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Archive for the 'Minificción' Category

Si lo bueno es breve…

Martes, Julio 15th, 2008

…entonces es doblemente bueno.

O al menos eso dicen los que escriben minificción.

Popularmente se piensa que El Dinosaurio de Augusto Monterroso es el cuento más corto del mundo. En realidad lo es otro, escrito por Forrest J. Ackerman en los 50 que reproduzco a continuación, en traducción libérrima a la mexicana (va en itálicas, título en negritas):

Boleta de Calificaciones Cósmica: Tierra

5

En el original, el texto era sencillamente “F”, que es la calificación reprobatoria en los Estados Unidos. Ackerman, quien patentó la idea de un cuento escrito con una sola letra para evitar plagios, merece un post para sí mismo. Ya lo haré en algún futuro.

Lo cierto es que la minificción es un género difcilísimo de cultivar, que requiere de un ingenio agudísimo y una sensibilidad poética de la que carezco. Nada más patético que una minificción fallida.

El narrador mexicano que más admiro, José Luis Zárate, un aristócrata entre nuestros autores “raros” (aquellos alejados del canon, creadores de obras originales y no pocas veces inquietantes) ha emprendido la titánica labor de escribir varios libros de minificciones, dolorosamente inéditos (aunque estamos trabajando en ello, ¿verdad, Alberto?).

El gran José Luis lleva dos blogs, en uno ha ido depositando sus pequeñas joyas, mientras que en el otro se ha propuesto un juego aún más complejo: minicuentos de menos de 140 caracteres. Apenas lo que cabe en un mensaje de SMS.

En donde algunos juegan, José Luis se ha convertido en un auténtico maestro. Cada una de sus piezas, refinadas obsesivamente con el oficio de un narrador experimentado, es una pequeña perla narrativa. Y lo que más me gusta es que son cuentos de literatura fantástica. Fantástica en todos los sentidos.

Los invito a visitar ambas páginas y como buen dealer, la primera dosis es gratis: les dejo un ramillete de sus minificciones, preciosos híbridos entre narrativa y aforismos, con un toque haikú:

Lazaro se levantó para comer cerebros.

 

Hay vida después de la muerte. Que malo descubrirlo en el ataúd, tres metros bajo tierra.

 

Medianoche. Temo el tamaño de mi sombra. 

 

Porque te me antojas me sirvo otro trozo. 

 

Al soñar los espejismos producen desiertos. 

 

No desean rescate quienes naufragan en otra piel.

 

La supernova estropeó nuestro hermoso bronceado.

No hay nada nuevo que ver, dijo cerrando sus tres ojos. 

 

Amo cada uno de tus pixeles. 

 

Encontramos el Eslabón Perdido. Desde entonces opinamos muy diferente del ornitorrinco.

Monterrogibsoniana

Jueves, Julio 10th, 2008

Y cuando despertó, el cielo todavía tenía el color de un televisor sintonizado en un canal muerto.