LeÃdo, visto y oÃdo
Monday, April 30th, 2007
LeÃ: Visionary in Residence, de Bruce Sterling.
Ya he hablado en otras ocasiones de este autor. Fundador del movimiento cyberpunk, agitador cultural, viajero incansable y atento observador del mundo, me parece que Sterling es mejor cuentista que novelista. Su último libro de narraciones lo confirma.
Siempre inquieto, Sterling se mueve a través de los distintos subgéneros con no poco sentido del humor, una prosa que se ha venido refinando con los años y una magnÃfica extapolación sociocientÃca. Las 13 historias incluidas en el volumen van desde la ciencia ficción tradicional a una bonita historia de fantasmas situada en el medio oriente, de la fábula entomológica a la fantasÃa histórica.
El autor demuestra que ha dejado atrás todos los clichés del cyberpunk, que se ha llevado lo mejor que esta rama de la ciencia ficción le podÃa dar y se adentra en nuevas aguas de la narrativa fantástica, si bien –todo hay que decirlo– con desigual fortuna.
Quizá la mejor pieza del libro sea el cuento “Junk DNA”, escrito a cuatro manos con su colega Rudy Rucker (de quien hablaré en un post futuro), junto con “Code”, una historia de amor posmoderna que hoy pasa por narrativa mainstream pero que como el propio autor señala, en los 50 le hubiera volado la cabeza a quien la leyera.
Creo que Sterling, que apenas rebasa los 50 años, se acerca a su mejor momento narrativo. Sus colecciones anteriores, Crystal Express, Globalhead y A Good Old Fashioned Future han sido progesivamente mejores, por lo que queda esperar que sus mejores historias estén aún escondidas entre las yemas de sus dedos.
Del uno al diez: un ocho plus (que es muy bueno).

Vi: 300, de Zack Snyder
Sé que todo lo que diga de esta pelÃcula no sólo ya se habrá dicho, sino que además será a destiempo.
Basada en la novela gráfica homónima de Frank Miller, uno de mis moneros favoritos, que se basaba a su vez en la historia de la batalla de las Termópilas, sólo puedo agregar algo sobre esta cinta: si no la has visto ya ni la chingas.

OÃ: La consagración de la primavera, de Igor Stravinsky
Cualquier apellido que acabe en “…insky” citado durante una conversación es señal de padanterÃa. Me pregunto si a los eslavos les sucederá lo mismo con nuestros nombres.
Lo cierto es que el aburridÃsimo panorama del rock pop me terminó ahuyentando, por lo que he buscado nuevos panoramas. Ahora sólo oigo música de gente muerta (Ok, Ok, es una mala broma).
Llegué a la música contemporánea a través de Sonic Youth, que grabaron algunas piezas de John Cage. Todo está interconectado.
Stravinsky es a la música sinfónica lo que Picasso a la pintura (no es coincidencia que don Pablo haya dibujado su retrato más famoso). Y para el caso, lo que los Sex Pistols al pop.
La consagración de la primavera, recientemente interpretada por la Ofunam en la sala Nezahualcóyotl, es una obra inquietante y estridente que provocó un auténtico tumulto el dÃa de su estreno en ParÃs, en 1913 (o sea, se armó el slam).
Casi 95 años después es una obra vigente, tan difÃcil de escuchar o más que el metal más frenético. Y aunque el tÃtulo pudiera sugerir imágenes cursis de rosas floreciendo y pastorcitos, en realidad alude a los ritos de fertilidad de la Rusia pagana (sacrificios humanos incluidos).
Rebeca y yo escuchamos la pieza fascinados en un programa doble que incluyó el concierto para violÃn y orquesta de Sibelius (otro punk, abuelo musical de Apocalyptica, desde luego). Salimos fascinados.
Pedà a un amigo que me recomendara una buena grabación de la obra y me sugirió la de Herbert Von Karajan con la orquesta de BerlÃn. No la encontré pero di con una versión de la Sinfónica de Cleveland dirigida por Pierre Boulez (él mismo, un importante compositor).
Sé que suena rarÃsimo que escriba sobre esto, pero les juro que esta es música mucho más interesante que muchas de las bandas one-hit-wonder que programan en la radio (no de todas, que quede claro). Mi amigo AlcÃbar Vázquez, fan de Philp Glass, estará de acuerdo.
(Otros compositores contemporáneos interesantes, casi todos vivos: Krzysztof Penderecki, Arvo Pärt, Steve Reich, György Ligeti, Henryk Górecki y nuestro Alejandro Escuer, entre muchos otros… )
