extensa bibliografía, con esta inquietante novela sobre un grupo de personas que sólo pueden alcanzar el orgasmo a través de los choques de autos, convertidos éstos en singulares prótesis mecánicas. La versión cinematográfica de David Cronemberg es impecable, pero nada como leer al más retorcido de los novelistas ingleses vivos. En sus novelas asistimos a una espiral de degradación social que no acaba al cerrar el libro. En el mismo tono, hay que leer High Rise (Rascacielos), ambas editadas en español por Minotauro.

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3) Software, Rudy Rucker, 1982. Rucker es matemático y profesor de la Universidad de San José en California. Miembro del contingente cyberpunk original, incluidos en la antología Mirrorshades, es quizá el más interesante al lado de Gibson y Sterling. En la novela, la primera de una tetralogía completada por Hardware, Wetware y Realware, Rucker nos presenta a Cobb Anderson, veterano programador de computadoras creador de los boppers, robots dotados de un algoritmo de libre albedrío, primeros en romper las leyes de Asimov y creadores de una sociedad posthumana en la Luna. Agradecidos, los boppers ofrecen a su creador la inmortalidad a través de la digitalización de su personalidad (el software del título). Plagada de referencias pop, fue uno de los cimientos de la literatura posmoderna de ciencia ficción. La novela, hoy tristemente relegada al olvido, fue traducida por Martínez Roca en los ochenta.

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4) Neuromancer, William Gibson, 1984. Las has leído aunque no la hayas leído. Y si no lo has hecho, ya ni la chingas.

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5) Schismatrix, Bruce Sterling, 1985. Si William Gibson fue el padre del cyberpunk, Sterling fue la madre. Quizá este hecho y su militancia en el género, contrapuesto a la migración de Gibson a la literatura seria, lo ha relegado al ghetto de la ciencia ficción. Él fue quien antologó Mirroshades, la antología cyberpunk por excelencia (editada en español por Siruela). Y si bien me parece mucho mejor cuentista que escritor de novelas, Schismatrix merece ser incluida en esta lista por dos razones. La primera es que es prácticamente la única space opera cyberpunk, en la que en un futuro lejano la humanidad se ha dividido en dos subculturas, los Formadores, partidarios de las modificaciones orgánicas inducidas genéticamente y los Mecanicistas, quienes intervienen sus cuerpos a través de prótesis y neurorredes (¿suena familiar?). Ambos grupos luchan por el control del sistema solar. La segunda razón es que Sterling es un autor de gran oficio, que por momentos logra crear auténtica belleza donde otros autores, Larry Niven por ejemplo, sólo hacen descripciones técnicas. Editada en español por Bibliópolis.

(Las otras 5 novelas, en el siguiente post…)

Escritor de aeropuerto

Jueves, Mayo 8th, 2008

Más de una vez he escuchado entre literatos llamarse “escritor de aeropuerto” como insulto.
El término, desde luego, alude a aquellos que escriben libros de consumo popular, lecturas presuntamente efímeras, como aquéllos libros que se expenden en los aeropuertos (las terminales de autobuses tristemente no tienen librerías y las de tren dejaron de existir).

Me sorprende enormemente este desdén por el lector, como si el hecho de que algo sea muy leído/comprado/comentado por la gente lo demeritara. Pareciera que esta gente lo que busca es encumbrarse en una torre de marfil inalcanzable para… ¿el populacho?

Lo más triste, a mi ver, es que estos colegas olvidan (como me recordó Alberto Chimal, un gran escritor donde los haya) que antes de que hubiera cine o televisión, las novelas era entretenimiento para las masas. Que autores como Cervantes, Dickens y Víctor Hugo eran bestsellers en su tiempo.

Quizá habría que matizar. No me parece que lo despreciable sean los libros que se venden en el aeropuerto. Lo que me parece triste es que en los aeropuertos se vendan libros chafas. Pero qué se puede hacer si, haciendo caso a la demoledora ley de Sturgeon, “el 90% de lo que se publica es basura.”

Y aunque él se refería a la ciencia ficción, sin duda aplica a todo lo que se publica: el 90% de las novelas, cómics, libros de cuentos, revistas y para el caso películas y discos es basura.

Pero eso no es culpa de las librerías de los aeropuertos. Al contrario, deberíamos agradecer su existencia.

Y sólo por el gusto de hacerlo, remito una cita de Stephen King, el rey de los escritores de aeropuerto que me conmovió profundamente. Pertenece al epílogo de su novela Dreamcatcher (2001):

Este libro fue escrito con el mejor procesador de palabras, una pluma fuente Waterman de cartuchos. Ecribir a mano el primer borrador de un libro tan extenso como éste (casi 700 páginas– N. del T.) me puso en contacto con el lenguaje como no me había pasado en años. Incluso una noche (durante un frenesí creativo) escribí a la luz de una vela. Uno rara vez encuentra estas oportunidades en el siglo XXI, y deben de saborearse.

Ah, en fin…

Citas citables (4): Héctor Aguilar Camín

Viernes, Mayo 2nd, 2008

“La civilización nos ha apartado del origen de nuestras pulsiones. Ha fragmentado nuestra experiencia, ha pulido nuestros modales y segregado de nuestra vista las cuestiones centrales: el amor, la violencia, la muerte. Hemos construido cuartos privados para los amantes, lugares secretos para morir y hemos echado un velo institucional sobre el origen de nuestra paz, que no es otro que la violencia ejercida contra los que la ponen en peligro: los locos, los criminales, los disidentes. ¿Dónde se administran esas segregaciones? En los sótanos. ¿Me comprende usted? Vea esa hilera de señoras que van al supermercado y ponen en su carrito chuletas, costillas, filetes. ¿Cuántas podrían soportar el olor a sangre fresca de los rastros donde se preparan esas carnes? ¿Cuántas podrían soportar la mirada melancólica de la vaca a punto de ser sacrificada y presenciar sin desmayarse la escena del puntillazo sobre el animal? ¿Y cuántas podrían asistir al destasamiento, el corte de las chuletas, etcétera? ¿Cuántas de ellas o cuántos de nosotros, ciudadanos carnívoros seríamos capaces de empuñar el cuchillo del carnicero y matar, destazar, limpiar las vacas necesarias para que haya filetes en el supermercado? Si viéramos al matarife ejecutando su labor, la gran mayoría de los que usufructuamos su trabajo encontraríamos su oficio repugnante, inhumano, siniestro, como en efecto lo es. Pero sin ese repugnante oficio de matar y destazar vacas, no habría los limpísimos trozos de carne para uso de los limpísimos ciudadanos que aborrecen el proceso pero aman el resultado. ¿Me entiende usted?”

De La guerra de Galio (1990).

Citas citables (2): Don DeLillo

Miercoles, Abril 16th, 2008

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Predicciones de los síquicos para el año entrante:

Escuadrones de OVNIs invadirán Diney World y Cabo Cañaveral. En un giro inesperado, se demostrará que el ataque era una demostración del sinsentido de la guerra, desembocando en un tratado de prohibición de pruebas nucleares entre los EEUU y Rusia.

El fantasma de Elvis será visto caminando solo por la madrugadas cerca de Graceland, su mansión musical.

Un consorcio japonés comprará el avión presidencial (Air Force One) y lo convertirá en un lujoso condominio volador con privilegios de reabasto de combustible en el aire y capacidad de disparar misiles hacia tierra.

Pie grande aparecerá dramáticamente en un campamento de las bellas montañas del noroeste de la costa del Pacífico. La velluda bestia erguida de dos metros y medio que podría ser el eslabón perdido permitirá amablemente que los turistas se junten alrededor de él, reveládose como un apóstol de la paz.

Por medios telequinéticos y con ayuda de poderosos cables con propiedades desconocidas en cualquier material terrestre, OVNIs elevarán a la superficie la ciudad perdida de la Atlántida en medio del mar Caribe, liberándola de su sepulcro acuático. El resultado será una ‘ciudad pacífica’ donde el dinero y los pasaportes son innecesarios.

El fantasma de Lyndon B. Johnson contactará a ejecutivos de la CBS para acordar una entrevista televisiva en vivo para defenderse contra las acusaciones hechas en su contra en libros publicados recientemente.

El matabeatles Mark David Chapman cambiará legalmente su nombre a John Lennon y comenzará una nueva carrera como compositor de canciones de rock desde su prisión en el pabellón de los asesinos.

Miembros de un culto a los avionazos secuestrará un jet Jumbo y lo estrellará contra la Casa Blanca en un acto de ciega devoción a su líder, únicamente conocido como el tío Bob. El presidente y la primera dama sobreviven milagrosamente con apenas unas cortadas, de acuerdo a los allegados a la pareja.

El difunto multimillonario Howard Hughes aparecerá misteriosamente sobre el cielo de Las Vegas.

Una medicina milagrosa producida en masa a bordo de los laboratorios farmacéuticos de un OVNI en el ambiente ingrávido del espacio llevará a la cura de la ansiedad, la obesidad y los cambios de humor.

Desde el más allá, el legendario John Wayne se comunicará con el presidente Reagan para ayudarle a planear la política exterior de los EEUU. Endulzado por la muerte, el robusto actor favorecerá una esperanzadora política de amor y paz.

El superasesino de los sesenta Charles Manson escapará de la prisión y aterrorizará la campiña californiana durante semanas antes de negociar una rendición transmitida en vivo por la tele en la oficinas del International Creative Management.

La luna, el único satélite natural de la Tierra estallará en pedazos una noche húmeda de julio, provocando devastadoras mareas y lluvia de fragmentos en gran parte del planeta. Pero escuadrones de limpieza OVNI evitarán un desastre planetario, indicando el inicio una era de paz y armonía.

De la novela White Noise (1985). Traducción libre de un servidor.

En Cuba

Martes, Abril 1st, 2008

Acabo de volver del primer encuentro latinoamericano de jóvenes narradores efectuado en La Habana bajo el auspicio del Centro Onelio (una versión cubana de la escuelita de la SOGEM mexicana).

Durante una semana, 22 escritores de toda Latinoamérica convivimos con más de 100 jóvenes escritores cubanos en un ambiente de inusitada fraternidad que devino en amistades instantáneas, pese a las diferencias culturales y geográficas en una experiencia, al menos para mí, única de convivencia internacional entre autores.

Haciendo a un lado poses y snobismos, dejando fuera las referencias eruditas y la muestra de credenciales, autores publicados e inéditos, premiados y no intercambiamos experiencias en el marco de un encuentro que sólo buscaba (y logró) crear fuertes lazos creativos y emocionales entre los participantes.

Me es importante aclarar que ello no cegó a los participantes extranjeros de las profundas carencias que sufren los cubanos cotidianamente, y al menos en mi caso no me hace simpatizar con su gobierno gerontócratico, oxidado en la única economía no competitiva del mundo. Pero una cosa es el gobierno cubano y sus instituciones, y otra muy diferente su pueblo, culto y valiente, que aún consigue reírse en medio de la precariedad.

Lamentablemente, en la isla no hay buenas conexiones de internet (supongo con malicia que como una manera de mantener controlado el flujo de información). Hubiera querido postear el día a día del encuentro, pero ello fue imposible.

No termino aún de asimilar la experiencia –imagino que mis compañeros de encuentro estarán igual. Iré dejando aquí algunas estampas habaneras, apenas unos bocetos de lo vivido durante la semana.

Saludos a mis compañeros de viaje, cubanos y latinoamericanos, y muy especialmente a la gente del Centro Onelio, organizadores entusiastas del evento. Muchas gracias por haberme compartido esta experiencia.

Se nos fracturó

Miercoles, Marzo 19th, 2008

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Murió el último gran dinosaurio de la edad de oro de la ciencia ficción. Arthur Charles Clarke, autor del guión y la novela de 2001, odisea espacial falleció hoy a los 90 años de edad.

Quien pactó con Isaac Asimov que uno siempre diría que el otro era el mejor escritor de ciencia ficción del mundo pasó los últimos 30 años confinado a una silla de ruedas en la ciudad de Colombo, en Sri Lanka, donde afincó un próspero negocio hotelero y una escuela de buceo. Esta última actividad, solía decir, es lo más cercano a estar en gravedad cero que se puede conseguir en la Tierra.

Clarke, quien estudió matemáticas en el King´s College de Londres, fue quien sentó las bases teóricas para la puesta en órbita de satélites estacionarios. Años después habría de lamentar el no haber patentado la idea.

Y si bien su prosa siempre me pareció un poco árida y acaso limitada, no hay lector –especialmente entre los más jóvenes– que se acerque a su trabajo sin deslumbrarse del elegante rigor científico y la complejidad de ideas que rebosan en los muchos libros de este hombre, que alguna vez dijo que la tecnología muy avanzada es indistinguible de la magia.

Quien también se viera envuelto en un escándalo de paidofilia que empañó su nombramiento como caballero de la Reina siempre mantuvo su preferencia sexual en el misterio, lo que fue tema de acalorado debate entre sus lectores.

Lo cierto es que la acusación de un tabloide sensacionalista londinense fue contrarrestada con una feroz demanda por difamación por parte de los abogados de Clarke y dos años después recibió el que se considera el más alto honor para los ciudadanos ingleses.

Cierro con el que creo que fue el último cuento publicado en vida por Arthur C. Clarke.

El año pasado, la revista Wired convocó a varios escritores del género a escribir una minificción en seis palabras. Clarke lo hizo en diez, y como se negara a editarlo, se publicó así:

God said, ‘Cancel Program GENESIS.’ The universe ceased to exist.

Que en buen castellano es:

Dios dijo “Cancelen el programa Génesis.” El universo dejó de existir.

Descanse en paz, Arthur C. Clarke.

Update: Decidí cambiar la foto que había utilizado primero para subir una de Amy Marash en la que se ve que nuestro hombre… era usuario de Mac. Ahí nomás.

Sobre el escribir (2)

Viernes, Febrero 29th, 2008

De nuevo gracias a todos los que escribieron felicitando a este monero. Un saludo a todos. Por el momento no puedo subir al blog la historieta, pero espero que apenas se falle el concurso pueda hacerlo o poner el link correspondiente.

Les recuerdo a los amigos y amigas de este blog de la presentación de los libros de cómics de Patricio Betteo y Tony Sandoval este próximo sábado 1, es decir mañana, en la Feria de Minería, en la antigua capilla del Palacio a las 18:00 horas . Los detalles fueron puestos en este mismo blog, un par de entradas abajo.

Al día siguiente, a las 16:00 en el mismo recinto, Bachan presenta el segundo tomo del Bulbo, en el salón de actos de la Feria, donde también compartiré mesa con mi compadre querido. Detalles en el blog de Gantus. Y dos horas después, al filo de las 18:00, Paco Haghenbeck presenta su novela Solamente una vez, biografía novelada de Agustín Lara, en el Auditorio Bernardo Quintana de la misma Feria. Allá nos vemos.

En fin, hechos los anuncios, regreso al tema que nos ocupaba. El escribir.

Decía en el penúltimo post que hay tantos métodos de escritura como autores. O casi. Por increíble que parezca, la parte más difícil de ser un escritor profesional es precisamente escribir. Qué paradoja, ¿no?

Gabriel Zaid, brillante como siempre, dijo una vez que en México se podía hacer vida literaria sin escribir una sola línea. Nada más cierto. He conocido decenas de presuntos escritores que se aparecen por las presentaciones de libros, acuden a los cocteles literarios y asisten a talleres (o a la propia escuela de la SOGEM) que simplemente… no escriben.

Eso sí, son los más feroces críticos de quienes sí lo hacen, avientan los comentarios más agudos y suelen hacer gala de refinado sarcasmo cada que se refieren al trabajo de algún colega, especialmente si éste es exitoso comercialmente.

No me detendré en esta gente despreciable. Sólo diré que estoy convencido de que lo único que te da cierta autoridad para hablar de cualquier oficio es ejercerlo. De otro modo, así seas un erudito, tus comentarios no pasarán de ser los de un villamelón o, en el mejor de os casos, los de un diletante. (Esto es aún más común –y patético– en el mundo de los cómics, pero hoy nos estamos ocupando de los libros).

Escribir. Uf. Qué difícil verbo de conjugar en la primera persona.

Ya he dicho que soy enemigo de los métodos y recetas. Sin embargo, siempre recomiendo el libro de Stephen King, On Writing, traducido como Mientras escribo. Mitad esbozo autobiográfico, mitad tips para escribir, es una lectura deliciosa de un autor exitoso en el contexto de la gran industria editorial gringa. Más allá de que te gusten o no sus novelas, vale la pena leer lo que dice. El maldito conoce el oficio, y lo conoce muy bien.

Por otro lado, a través del site de Robert J. Sawyer di hace mucho tiempo con las cinco reglas de Robert Heinlein para escribir. Heinlein fue un prolífico escritor de ciencia ficción, autor entre otras novelas de Tropas del espacio, llevada al cine con irregular resultado por Paul Verhoeven (chale, estuve a punto de escribir que no sabías quién fue Heinlein estabas leyendo el blog equivocado, pero me contuve).

La versión completa del texto, en inglés, esta aquí. A continuación ofrezco un resumen de mi cosecha:

Regla # 1: Debes ponerte a escribir

Por tonto que suene, ésta es la parte más difícil. La mayoría de aspirantes a escritores no están dispuestos a quedarse en casa a aporrear el teclado en lugar de irse de antro o ver la tele. Puedes tomar todos los cursos y talleres del mundo, que si no te pones a ello, las historias no se escribirán solas. ¿Que no tienes tiempo? Hazte de él. Sacrifica un poco de tu tiempo de esparcimiento.  Sawyer dice que de 100 presuntos escritores, 50 jamás escribirán nada.
Regla # 2: Termina lo que empieces

Principio fundamental de disciplina. Puede que al inicio sientas que tu historia es débil y te veas tentado a tirarla a la basura, pero ten la fuerza para terminarla. Cuando tengas una historia completa, te sorprenderá ver lo fácil que es hacer correcciones, tú mismo podrás ver qué sirve y qué no. Pero sólo hasta entonces. Sawyer recomienda no llevar fragmentos de novela a talleres, pues dice que es imposible tener una idea del todo con un solo capítulo. Y añade, de los 50 aspirantes que quedaban, 25 no terminarán nunca nada. Aquí acoto: las fechas de cierre de los concursos ayudan a que te obligues a concluir tus proyectos.

Regla # 3: Evita la rescritura, como no sea con fines editoriales

Es decir, no corrijas y corrijas indefinidamente, como no sea con una dirección concreta (que en este caso, sería un editor en el contexto anglosajón). Sawyer clarifica: aprende cuándo abandonar tu texto, no te claves. De otro modo, puede pasarte una eternidad arreglándolo y apretándole tuercas. No trabajes de más, porque nunca quedará perfecto.  De veinticinco escritores que quedaban, doce se perderán en el embellecimiento de su novela (”es que no está lista”) y no terminarán nunca. Doce libran esta fase y uno, dice Sawyer, es cortado a la mitad y busca desesperado sus piernas (duh!).

Regla #4: Debes meter tu historia al mercado

Es decir, debes mandarla a dictaminar. O a concursar. La tienes que enviar a la guerra. Esta es la parte más difícil para el autor principiante. Ahí, añado yo para contextualizar en México, es donde está la utilidad de los concursos. No sólo te obligan a acabar, sino que en caso de ganar te permitirán tener acceso a la publicación. Nunca serás un autor profesional mientras permanezcas inédito y no cobres por lo que escribas. De los doce autores, seis tiran la toalla o nunca se animan a entrarle.
Regla #5: Mantenla circulando hasta que se publique

Si te rechazan en una editorial o no figuraste en un concurso, busca el que sigue. Y el que sigue. No es fácil, pero valdrá la pena el esfuerzo. Conozco mucha gente muy talentosa que se ha desesperado con el primer rechazo y, siendo buenos narradores, abandonaron la carrera prematuramente. Si sirve de consuelo, sólo puedo decir que no es fácil ni rápido. Pero si el trabajo es bueno, encontrará su lugar. Sawyer recomienda mandarla a otra editorial el mismo día que te digan que fue rechazada. Desde luego, en el circuito editorial mexicano el proceso es muy lento, por lo que recomiendo que te armes de paciencia. Mi primera novela, Gel azul, tardó nueve años en publicarse, pero me devolvió un premio Ignotus.

Regla # 6: Ponte a trabajar en un proyecto nuevo

Esta última es añadidura de Robert J. Sawyer.  Inicia de inmediato tu siguiente novela-cuento-cómic-guión o lo que sea. Eso no sólo te mantendrá ocupado, sino que te permitirá flexionar el músculo creativo. Todos los escritores experimentamos una extraña sequía después de terminar un proyecto nuevo. No importa, haz una pieza más pequeña, pero no dejes de escribir.

Uf. Pues esas 6 reglas me han sido de gran utilidad, por eso se las comparto. Desde ya debo aclarar que una habilidad es el escribir y otra muy diferente es el publicar. Abundaré sobre ello en el siguiente post, el último de esta serie antes de clavarnos en otros temas. Por lo pronto, un saludo y ojalá nos veamos en Minería durante el fin de semana.