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Archive for the 'listas' Category

Cuenta regresiva

Monday, October 22nd, 2007

Esperando en el librero de mi recámara, estos son los libros que me gustaría leer antes de que acabe el año:

Antonio García Ángel, Recursos humanos.
Robert Crais, Lullaby Town

Vladimir Nabokov, Lolita

Ernesto Mallo, Delincuente argentino

Don DeLillo, White Noise

Bill Bryson, Una breve historia de casi todo

Mauricio Bares, Posthumano

Andrea Camillieri, La forma del agua

Christopher G. Moore, Hora cero en Phnom Penh

Michael Chabon, The Amazing Adventures of Kavalier & Clay

Yann Martell, Life of Pi

Richard Morgan, Altered Carbon (el que compré en un hospital)

Joaquín Guerrero Casasola, Ley Garrote
Michael Crichton, State of Fear y Next (lo siento, soy fan)

Ya, ya, lo sé. Que leo muchos anglos. Lo siento, pocos hispanos me emocionan ahora (con excepciones, hablaré de una de ellas en el siguiente post). Que leo muchos subgéneros. Sucede que los escritores que me interesan están haciendo novela policiaca y ciencia ficción. Que hay pocas mujeres. Tráiganme más novelas como El camino de Santiago de Patricia Laurente o Bad Brains de Kate Koja y hablamos…

Aborrezco…

Tuesday, May 15th, 2007

A los locutores de radio que dicen “se diferencía”. La conjugación de diferenciar es exactamente la misma de ensuciar. Las cosas se ensucian y diferencian, no se ensucían ni diferencían, ¿o sí?

A los meseros que se creen muy cultos corrigiéndote cuando pides un vaso de agua. “¿Será con agua, no?” No, estúpido, en el español se puede nombrar el continente por el contenido. No se dice un camión con refrescos, ni una academia con señoritas ni un disco con música.

Aquellos imbéciles que llegan a presumir sus tenis de “hemp”. Esa fibra en buen castellano se llama cáñamo. ¿O qué, te desayunaste también un licuado de strawberry?.

La gente que dice “mas sin embargo”, para decir “pero”, sintiéndose poéticos. Ah, reiteraciones…

Los bilingües iluminados que insertan la palabra fucking para maldecir en medio de una frase. ¿Suponen que es más elegante que decir pinche?

Los que usan el sustantivo “cañón” como eufemismo del adjetivo “cabrón”, pensando que así lo vuelven socialmente aceptable (que cabrón sea un sustantivo devenido en adjetivo es otra cosa).

La gente que no usa acentos en las letras mayúsculas.

El cuestionario Proust (regreso de vacaciones)

Thursday, April 12th, 2007

No, señor, no soy un tipo perezoso.

Al contrario, a veces creo que califico de workaholic.

Pero cómo me cuesta trabajo volver de vacaciones. Regresar a la rutina productiva.

Realmente, si pudiera, yo me dedicaría a no hacer nada. Me levantaría a las 12 del día, leería durante toda la tarde y de vez en cuando iría al cine. Más bien, iría al cine lo más que pudiera.

Pero no es posible.

Esta semana me ha sido espcialmente difícil volver al carril. Llevo dos días pensando en un buen post sin que se me ocurra nada.

Writer’s block. Siempre me he preguntado cómo lidiará con eso Lawrence Block (jojojo, chiste sebo y geek).

Pero hace mucho que dejé de preocuparme por la sequía de ideas. Tengo una novela a la mitad que llegó a un punto muerto hace un par de meses. Angustiarme no sirve de nada, por lo que he decidido dejarla que fermente. Verán, se trata de una mujer policía gorda que…

Sin embargo, he decidido disciplinarme con este blog. Postear al menos dos veces a la semana. Mínino (a menos que sean vacaciones).

¿Qué haces en esos casos?

¡Pues echas mano del Cuestionario Proust!

Pero no voy a cometer la soberbia de contestarlo completo (para beneplácito de mi ego y aburrimiento de los demás); en su lugar decidí tomar sólo dos preguntas dos, y contestarlas con las tradicionales listas de este su blog amigo.

Así que sin más preámbulo, aquí van, mis dos preguntas favoritas del famoso cuestionario:

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¿Cuál es su héroe de ficción favorito?.

Los héroes de ficción son mi especialidad. Aquí van mis diez favoritos de todos los tiempos:

1) Batman: En primerísimo primer lugar. Crecí con la serie camp de Adam West de los 60. Nadie me dijo que no era en serio, por lo que fue lo que forjó mi concepto básico de ética. Después, en mi adolescencia, Frank Miller y Alan Moore me volaron la cabeza con sus respectivas aportaciones a la mitología del Caballero Oscuro. Dejé de seguir el cómic mensual hace muchos años pero sigo fascinado con Ciudad Gótica y sus torcidos habitantes. Mi sueño secreto: algún día escribir un guión de Batman, para que lo dibuje mi compadre Bachan…

2) Lucy Starr: Lo he dicho muchas veces, hoy lo reafirmo: Isaac Asimov me parece un escritor árido y limitado. Pero de niño me devoré las aventuras de su personaje juvenil. Apenas un puñado de novelas dentro de la gran producción del buen doctor (a quien admiro más como nerd que como autor). Lucky Starr es el héroe espacial quintaesencial. Batallas espaciales, armas láser y planetas exóticos. Mi favorita, Lucky Starr en los océanos de Venus. Si bien las historias fueron escritas con los conociemientos astronómicos que se tenían en los 50 y hoy son totalmente obsoletas, mantienen su capacidad de asombro y fascinación por la aventura intactas.

3) Ben Grimm: Héroe de guerra, piloto de aviones y superhéroe. Mi personaje favorito de la Marvel, la Mole era de alguna manera con el que más me identificaba de los cuatro fantásticos. Ingeniosillo y desmadroso, anteponía su humor a la tragedia de haber mutado en un monstruo mineral. Su frase “Es hora de pelear” (It’s clobbering time) se ha integrado al habla popular desde hace muchos años. Enemigo de la pandilla de vagos de la calle Yancy, sobrino de la tía Petunia (que resultó ser un pimpollo), ex novio de Alicia, la escultora ciega, es uno de los personajes más entrañables del universo de los cómics, siempre atrapado en la dualidad de la fuerza bruta y la grandeza de su corazón de oro.

4) Sherlock Holmes: El detective primigenio (junto con Auguste Dupin). Me gustaría haber leído más de sus aventuras. Ahora que lo pienso, quizá me compre una edición de las obras completas…

5) Los Supersabios: Pepe, Paco y Panza. La mejor historieta mexicana de todos los tiempos. Aventuras exóticas, en países lejanos y planetas remotos. En el fondo del mar y en los aires. Germán Butze fue nuestro Hergé y no ha tenido el reconocimiento masivo que se merece su obra. Pero estamos trabajando en ello…

6) Rorscharch: El antihéroe de Watchmen, la novela gráfica de Alan Moore y Dave Gibbons. Personaje marginal, vigilante vengador durante en día deambula por las calles con un letrero que anuncia el inminente apocalipsis mientras va tomando notas en su bitácora. Por la noche, bajo la máscara que forma patrones simétricos asume su verdadero rostro. Violento e implacable, nunca abandona sus ideales, por torcidos que éstos sean.

7) Steve Carella y los muchachos del Precinto 87: Este grupo de policías de las novelas de Ed McBain son la adición más reciente a mi panteón personal. McBain es el corifeo de ese subgénero de la novela policiaca llamado procedural, en el que el autor sigue paso a paso los procedimientos policiacos reales con los que se resuelve un crimen. Carella, Kling, Hawes, Byrnes y todo el elenco no son superhombres infalibles, sino personajes comunes y corrientes metidos a hacer su trabajo que es, bueno, resolver crímenes. La serie, que McBain escribió durante 50 años es una de las más famosas del mundo de la novela negra. Duro, sin concesiones, la serie del Precinto 87 es una de las más entrañables series policiacas de la literatura.

8 ) Héctor Belascoarán Shayne: Nuestro detective nacional. EL fundador del llamado Neopoliciaco Mexicano, creación de Paco Ignacio Taibo II. Belascoarán, militante de izquierda, justiciero social –no siempre exitoso–, fumador empedernido y tuerto, tuvo que ser revivido por su autor después de que al igual que Conan Doyle con Sherlock Holmes lo matara en No habrá final feliz. Por si fuera poco, su primera novela, Días de combate, debe ser la primera (o una de las primeras) novela mexicana sobre asesinos seriales. (Aunque debo decir que la novela a cuatro manos con el Sub Marcos no me gustó).

9) Edward Scissorhands: OK, no es un héroe propiamente. Pero es uno de mis personajes ficticios favoritos. Una hermosa alegoría del artista, del hombre creativo metido en un entorno que no le comprende. Mi papel favorito de Johnny Depp.

10) El Spirit: La obra maestra de Will Eisner, uno de los mejores moneros de la historia. El agente Denny Colt es dado por muerto, por lo que se convierte en Spirit, detective enmascarado que se enfrenta a los más extraños casos que pasan por la delegación policiaca del comisionado Dolan, en Central City. Lleno de un humor delirante y metido de lleno en la estética noir, Spirit es la respuesta inteligente a las áridas aventuras de Dick Tracy, un policía mucho menos carismático.

¿Cuáles son sus héroes de la vida real?

Una vez le preguntaron a Bob Dylan a quién admiraba. Contestó: “Bueno, está este mecánico en la esquina de mi casa, que siempre logra arrancar mi choche…”

Lo nuevo

Friday, March 23rd, 2007

Me encanta lo nuevo, pocos placeres se comparan con el estrenar cosas.

Auto nuevo. Casa nueva. Computadora nueva.

Blog nuevo.

Bienvenidos. Esta es la nueva casa de Monorama. Todo se transforma para seguir igual.

O casi.

Inicié mi viejo blog hace cuatro años. Un poco producto del ocio pero un mucho por una deuda personal con mi historia familiar: provengo de una familia de periodistas.

“¿Y eso a mí qué?”, me diran muchos. “Yo soy trapecista de tercera generación y no pasa nada.”

Sucede que siempre tuve inclinación por la palabra. Pero como la vocación de monero era tan fuerte, no lo tomé en serio hasta ser ya bastante grande. Una vocación tardía. La ventaja de ello es que no existen poemas adolescentes de los que me tenga que avergonzar. Pero lo cierto es que el periodismo nunca me atrajo tampoco. Yo quería contar historias.

Pero… (siempre hay un pero)

Siempre vi con fascinación la vida de mi abuelo. Cronista taurino, sostuvo durante más de 50 años una columna de toros, primero en el Esto (de cuyos fundadores fue el último en morir) y luego en la afición. Le pagaban por escrbir de lo que le fascinaba.

¿Los toros? No, nunca me gustaron tampoco.

Pero siempre quise tener una columna. No ser reportero como la hermana de mi papá. Sólo poder emitir mi opinión. No quedarme callado. Participar.

Eso podía ser mi blog. Por ello lo inicié, para tener un cajón de sastre en el que pudiera ir lanzando todo lo que se me ocurriera, todas aquellas cosas que no cabían muy bien en otros lugares.

He llenado este Monorama con un poco de todo: opiniones, reseñas de cine, crónica de viajes, minificción, fotos.

Comienzo esta nueva etapa igual que como inicié el viejo blog, hace cuatro años, con una lista, así que para iniciar Monorama 2.0, aquí les comparto…

10 novelas que me volaron la cabeza

1.-Fahrenheit 451, de Ray Bradbury
Esta fue la primera novela que leí, a los once años. No creo haberla entendido del todo en aquel entonces, pero recuerdo que me abrió todo un mundo, a la manera de una revelación: la ciencia ficción no sólo eran naves espaciales y robots, en algún lugar existían futuros tristes.

2.-Animal Farm, de George Orwell
Muchos prefieren 1984, la antiutopía por excelencia del mismo autor. Pero me quedo con esta antifábula por una sola razón, su descarnado sentido del humor. Es como meter la mano en un tambo de ácido que te hace cosquillas a la hora de corroer. Y no lo olvidemos: todos los animales somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros.

3.- La naranja mecánica, de Anthony Burgess
Vaya, demasiadas distopías en esta lista. Bueno, uno no niega la cruz de su parroquia. Más allá de la gran cinta de Kubrick, este libro predijo en su momento el movimiento punk, reacción natural al pacifismo místico de los hippies. En ese momento, sólo un visionario como Burgess podía verlo. De él mismo, pero más clavada, la gran novela Fin de las noticias del mundo.

4.- Los relámpagos de agosto, de Jorge Ibargüengoitia
Para que vean que no sólo de ciencia ficción vive el hombre. Se dice que Ibargüengoitia se molestaba cuando alguien le decía que escribía humor. Pero uno no puede leer esta especie de antinovela de la revolución mexicana sin botarse de la risa. Antisolemne, corrosiva, amena pero sobre todo perfectamente bien escrita. Una maravilla que hace lamentar la desaparición prematura del autor. Nos quedó a deber al menos otras tres novelas.

5.- La muerte de un instalador, de ?lvaro Enrigue
Uno de los más prominentes narradores de su generación, Enrigue debutó con esta historia esperpéntica de coleccionistas de arte y artistas de vanguardia que me impactó profundamente. Aún se me revuelve el estómago al recordar el clímax, digno del más delirante Peter Greenaway. Una maravilla que además, es de breve extensión.

6.- Los cachorros, de Mario Vargas Llosa
Para muchos, una obra menor. Es que no estudiaron con los hermanos maristas…

7.- TODO Edgar Allan Poe
(ok, no es novelista, pero es un magnífico narrador, fundador de el terror, la ciencia ficción y el cuento policiaco, nada más… )

8.- Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, de Philip K. Dick
Difìcil, escoger una de las novelas de Dick, a quien no me canso en llamar un costumbrista de mundos raros. Universos paralelos, drogas, el eterno cuestionamiento de la identidad, la soledad insalvable… Quizá Dick no sea el Borges de los gringos, como lo llamó Ursula K. Le Guin, pero es MUY bueno. Otros libros de él que vale la pena leer: Laberinto de muerte, El hombre en el castillo, Tiempo de Marte, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Ubik…

9.- La ruta del hielo y la sal, de José Luis Zárate
Zárate es mi escritor mexicano favorito (de los vivos). Y este libro, una joya que pasó desapercibida. El diario del caìtán del barco que lleva el sarcófago de Drácula hasta Inglaterra, al que Bram Stoker dedica un par de páginas, es recreado por el autor en esta historia llena de melancolía y violencia a partes iguales. Literatura mayor.

10.- Barbazul, de Kurt Vonnegut
Mi libro favorito de todos los tiempos, me parece que lo he comentado (y recomendado) en varias ocasiones. Se trata de la autobiografía falsa de Rabo Karabekian, pintor armenio-norteamericano vinculado al expresionismo abstracto, quien en la cúspide de la fama se lleva la sorpresa de que sus cuadros, pintados con una nueva marca de acrílicos experimentales, se desprenden de sus lienzos para quedar convertidos en hojuelas multicolores en los pisos de los museos donde se exhibían. Al acercarse su muerte, Karabekian intenta devolver a la humanidad una obra que le dé sentido a su vida. Cínico, melancólico, tierno y descarnado a la vez, Vonnegut es un autor mayor de la literatura norteamericana.