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Archive for the 'Héroes' Category

Citas citables (1): Brad Holland

Tuesday, April 15th, 2008

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Dice Brad Holland, decano de los ilustradores gringos:

“That’s not art, that’s illustration: Everybody is an artist these days. Rock and Roll singers are artists. So are movie directors, performance artists, make-up artists, tattoo artists, con artists, and rap artists. Madonna is an artist because she explores her sexuality. Snoop Doggy Dog is an artist because he explores other people’s sexuality. Victims who express their pain are artists. So are guys in prison who express themselves on shirt cardboard. Even consumers are artists when they express themselves in their selection of commodities. The only people left who seem not to be artist are illustrators.”

Que en buen español quiere decir:

“Eso no es arte, es ilustración: todo mundo es un artista hoy en día. Los cantantes de Rock and Roll son artistas. Tambiénlos directores de cine, peroformanceros, maquillistas, tatuadores, estafadores y raperos. Madonna es una artista porque explora su sexualidad. Snoopy Doggy Dog es un artista porque explora la sexualidad de otras personas. Las víctimas que expresan su dolor son artistas. También lo son los presidiarios que se expresan en los cartones de las camisas. Incluso los consumidores son artistas cuando se expresan a sí mismos en su elección de bienes. Los únicos que parecen no ser artistas son los ilustradores.”

Pobre hombre, no se ha dado una vuelta por la Condesa.

Echando perico con Rius

Wednesday, December 12th, 2007

(Pero no del  colombiano, no sean malpensados…)

El mejor momento de la FIL, perdonen que lo remita tan tarde, fue la noche del sábado en que Gantús, Clément y yo nos amanecimos platicando en el lobby del hotel con Rius mientras ellos bebían de una anforita metida de contrabando y yo tomaba mi reglamentaria coca-cola.

Con la sencillez que sólo los grandes tienen, el maestro nos contó un poco de todo, de cómo se hizo caricaturista por accidente el día que en la agenicia funeraria donde trabajaba, el director del Ja-Ja, legendaria revista de humor picante de los años 50 lo vio dibujar unos monitos para matar –valga la expresión– el tiempo.

“Llámeme”, le dijo mientras le tendía una tarjeta con su número. Ello cambió su vida. Estaba destinado a convertirse en el maestro embalsamador de Gayosso. Ya tenía apalabrado un curso de la especialidad en San Luis Missouri. Sorpresas que da la vida.

Nos contó de cuando vio llegar el cadáver de Miroslava, que aun muerta era hermosa. De cómo empezó a publicar en el Ja-ja hasta que Abel Quezada dejó el ovaciones y Rius se decidió a pedir su puesto. De cuando años después el Departemento de Estado norteamericano lo invitó a hacer una gira por los Estados Unidos y en una visita al estudio de animación de la UPA le ofrecieron chamba de animador.

“Pero no acepté, mano, nomás de verlos a todos trabajando ahí amontonados como obreros chinos.”

De cómo se hizo vegetariano y de la manera en que a través de sus cómics creó la próspera industria de las tiendas naturistas en México; de los viejos caricaturistas de los 50; de cómo hacían la famosa revista de la Garrapata (cuyas sesiones editoriales casi siempre acababan jugando al futbolito); de la manera en que se hizo aficionado al jazz por influencia de Gila, el cómico español, y mil cosas más. El hombre, sin duda, es inagotable.
Cuando nos dimos cuenta, era casi el amanecer. Acompañados del maestro Chac, decano de los diseñadores editoriales y monero de la Garrapata, nos tomamos la última y subió cada quien para su cuarto, con un pedacito de vida que nos compartió el decano de los moneros de este país.

Mientras esperábamos el elevador, Gantús me dijo: “Tanta gente que admira a Rius y nosotros platicando aquí con él. no cabe duda que soy un privilegiado.”

Somos, Luisito, somos…

Queremos tanto a Helio

Friday, November 30th, 2007

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GUADALARA, JAL.- Conocí a Helio Flores cuando era niño. Mi tía Bertha, periodista del Universal me llevó un día en que fue a entrevistarlo a su estudio. “Para que conozcas un caricaturista de verdad.”

Para entonces Helio tenía casi veinte años como caricaturista porfesional. Había sido fundador de la mítica revista “La Garrapata”, ya tenía varios premios internacionales (y en nacional de periodismo), incluido el Grand Prix de Montreal y publicaba sus corrosivos cartones en el Universal.

Yo sólo tenía 12 años y lo único que sabía es que quería dibujar.

La experiencia fue una epifanía. Creo que en mi vida hay un antes y un después de aquella tarde de sábado pasada en la casa de Xochimilco de Helio.

Platicamos durante horas, yo fascinado y él con generosa paciencia, explicando a este niñito que le gusta dibujar acerca del oficio del caricaturista.

Esa tarde, al salir de su estudio tuve clara una cosa en mi vida: voy a ser caricaturista.

En aquellos años, 1984, Rius publicó un libro de historia de la caricatura en México. Ahí decía que Helio había estudiado arquitectura y diseño gráfico en Nueva York.

Diseño gráfico. Fue la primera vez que supe del término. Me gustó y fue lo que estudié, contra las diplomáticas protestas de mi familia que hubiera preferido que fuera ingeniero, como mi abuelo y mi papá. Mi segunda opción era biología, la tecera letras, así que nunca los iba a dejar contentos.

10 años después. la última tarea de la carrera consistió en entrevistar a un diseñador gráfico destacado y hablar acerca de su trabajo en clase. Yo, desde luego, escogí a Helio.

Él me recordaba y con la misma generosidad me recibió en su estudio. Yo estaba aún muy lejos de ser un profesional, pero él me tuvo la misma paciencia que cuando iba en primero de secundaria. Salí con una gran entrevista, hice una bonita presentación y saqué 10. Uno de los pocos que tuve en la carrera, donde francamente era un haragán.

Los caminos de la vida, dice el vallenato, no son lo que yo pensaba y finalmente no fui caricaturista político. A cambio ahora tengo el tercer mejor trabajo del mundo (después de catador de helados y fotógrafo de la National Geographic): soy dibujante de cómics. Y escritor. Cuento historias, vaya. No creo haberlo hecho de no haber tenido a Helio como lujoso modelo a seguir.
Hoy, en el marco de la FIL de Guadajara se lleva a cabo el VI encuentro de Caricaturistas e Historietistas, donde se le entrega a Helio el trofeo de la Catrina, por su brillante trayectoria como caricaturista.

Será un orgullo estar en la ceremonia en honor de quien, dice Rius, es nuestro mejor editorialista gráfico. Porque hacer un buen cartón una vez no es difícil. Pero hacer uno bueno diario durante cuarenta años sí que lo es.

Felicidades, maestro Helio.

Sangre para Bachan

Wednesday, October 3rd, 2007

Una vez más nuestro amigo Bachan requiere donadores de sangre. Es importante aclarar que esto es parte de su tratamiento normal contra la leucemia, no es que tenga ninguna recaida ni crisis.

De manera general, es necesario presentarse en el Hospital ABC (antes Hospital Inglés) en Avenida Observatorio, junto al Colegio Americano, con ayuno de tres horas. Deben dirigirse al banco de sangre, en el sótano del Hospital, y decir que van a donar sangre para Sebastian Carrillo, del cuarto 303.

Por lo visto es muy complicado ser donador de sangre, hay que cubrir una serie de requisitos que ya fueron mencionados en este espacio, y más aun, conseguirlos cuando estás enfermo. Por eso es que hacemos un llamado a la comunidad para ayudar a nuestro amigo.

Agradecemos de antemano su ayuda. Bachan y Sonia, su esposa, ofrecen regalar una playera del Bulbo a todos aquellos donantes que sean aceptados por el Hospital. Lamento haber tenido hepatitis de niño, porque independientemente de hacer una buena acción, las playeras están de peluchines.
Gracias de antemano y muchos saludos.

No todo está perdido
En otro asunto, el caso de los Fox me tiene asqueado. Pero aunque hace mucho que dejé de escribir de política en este blog, no podía soslayar el tema.

Para compensar un poco, he querido hacer una lista de compatriotas que admiro. Personas que de una manera u otra le han dado algo a este país a través de su trabajo (en lugar de saquearlo a través de su esposa e hijastros).

Así que en completo desorden, les cmoparto siete héroes nacionales vivos:

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1) Rius: Decano de los caricaturistas mexicanos, exponente magistral del cómic educativo, Rius es, como bien dice el Fisgón, el secretario de educación extraoficial de este país. Sus libros han sido las primeras lecturas políticas y filosófica para muchos de nosotros. Hombre coherente que entre otras cosas es uno de los autores más vendidos de nuestro país.

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2) Patricia Laurent Kullick: Su novela El camino de Santiago es uno de los libros más inquietantes de la literatura mexicana contemporánea. Una pequeña joyita.
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3) Fabián Ugalde: Extraordinario pintor, que echa mano de la estética pop y de los cómics, cuyos cuadros son imágenes que producen una serena inquietud. Como puede verse en este cuadro, en el que hace referencia a conocida obra de Damien Hirsch.

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5) Guillermo del Toro: Nuestro mejor cineasta. ‘Nuff said.

6) Miguel Alcubierre: Físico mexicano que desarrolló un método teórico para viajar más rápido que la luz. Ahí nomás, viejitos.

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7) Santiago Cohen: Ilustrador mexicano radicado en Nueva York. Único compatriota que colabora con la prestigiada revista The New Yorker.

Como ven, no todo está perdido. Aún quedan héroes entre nosotros…

Que dice Rius que la historieta mexicana desaparece

Friday, August 17th, 2007

(Gracias a Luiz por mandarnos el link).

El legendario monero Eduardo Del Río, mejor conocido como Rius declaró recientemente en entrevista con Milenio, con motivo del homenaje que se le rendirá próximamente en el Museo del Estanquillo, que la historieta mexicana desaparece.

Sé que la noticia causará escozor en no pocos moneros y entusiastas del llamado nuevo arte. Sin embargo, me atrevo a decir que estoy de acuerdo con él.

La vieja historieta popular, aquella que inundaba los puestos de periódicos hace treinta años, y que tenía oferta para todo tipo de público, ya desapareció. Y qué bueno.

Debemos aceptar que la calidad del material nacional, el que se exponía en esos canales de distribución, siempre fue bastante pegado a lo mediocre. Con excepciones, como los Super Sabios, el propio trabajo de Rius y pocas cosas más, siempre tuvimos una historieta raboncita y vulgar.

Sé que no faltarán los defensores de de Lágrimas y Risas y de Memín Pinguín. Lamento mucho dejar caer mi opinión sin anestesia, pero todos esos productos culturales me parecen de un contenido pobrísimo y con excepciones como la del propio Gabriel Vargas, Antonio Gutiérrez y Sixto Valencia entre otros pocos, de una factura gráfica lamentable.

No, no defiendo por otro lado al cómic norteamericano. Ni al europeo ni al japonés. A mí, lo que siempre me ha interesado, haciendo caso a la ley de Sturgeon (”el 90% de lo que se publica es basura”), son aquellos autores que son excepción y no parte de la bola.

Hay historietistas magníficos en México. En Francia. En los Estados Unidos. Y también, y son la mayoría, moneros y guionistas mediocres y chambones.

¿Alguien se atreve a decir, por ejemplo, que TODOS los cómics de Vertigo (ya no digamos Marvel ó DC) son buenos y valen la pena leerse? ¿O que todo el catálogo de los Humanoides Asociados es imprescindible?

El entorno editorial al que se refiere Rius ya se acabó. Es un ecosistema extinto. Las viejas revistas de editoriales como Novaro o Vid siguieron la ruta de los coches de ocho cilindros, los elepés y las videocaseteras VHS. Se fueron.

Pero al igual que los dinosaurios que evolucionaron en aves, algunos individuos, los más necios, los más aptos, alcanzaron a intuir el cambio. Se adaptaron.

El destino de ese fantasma llamado historieta nacional está, si es que existe, en las librerías. En los álbumes. Al menos la historiera autoral que es la que me interesa. No en los quioscos. ¿Alguien lamenta la desparición del Libro Vaquero, las Sensacionales o el Simón Simonazo? Yo no.
¿Que Ricardo Peláez no tiene trabajo? Se dedica a la ilustración, con bastante éxito. ¿Acaso Peláez querría trabajar un título quincenal para Editorial Vid? Lo dudo.

¿Que los moneros se tienen que ir a buscar trabajo a Europa o Estados Unidos? Pues muy bien, la mía es la primera generación que logra publicar en esos mercados, debido a su calidad. ¿Alguien se escandaliza de que haya mexicanos jugando soccer en la liga europea?

Rius, a quien respeto y quiero tiene razón, la historieta mexicana tal y como la conocimos durante 70 años desaparece. Y qué bueno.

(Post dedicado a Luis Gantús, con el que tantas veces he hablado de esto, y quien está haciendo algo al respecto.)

El gran Jorge

Friday, August 3rd, 2007

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Recientemente la revista Nexos hizo una encuesta entre escritores para saber cuáles eran, en opinión de los convocados, las mejores novelas mexicanas de los últimos años.

La lista desde luego resultó controversial y fue ampliamente discutida, rebatida y comentada en su momento. Como este es el blog que nunca está al día, ahora me permito retomar el tema como pretexto para hablar de mi escritor mexicano favorito de todos los tiempos.

Ibargüengoitia nació en 1928 y murió en un accidente aéreo en 1983 (casi vivió los mismos años que Philip K. Dick, que murió un año antes; seguramente ninguno de los dos oyó nunca hablar del otro).

Deformado por los hermanos maristas, como consta en varios de sus cuentos, Don Jorge dejó la carrera de ingeniería para estudiar letras, con la idea de dedicarse al teatro.

Quiso la vida que la dramaturgia le negara el reconocimiento y el éxito. Desanimado, y mientras investigaba información sobre la muerte de �lvaro Obregón para escribir su obra de teatro El atentado, le vino la idea para una novela sobre la Revolución Mexicana (así, con mayúsculas).

Es cuando decide escribir Los relámpagos de agosto, novela con la que gana en 1964 el prestigioso premio Casa de las Américas.

Los relámpagos… es una de mis novelas favoritas. Me sorprende que no haya estado incluida en la famoso lista de Nexos, pero al mismo tiempo lo comprendo, la gente del mundo literario a veces es demasiado solemne (ver post anterior). Como si no hubiera lugar para el humor en nuestras letras.

El humor, disculpen el lugar común, es cosa seria. No creo exagerar al escribir que Los relámpagos… es a la novela de la Revolución lo que El Quijote a las novelas de caballería.

Desmitificadora, desmadrosa y con un sentido del humor corrosivo que se deja ver desde la dedicatoria, la novela son las falsas memorias de un general revolucionario que en aras de un muy extraño sentido del honor conspira con sus compañeros de armas para dar un golpe de estado.

Ibargüengoitia da al trasto con la solemnidad épica de las novelas de la revolución (aunque he de decir que entre ellas hay varias muy buenas, especialmente las de Martín Luis Guzmán). Se burla de todo y de todos para en el fondo, detrás de las quemaduras provocadas por su acidez, dejarnos ver lo absurdo de la condición humana.

Debajo de este aparente humorismo, lo que hay en el autor, me parece, es un profundo amor por lo humano, una desesperación ante la inevitable estupidez de los hombres (y mujeres). Se dice que don Jorge se enojaba mucho cuando le decían que escribía humor, que alegaba que en realidad la vida era así de absurda.

Las otras novelas de Ibargüengoitia son:

Maten al león: Sobre el atentado en una  isla tropical para matar a un dictadorcillo de poca monta que trae asoleado a su diminuto país (me parece que con cierta referencia velada a Papa Doc Duvalier).

Estas ruinas que ves: Una magnífica historia sobre un profesor universitario que llega a dar clases a una pequeña ciudad, sólo para caer de lleno entre los tejes y manejes del microuniverso del pueblito.

Las muertas: Grandiosa aproximación de Ibargüengoitia a la novela negra (Taibo II dixit), aunque sin duda no era su intención. Retomando el sonado escándalo de las Poquianchis, que estremeció al país en los 60, el autor narra la absurda historia de un prostíbulo de pueblo que poco a poco se convierte en una fosa clandestina.

Dos crímenes: Llevada al cine sin pena ni gloria en los 90, es la historia de un ingeniero de minas (que mucho tiene del propio autor) y su esposa que deben huir de la ciudad al verse inmiscuidos en una enredada trama criminal. Ambos se refugian en su pueblos natales, pero él habra de enredarse en las torcidas relaciones de poder y sexo de sus familiares.

Los pasos de López: Confieso que es la que menos me gusta, si bien fue la seleccionada para la lista de Nexos. Es una recreación histórica de la guerra de Independencia, en el mismo tono de Los relámpagos… Con todo, es una novela divertidísima.

Finalmente, su libro de cuentos La ley de Herodes (nada que ver con la película del Perro Estrada) es una breve colección de desternillantes piezas semi autobiográficas. Me gustan especialmente “Falta de espíritu Scout” y “La mujer que no”, pero es un libro que no tiene desperdicio (y que me tuvo en el suelo de la risa).

Ello, sin contar sus libros de teatro y piezas periodísticas, pero no quiero abusar del espacio.

Es curioso, pareciera que hay pocos autores similares a Ibargüengoitia en nuestras letras. Le hallo más parecido con Mark Twain o Kurt Vonnegut (en actitud, no en otra cosa) que con algún otro novelista de su generación. Pienso quizá en los españoles Enrique Jardiel Poncela y �lvaro de la Iglesia, o el mexicano Marco A. Almazán, pero ninguno de ellos tiene la estatura literaria del buen Jorge.

Dato de trivia: es uno de los autores favoritos de Salman Rushdie.

En fin. Hay que leerlo.

El poder del mono

Wednesday, August 1st, 2007

Sin afán alburero, el revuelo que causó la semana antepasada la portada de la revista española El Jueves, en la que se mostraba al Príncipe de Asturias dándole de a perraco, por decirlo en términos finos, a doña Letizia me dejó pensando en la fuerza e impacto que un trazo de tinta sobre papel (o un pixel sobre la pantalla, si trabajas en métodos digitales) puede tener.

El asunto fue comentado ampliamente dentro y fuera de España. Se trajo a colación las tristemente célebres caricaturas de Mahoma que publicara un diario escandinavo que cuasaron violentas reacciones en el mundo árabe. Se cuestionó la libertad de expresión, la responsabilidad de los medios y hasta el “dudoso gusto” (sic) del autor de la caricatura ( a quien curiosamente, igual que a los moneros daneses, prácticamente no se las llamó por su nombre en ninguna nota).

Todo este preámbulo por dos cosas que me interesan:

1) Nunca dejará de sorprenderme la fuerza subversiva de la caricatura, capaz de recetarle a los poderosos rabietas espectaculares, aun en la España moderna y democrática del siglo XXI, y…

2) El poder que tienen los monitos en nuestras vidas, que no es poco.

Y es que la anécdota me recordó algo que atestigué en Guadalajara hace unos años.

Estaba invitado a un festival de cómics, de esos que son como un tianguis en un parque. Îbamos varos colegas del DF, Monterrey y la propia Guadalajara (Chili, Llarena, Rulo Treviño, Nuk 9 entre otros).

Como autor nos habían asignado un stand en el que podíamos vender nuestros libros. Yo llevaba el recién publicado Pulpo Cómics.

Para quien nunca haya ido a una feria de este tipo, baste decir que normalente son eventos organizados por entusiastas del cómic, el manga y los videojuegos que suelen ser más bienintencionados que duchos en logísitica. Este caso no fue la excepción, el festival acabó convertido en una romería, con puestos de vendendores de juguetes y gente disfrazada deambulando por ahí. Lo interesante fue la plática con los colegas.

El asunto es que estaba yo sentado ahí, haciendo por enésima vez la doble función de creador-editor y vendedor de mi producto (esos días, afortunadamente han quedado atrás) cuando se me acercaron dos niños.

No los vi llegar. Estaba tecleando en la computadora (eran los últimos días antes de que terminara de escribir Tiempo de alacranes) cuando escuché una vocecita:

“Oiga, señor.”

Levanté la mirada. Eran dos niños de la calle (el festival era en un parque).

“¿No vio pasar por aquí al hombre araña?”

“Sí, se fue por allá”, y les señalé por dónde.

Al poco rato, los dos chiquitos pasaron frente a mi puesto de nuevo. Iban tomados de la mano del Hombre Araña. No se le despegaron en todo el día. Y, por lo menos durante unas horas, un héroe salido de los cómics y las caricaturas los hizo sentirse protegidos.

Cómo lamenté no llevar una cámara fotográfica.

Roberto Fontanarrosa (1945–2007)

Friday, July 20th, 2007

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En este momento, la noticia ya es conocida en todo el continente: murió Fontanarrosa.
Me duele por partida doble. En primer lugar, porque es el nuestro un mundo escaso de hombres verdes. Parafraseando a Rulo David, éste fue un mundo un poco mejor mientras el Negro, como le llamaban sus amigos, caminó entre nosotros.

Segundo, por que su muerte culmina con una larga enfermedad que lo mantuvo en un doloroso estado (para él yla gente que le rodeaba) los últimos años de su vida.

Como toda mi generación, o casi, conocí a Fontanarrosa a través de su cartón semanal de Boogie en Proceso, que mi papá compraba religiosamente todos los lunes.

Nunca me gustó su dibujo, era su humor lo que me dejaba siempre desarmado. Nunca los términos “negro” y “corrosivo” fueron más apropiados.

Jamás lo conocí. A diferencia de Rius, otro de mis héroes de la niñez con quien después tuve contacto, nunca coincidí con Fontanarrosa, ni siquiera cuando le otorgaron el premio de La Catrina en el marco de la FIL de Guadalajara el año pasado.

Escribía. Novelas y cuentos. Publicó decenas de libros. Era un apasionado del fútbol, actividad a la que decía dedicar el 90 % de su tiempo. El alguna ocasión dijo que su creación favorita era Inodoro Pereyra, el último gaucho de la pampa, totalmente incomprensible para los mexicanos. Por no hablar de sus adaptaciones de los clásicos, de sus cartones sobre el deporte o el sexo…

Yo, me quedo con Boogie. Nuncahe visto una visión tan descarnada de los gringos creada por otro latinoamericano.

Maldito negro. Te vamos a extrañar.

¿Por qué leemos lo que leemos?

Friday, July 20th, 2007

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(En la foto, su atento y seguro servidor presentando al maestro Samuel “Chip” Delany en la Semana Negra. Uno de esos recuerdos para atesorar toda la vida. Foto de Mauricio-José Schwarz).

La muerte de Fontarrosa y el regreso aún no asimilado de la Semana Negra me han puesto a pensar, ¿por qué leo novelas policiacas, ciencia ficción y cómics?

Más de una vez he tenido fases en las que he decidido dejar de leer basura y clavarme en la literatura seria. Tuve una amiga (?) que decía que lo que yo leía era el equivalente a comer sólo comida chatarra. Chaaaaaale.

Así que me hago de mis volúmenes de Balzac y Dostoievsky. Reinicio las aventuras de don Alonso Quijano donde las dejé. Compro la poesía complete de Coleridge e incluso he llegado a leer Moby Dick en inglés y español para comparar la traducción. Por no hablar de todas las veces que he intentado entrar al Ulysses sin éxito.

Pero…

Siempre, a medio soneto quevediano, en el asiento trasero de mi cerebro una vocecita, que no debe de ser muy diferente a la de los alcohólicos que desean una chela cuando están jurados, me susurra coqueta: “¿Philp K. Dick…?”

Y vuelvo al vicio.

Para mi fortuna, como bien decía mi admirado Pepe Rojo, los subgéneros valen la pena leerse cuando logran trascenderse a sí mismos. Cuando deja de importar que hablen de detectives o robots y nos digan algo pertinente sobre la condición humana, sobre lo difícil que es existir.

“Me parece que la ciencia ficción es algo muy importante”, me dijo hace poco Esteban Silva, locutor de radio que además de ser amigo de Bachan es un chiflado del género. “Pero es algo que poca gente tiene la capacidad de apreciar.”

¿Será así?

No lo sé. Los feroces críticos de este tipo de lecturas la tachan de escapista, de chabacana e intrascendente. De lectura, en pocas palabras, para idiotas.

Yo me pregunto, entonces, una novela como Soy leyenda, de Richard Matheson, ¿es una lectura menor? ¿Lo es La naranja mecánica de Anthony Burgess o El largo adiós de Chandler? ¿Puede leerse el cuento La rosa azul de Peter Straub o La política del cuerpo de Clive Barker sin estremecerse? ¿Es basura El señor de las moscas de William Golding? ¿O Rascacielos, de J.G. Ballard?

Eso, por no hablar de los roces con los subgéneros de Borges, Cortázar, Bioy Casares, Amado Nervo, Fuentes, José Agustín, Roth, Updike, Houllebecq, Auster, Pynchon, y hasta mi admirado Ignacio Padilla y Alberto Chimal, por dar dos mexicanos contemporáneos.

Y sin embargo, a estas alturas seguimos discutiendo sobre literatura mayor y menor. Aún me encuentro con gente que descalifica, por ejemplo, a Stephen King sin haberlo leído jamás.

Es cierto, hay mucha basura entre los estantes de la novela negra, la ciencia ficción y el cómic. Ya Theodore Sturgeon dijo alguna vez que el 90 % de lo que se publica es basura. Pero ello aplica también a la literatura general, la que no está en los estantes del urinal, como dijera Vonnegut.

Chale, ya me clave. Esta apología es estéril y por lo visto nunca acabará. Por eso cierro con lo que Samuel Delany, grande entre los grandes –como persona y como artista– dijo en la Semana Negra cuando tuve el privilegio de presentarlo en la charla que dio ante una multitud de amorosos lectores. Delany, hay que decirlo, dejó de escribir ciencia ficción hace treinta años y desde entonces escribe literatura seria. Siempre ha batallado con la etiqueta de ser un autor de género; cuando le pregunté si padecía esa etiqueta, contestó más o menos así:

Las etiquetas son herramientas. Lo importante es utilizarlas inteligentemente. Nos sirven para diferenciar el tipo de libros que leemos. Si quiero leer un western me ayudan para saber a qué estante dirigirme. Es un error suponer que las etiquetas son malas. ¿Acaso un martillo es malo per se? No lo creo.

Wow.

Cierro, citando al maestro Herrera de la Fuente cuando un periodista le preguntó cuál era la buena música (ya lo he contado, pero me encanta esta anécdota). El reportero seguro esperaba que le dijera que Mozart o Debussy o algo así. Con gran sabiduría, el célebre director de orquesta le dijo: “La buena música es la que a usted le gusta.”

Lo mismo, bendito sea el opio del pueblo, sucede con los libros.

Felices lecturas.

Bachan (2)

Friday, May 25th, 2007

Hay muy buenas noticias.

El hematólogo de Bachan ha dado grandes expectativas de que nuestro amigo se cure (arriba del 80%). Ayer se le practicó con éxito una operación para insertarle un catéter subcutáneo para poder administrarle la quimioterapia.

Hoy tuvo su primera quimio (otra palabra que asusta) pero por no tener el tipo de leucemia más grave, su tratamiento será poco agresivo. Bachan está muy animando, trabajando como siempre desde su cuarto de hospital y visitado por la mucha gente que lo quiere.

Todo pinta bien. Aún se necesitan donadores (ver dos posts más abajo) pero todo parece indicar que como le prometí, el día que lo den de alta ambos iremos a hacernos un tatuaje que en principio dirá: “A mí la leucemia me la Pérez Prado con música de Curiel.”

Muchas gracias a todos los que han escrito, se han comunicado o han hecho eco del asunto. Lo agradezco anombre de Sonia y Bachan, que han venido a descubrir que son gente muy querida, llenos de amigos y familiares solidarios.

Hasta la victoria, Bachan.