No, señor, no soy un tipo perezoso.
Al contrario, a veces creo que califico de workaholic.
Pero cómo me cuesta trabajo volver de vacaciones. Regresar a la rutina productiva.
Realmente, si pudiera, yo me dedicaría a no hacer nada. Me levantaría a las 12 del día, leería durante toda la tarde y de vez en cuando iría al cine. Más bien, iría al cine lo más que pudiera.
Pero no es posible.
Esta semana me ha sido espcialmente difícil volver al carril. Llevo dos días pensando en un buen post sin que se me ocurra nada.
Writer’s block. Siempre me he preguntado cómo lidiará con eso Lawrence Block (jojojo, chiste sebo y geek).
Pero hace mucho que dejé de preocuparme por la sequía de ideas. Tengo una novela a la mitad que llegó a un punto muerto hace un par de meses. Angustiarme no sirve de nada, por lo que he decidido dejarla que fermente. Verán, se trata de una mujer policía gorda que…
Sin embargo, he decidido disciplinarme con este blog. Postear al menos dos veces a la semana. Mínino (a menos que sean vacaciones).
¿Qué haces en esos casos?
¡Pues echas mano del Cuestionario Proust!
Pero no voy a cometer la soberbia de contestarlo completo (para beneplácito de mi ego y aburrimiento de los demás); en su lugar decidí tomar sólo dos preguntas dos, y contestarlas con las tradicionales listas de este su blog amigo.
Así que sin más preámbulo, aquí van, mis dos preguntas favoritas del famoso cuestionario:

¿Cuál es su héroe de ficción favorito?.
Los héroes de ficción son mi especialidad. Aquí van mis diez favoritos de todos los tiempos:
1) Batman: En primerísimo primer lugar. Crecí con la serie camp de Adam West de los 60. Nadie me dijo que no era en serio, por lo que fue lo que forjó mi concepto básico de ética. Después, en mi adolescencia, Frank Miller y Alan Moore me volaron la cabeza con sus respectivas aportaciones a la mitología del Caballero Oscuro. Dejé de seguir el cómic mensual hace muchos años pero sigo fascinado con Ciudad Gótica y sus torcidos habitantes. Mi sueño secreto: algún día escribir un guión de Batman, para que lo dibuje mi compadre Bachan…
2) Lucy Starr: Lo he dicho muchas veces, hoy lo reafirmo: Isaac Asimov me parece un escritor árido y limitado. Pero de niño me devoré las aventuras de su personaje juvenil. Apenas un puñado de novelas dentro de la gran producción del buen doctor (a quien admiro más como nerd que como autor). Lucky Starr es el héroe espacial quintaesencial. Batallas espaciales, armas láser y planetas exóticos. Mi favorita, Lucky Starr en los océanos de Venus. Si bien las historias fueron escritas con los conociemientos astronómicos que se tenían en los 50 y hoy son totalmente obsoletas, mantienen su capacidad de asombro y fascinación por la aventura intactas.
3) Ben Grimm: Héroe de guerra, piloto de aviones y superhéroe. Mi personaje favorito de la Marvel, la Mole era de alguna manera con el que más me identificaba de los cuatro fantásticos. Ingeniosillo y desmadroso, anteponía su humor a la tragedia de haber mutado en un monstruo mineral. Su frase “Es hora de pelear” (It’s clobbering time) se ha integrado al habla popular desde hace muchos años. Enemigo de la pandilla de vagos de la calle Yancy, sobrino de la tía Petunia (que resultó ser un pimpollo), ex novio de Alicia, la escultora ciega, es uno de los personajes más entrañables del universo de los cómics, siempre atrapado en la dualidad de la fuerza bruta y la grandeza de su corazón de oro.
4) Sherlock Holmes: El detective primigenio (junto con Auguste Dupin). Me gustaría haber leído más de sus aventuras. Ahora que lo pienso, quizá me compre una edición de las obras completas…
5) Los Supersabios: Pepe, Paco y Panza. La mejor historieta mexicana de todos los tiempos. Aventuras exóticas, en países lejanos y planetas remotos. En el fondo del mar y en los aires. Germán Butze fue nuestro Hergé y no ha tenido el reconocimiento masivo que se merece su obra. Pero estamos trabajando en ello…
6) Rorscharch: El antihéroe de Watchmen, la novela gráfica de Alan Moore y Dave Gibbons. Personaje marginal, vigilante vengador durante en día deambula por las calles con un letrero que anuncia el inminente apocalipsis mientras va tomando notas en su bitácora. Por la noche, bajo la máscara que forma patrones simétricos asume su verdadero rostro. Violento e implacable, nunca abandona sus ideales, por torcidos que éstos sean.
7) Steve Carella y los muchachos del Precinto 87: Este grupo de policías de las novelas de Ed McBain son la adición más reciente a mi panteón personal. McBain es el corifeo de ese subgénero de la novela policiaca llamado procedural, en el que el autor sigue paso a paso los procedimientos policiacos reales con los que se resuelve un crimen. Carella, Kling, Hawes, Byrnes y todo el elenco no son superhombres infalibles, sino personajes comunes y corrientes metidos a hacer su trabajo que es, bueno, resolver crímenes. La serie, que McBain escribió durante 50 años es una de las más famosas del mundo de la novela negra. Duro, sin concesiones, la serie del Precinto 87 es una de las más entrañables series policiacas de la literatura.
8 ) Héctor Belascoarán Shayne: Nuestro detective nacional. EL fundador del llamado Neopoliciaco Mexicano, creación de Paco Ignacio Taibo II. Belascoarán, militante de izquierda, justiciero social –no siempre exitoso–, fumador empedernido y tuerto, tuvo que ser revivido por su autor después de que al igual que Conan Doyle con Sherlock Holmes lo matara en No habrá final feliz. Por si fuera poco, su primera novela, Días de combate, debe ser la primera (o una de las primeras) novela mexicana sobre asesinos seriales. (Aunque debo decir que la novela a cuatro manos con el Sub Marcos no me gustó).
9) Edward Scissorhands: OK, no es un héroe propiamente. Pero es uno de mis personajes ficticios favoritos. Una hermosa alegoría del artista, del hombre creativo metido en un entorno que no le comprende. Mi papel favorito de Johnny Depp.
10) El Spirit: La obra maestra de Will Eisner, uno de los mejores moneros de la historia. El agente Denny Colt es dado por muerto, por lo que se convierte en Spirit, detective enmascarado que se enfrenta a los más extraños casos que pasan por la delegación policiaca del comisionado Dolan, en Central City. Lleno de un humor delirante y metido de lleno en la estética noir, Spirit es la respuesta inteligente a las áridas aventuras de Dick Tracy, un policía mucho menos carismático.
¿Cuáles son sus héroes de la vida real?
Una vez le preguntaron a Bob Dylan a quién admiraba. Contestó: “Bueno, está este mecánico en la esquina de mi casa, que siempre logra arrancar mi choche…”