Hice un post sobre esta raza despreciable hace años, pero ahora me parece casi obligatorio volver a hacerlo.
Los extras. Todos sabemos quiénes son. Todos los hemos visto. Están en todas las galerÃas cuando hay inauguración. No se pierden ninguna presentación de libro y son los primeros en comprar su abono para los festivales de cine. Son los que llenan los foros de internet con sesudos comentarios y crÃticas irónicas. E igualque las botanas, no faltan en ninguna fiesta. Cazacocteles profesionales.
Todos son artistas geniales en ciernes: directores de videoclips, cineastas, músicos, escritores, artistas del cómic, ilustradores, diseñadores gráficos, instaladores, performanceros. Todos son amigos de gente famosa: de los Tacubos, de Andrés Bustamante, del galán de telenovelas de moda, de Dieguito Luna, de Guillermo Fadanelli.
Pero, qué curioso, ninguno de estos hombres y mujeres produce absolutamente ningún trabajo. Ni un libro escrito, ni un cuadro pintado, ni una pelÃcula filmada, ni un cómic dibujado ni nada de nada.
Pero eso sÃ, están a punto de pergeñar una obra de arte genial. Permanentemente.
Incluso conocà a uno, epÃtome de la mediocridad ¡que se citaba a sà mismo! Dejaba caer en un foro de internet fragmentos de una novela presuntamente genial que años después, qué curioso, permanece inédita.
Son, eso sÃ, los primeros en lanzar agudos comentarios sobre el trabajo de otros artistas: “No sé, ese Jorge Volpi, como que es bueno pero se le caen los finales”, “Claro, esta última de Cronemberg aunque es floja está llena de guiños para nosotros, sus incondicionales”, “Es que ese cuate, no cabe duda, es buen pintor pero es un pendejo” y asÃ, ad nauseam…
Decenas de veces me he encontrado en foros o mesas redondas donde un asno se trepa a rebuznar agazapado en la frase “Nosotros, los poetas…” O escuchar a un imbécil incapaz de sostener un lápiz decir “Es que uno, como artista gráfico…”. O que tal aquel director que sólo hace comerciales que dice “Es que mi movie será una onda asà como (y aquà inserten el nombre de la pelÃcula de moda en el circuito alternativo)”. Argh.
Horror.
No cabe duda, como dijo VÃctor RodrÃguez: “Para ser pintor en México, sólo hace falta decÃrselo a más de tres personas.”